Lo que crece despacio dura más

El bambú puede crecer noventa centímetros en un solo día, pero su madera es relativamente débil. El roble crece apenas centímetros por año y produce una de las maderas más resistentes del mundo. La velocidad de crecimiento y la calidad de lo producido no siempre van en la misma dirección.

Dios no tiene prisa con lo que quiere que dure. El carácter formado con calma es más sólido que la emoción forjada en velocidad. El Señor Jesús pasó décadas en preparación silenciosa antes de tres años de ministerio que cambiaron la historia. Por lo tanto, cuando Dios tarda, no es negligencia; es artesanía. Lo que Él forma lentamente no es lo que menos le importa; es, muchas veces, lo que más le importa. Así que, confía en el ritmo de Dios aunque no coincida con el tuyo. La Biblia dice en Isaías 40:31: “Los que esperan a Jehová tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán, y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán”. (RV1960).

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