La lengua que construye

El 20 de julio de 1969, Neil Armstrong pronunció las palabras que llevan décadas resonando: “un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. Ocho palabras transmitidas desde la Luna a seiscientos millones de personas. Más de medio siglo después, se siguen citando. Las palabras bien pronunciadas en el momento correcto trascienden a quien las dijo.

Salomón observó que la muerte y la vida están en poder de la lengua. No es metáfora; es diagnóstico. Las palabras tienen un peso real sobre quienes las reciben, especialmente las que provienen de quienes tienen autoridad en la vida de alguien. Una palabra de aliento en el momento correcto puede cambiar la dirección de una vida. Una palabra destructiva puede marcar a alguien por décadas.

Por lo tanto, antes de hablar hoy, pregúntate: ¿edifica lo que voy a decir a quien lo va a recibir?

La Biblia dice en Proverbios 18:21: “La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos”. (RV1960).

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