Cuidar el interior

No todo desgaste se ve. Hay cansancios que no se perciben por fuera, pero que afectan profundamente la manera de pensar, responder y vivir.

El interior necesita atención constante. No solo en momentos de crisis, también en la rutina. El Señor Jesús se apartaba para orar. No por debilidad, sino por intención. Sabía que lo que se sostiene por fuera depende de lo que se cultiva por dentro.

Cuando el interior se descuida, la vida pierde equilibrio. Así que, las reacciones cambian, la paz disminuye y la claridad se debilita.

De modo que, cuidar el corazón no es un lujo espiritual; es una necesidad. Implica detenerse, examinarse y volver a Dios con honestidad. Lo que ocurre en lo secreto termina reflejándose en lo visible.

Por eso, atiende tu interior con intención. Allí se forma la estabilidad que sostiene toda la vida. La Biblia dice en Proverbios 4:23: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida”. (RV1960).

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