En diciembre de 1955, Rosa Parks se negó a ceder su asiento en un autobús de Montgomery, Alabama. Lo que muchos no conocen es que Rosa Parks no era una ciudadana anónima actuando por impulso, era una activista formada durante años en la Escuela Highlander Folk de Tennessee, donde aprendió principios de resistencia no violenta. Su acto fue un acto de amor disciplinado y sostenido en la convicción, no una reacción emocional de un solo momento.
Amar cuando cuesta no es sentimental; es espiritual. El amor que permanece después del cansancio, después de la decepción y después de haber dado sin recibir es el que se parece al amor de Dios. El Señor Jesús amó así. Es decir, hasta el final y con la plena conciencia del costo, sin retirar la mano.
Por eso, elige hoy amar a alguien para quien amarlo en este momento no es fácil. No desde la emoción, sino desde la convicción. Ese acto, aunque pequeño y silencioso, refleja el carácter de Cristo de manera más elocuente que muchos sermones.
La Biblia dice en 1 Juan 3:18: “No amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. (RV1960).