Abraham salió sin saber a dónde iba. Noé construyó un arca sin haber visto lluvia. Los discípulos soltaron las redes sin garantías escritas. Ninguno esperó certeza total antes de obedecer. La fe que actúa no espera verlo todo; avanza con confianza en quien llamó.
El Señor Jesús valoró esa clase de fe. Cuando el centurión pidió sanidad para su siervo sin exigir una visita, sin pedir prueba, Jesús dijo que no había encontrado tanta fe en Israel. No fue fe ciega; fue confianza informada por el carácter de quien prometió. Hay pasos que Dios pide que se den antes de que todo esté claro.
Da el siguiente paso, aunque no veas el panorama completo.
La Biblia dice en Hebreos 11:8: “Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba”. (RV1960).