Pepsi-Cola

Recientemente estuve con mi familia en un juego de Beísbol y aunque no suelo tomar bebidas carbonizadas, se me antojó tomarme una Coca-Cola. Al llegar al estante donde vendían las bebidas, les pregunté por una Coca-Cola Zero. La señora me dijo: “Perdón, pero no tenemos productos de Coca-cola, tenemos Pepsi-cola”. “Pero es lo mismo”, afirmó ella. La verdad que tenía antojo y me la compré. Sin embargo, el sabor de una Pepsi-Cola, no es igual a la Coca-Cola. Aunque las dos no son tan buenas para la salud, sí te pueden saciar el antojo de vez en cuando y quitar la sed por unos pocos instantes. 

Este es un ejemplo hasta gracioso, pero cuántas veces nos pasa lo mismo en nuestra vida diaria. Esperamos algo, pero lo que recibimos es algo totalmente diferente. Hacemos algo por antojo, pero al final no quedamos satisfechos. Se nos ocurre algo, pero terminamos haciendo algo totalmente diferente. En otras ocasiones, somos sorprendidos por los resultados que no esperábamos y por encuentros no anhelados. Sin embargo, a veces por nuestros antojos y deseos, resultamos tomándonos una Pepsi, en lugar de una Coca-Cola. 

Pidámosle sabiduría a Dios para pedir cuando sea necesario, para esperar cuando sea prudente y para que Él controle nuestro arranques y hasta nuestros antojos. Él desea lo mejor para nosotros. La Biblia dice en Salmos 34:8,Gustad, y ved que es bueno Jehová;Dichoso el hombre que confía en él” (NTV)   

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