El 17 de diciembre de 1903, Orville Wright despegó en Kitty Hawk durante doce segundos. El avión recorrió exactamente 36 metros. Era una hazaña casi torpe, en un campo polvoriento de Carolina del Norte con apenas cinco testigos. Nadie habría anticipado que ese vuelo imperfecto inauguraría la era de la aviación.
De la misma manera, Dios no exige que el primer paso sea impresionante. Exige que sea dado. La obediencia no comienza con condiciones perfectas; comienza con la disposición de moverse cuando Dios nos llama. Por ejemplo, Moisés tartamudeaba. Gedeón era el menor de su familia. David era demasiado joven para que lo tomaran en serio. Ninguno empezó con perfección; todos empezaron con disponibilidad.Así que, el paso que tienes delante no necesita ser brillante. Solo necesita ser fiel y Dios construirá desde ahí. La Biblia dice en Josué 1:9: “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas”. (RV1960).