Cuando el proceso duele

Los médicos llaman “dolor de crecimiento” a las molestias que experimentan los niños cuando sus huesos se alargan con rapidez. El cuerpo crece, y ese crecimiento puede doler. No es señal de que algo esté mal; es evidencia de que algo está ocurriendo.

El alma también atraviesa etapas así. Hay temporadas donde Dios está formando algo real, pero el proceso no es cómodo. Santiago no llamó a esas pruebas una maldición; las llamó la oportunidad para que la fe se perfeccione. El dolor del proceso no es señal de la ausencia de Dios; muchas veces es señal de Su cercanía.

Así que, no huyas de lo que Dios está usando para formarte. Permite que complete lo que comenzó, aunque el camino no sea suave.

La Biblia dice en Santiago 1:4: “Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. (RV1960).

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