Lo que se construye en secreto

Las grandes catedrales medievales tardaban generaciones en construirse. Los artesanos que colocaban las primeras piedras sabían que nunca verían las bóvedas terminadas. Aun así, tallaban con cuidado minucioso cada detalle, incluso en zonas que nadie jamás vería. Cuando los restauradores del siglo XX examinaron la Catedral de Chartres, encontraron esculturas perfectamente ejecutadas en lugares completamente inaccesibles al ojo humano. La razón que daban los artesanos era siempre la misma: trabajaban para Dios, no para los visitantes.

Lo que se construye en secreto, con integridad, cuando nadie observa, tiene un peso espiritual que ningún escenario público puede producir. El Señor Jesús fue explícito al respecto al decir: “tu Padre que ve en lo secreto te recompensará”. Él honra la fidelidad que la multitud no puede ver.

Haz hoy con excelencia lo que nadie verá. La oración que nadie escucha, la obediencia discreta, el servicio silencioso. Dios está presente exactamente allí, porque lo que se levanta en lo oculto suele ser lo que más dura.

La Biblia dice en Mateo 6:6: “Pero tú, cuando ores, entra en tu aposento… tu Padre que ve en lo secreto te recompensará”. (RV1960).

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