Planear O No

¿Cuántas veces has planeado algo y no ha salido de acuerdo con tu plan? ¿Cuántas veces has invertido horas en un plan y todo se desmorona fácilmente? Por ejemplo, hay personas que planearon muchas cosas en su vida, pero no se cumplieron para nada. Sin embargo, hay otras que sin planear se dieron por sí mismas. Entonces, ¿cuál es la solución? ¿Es la solución no planear? No. De ninguna manera. La solución no es sólo planear, sino vivir en una actitud de planeamiento. Es decir, se planea concienzudamente, pero se aprende en el proceso y se reflexiona al respecto para obtener resultados de la mejor manera posible. Como dice un dicho: “Planear es nada. El planeamiento lo es todo” (Dwight D. Eisenhower).

Debemos entender que aunque tengamos planes, los planes de Dios pueden ser otros. Entonces, es necesario estar en sintonía con Dios para planear de acuerdo con Su voluntad. Pidámosle sabiduría a Dios, confiemos en Sus planes y disfrutemos de los propósitos que Él tiene preparados para nosotros. La Biblia dice en Isaías 55:8, “«Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos—dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse” (NTV).

Donde Quiera Que Vayas

Leí la siguiente frase que me llamó la atención en una sala de espera: “Vayas a donde vayas, no importa el clima, siempre lleva tu luz”. Me impactó porque alude a un principio fundamental para nuestro vivir: “No importa el lugar donde nos encontremos, ni las condiciones que enfrentemos, ni las personas que veamos, siempre podemos llevar con nosotros la luz que irradia todo nuestro ser”. Para los hijos de Dios, dicha luz se encuentra en Cristo. Él alumbra el todo de nuestro ser.

Así que vayamos donde vayamos siempre podemos llevar la luz de Jesús. Dicha luz alumbra mucho más en la oscuridad. La luz de Cristo no se apaga. Es siempre real y eterna. Aunque nosotros la podemos esconder, esa luz irradia todo nuestro ser. De modo que estés donde estés, la luz de Cristo siempre podrá guiarte por caminos oscuros, protegerte y animarte para seguir caminando en el caminar de la fe.

Recuerda que vayas donde vayas siempre llevas a Jesús. La Biblia dice en Génesis 28:15, “15 Además, yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que vayas. Llegará el día en que te traeré de regreso a esta tierra. No te dejaré hasta que haya terminado de darte todo lo que te he prometido” (NTV).

Perdonarnos A Nosotros Mismos

“Si no te has perdonado algo ¿cómo puedes perdonar a los demás? Como dicen por ahí: “Perdonarse a uno mismo es mucho más importante que hacer que los demás nos perdonen”. ¿Alguna vez has venido al Señor en arrepentimiento, confesando tu pecado y aún así has seguido sintiéndote culpable? Por lo tanto, entramos en un estilo de autocastigo, repitiendo una y otra vez el pecado hasta que nos sentimos indignos no solo del perdón, sino también de las bendiciones, de las respuestas a la oración y del amor del Padre.

Según la Biblia, nuestro Padre concede el perdón basándose en el pago de la deuda de pecado por parte de Su Hijo y ha quitado nuestra transgresión “como está de lejos el oriente del occidente” (Sal 103.12, LBLA). De modo que, nuestra negativa a perdonarnos a nosotros mismos es una manera de decir que consideramos insuficiente el sacrificio de Cristo. Para ser libres de un espíritu no perdonador, debemos comprender que ese espíritu es resultado del egocentrismo. En vez de creer en la verdad del perdón de Dios, hemos estado confiando en nuestros propios sentimientos. Es hora de humillarnos y confiar en Dios, no en nuestros sentimientos.

La Biblia dice en 1 Juan 1:9, “9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (NVI).

Sin La Constancia

La constancia marca la diferencia. Alguien dijo que no es la fuerza, sino la perseverancia de los altos sentimientos la que hace a los hombres superiores. La constancia lo alcanza todo sin prisa, pero también sin descanso. En muchas ocasiones dedicarse constantemente a una misma cosa vence con frecuencia al talento y al arte. No obstante, el que no es constante, es poco exitoso en la vida. 

Hay miles de personas talentosas, pero poco constantes y no se puede contar con ellas. Por otro lado, hay muchas personas exitosas, pero no tan talentosas. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia es la constancia con la que pueden afrontar y enfrentar las cosas. La constancia es la virtud por las que todas las cosas dan fruto. De modo que si deseas que algo crezca y de fruto, debes ser constante, ya que la constancia marcará la diferencia. 
Medita en lo siguiente: ¿En qué áreas de tu vida necesitas ser más constante? ¿Cómo puedes ejercitar la constancia para llegar a cumplir el propósito que Dios tiene preparado para ti? Hoy podemos decidir ser más constantes esperando cosas grandes de parte de Dios, aprendiendo en los aciertos y desaciertos de la vida, pero siempre con la fe enfocada sabiendo que lo mejor está por venir. La Biblia dice 1 Corintios 15:58, “Por lo tanto, mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil” (NTV)   

Soledad

Todos sabemos que el apostar puede ser adictivo. Pero, ¿sabías que los adolescentes y personas de la tercera edad son los más vulnerables y en riesgo para desarrollar esta adicción?

Los investigadores indican que la soledad es la razón primaria de dicha adicción. Bien sea que los ancianos se sientan solos por la pérdida de su conyugue, o que los adolescentes se sientan rechazados y no tomados en cuenta; la soledad es una problemática seria que puede afectarles en gran manera.

Pero, ¿sabías que puedes estar solo y a la misma vez no estarlo? La Biblia dice que Jesús les dijo a sus discípulos, “Yo estaré con ustedes siempre hasta el final de los tiempos” (Mateo 28:20). No importa que tan sólo te sientas. Se nos ha prometido que Dios está con nosotros todos los días de nuestra vida.

Su presencia es suficiente. Las promesas de Dios nos lo hacen recordar una y otra vez. Él siempre esta ahí contigo. La Biblia dice, “Así como las montañas rodean a Jerusalén, así rodea el Señor a su pueblo, ahora y siempre”, (Salmo 125:2, NTV).

La Dependencia En Dios

Desde pequeños como seres humanos queremos llegar a ser independientes. Desde los niños más chicos, los adolescentes, los jóvenes y hasta algunos adultos constantemente lloran porque no pueden tomar decisiones por sí mismos y hacer lo que bien les parezca. La independencia suele ser un regalo para algunos, pero también puede ser una atadura para otros. El día que de verdad no tienen nadie que les diga qué deben hacer, unos deciden para bien y otros deciden cosas que al final les acarrearán graves consecuencias.

La independencia es buena cuando se logra llegar a un estado de madurez emocional y espiritual. Es más, todos los que somos padres oramos para que nuestros hijos lleguen a ser maduros en sus vidas y tomen las decisiones correctas, en el momento oportuno y en las situación precisa. Sin embargo, en nuestra vida espiritual es diferente, ¿Por qué? Simplemente porque en el caminar de la fe la independencia de Dios es inmadurez espiritual, pero la dependencia en Él es madurez. Es totalmente lo opuesto. Entre más dependientes somos de Dios, más maduros podemos ser espiritualmente hablando. 

Dios desea que tengamos una relación cercana con Él. Desea que seamos sinceros, auténticos e íntegros delante de Él. Eso sólo se logra siendo totalmente dependientes de Él. Entonces, ¿deseas ser maduro y depender de Dios?   

La Insatisfacción

El grupo famoso de antaño los “Rolling Stones” grabaron una de las canciones más famosas de los últimos cien años titulada: “No puedo tener satisfacción”. Es impresionante denotar que la canción alcanzó mucha popularidad en sus días, sin gozar de toda la tecnología que tenemos hoy en día. ¿Por qué lo fue? Bueno, esta canción trata con una verdad inherente para el ser humano: “No estamos satisfechos con nada”. Aunque tratemos de satisfacer nuestros gustos y placeres, siempre vamos a querer algo más, lo cual nos muestra la incapacidad del ser humano para hallar satisfacción. 

¿Estás satisfecho(a) con lo que eres y con lo que tienes? La respuesta quizá sea no. Algunos gozan de insatisfacción para seguir esforzándose, obtener más y progresar sanamente en todas las áreas de sus vidas. Otros, aunque tienen más de lo necesario, quieren cada vez más y más. Entonces, ¿qué debemos hacer?
Primero, reconocer nuestra tendencia natural hacia la insatisfacción. Segundo, mostrar insatisfacción por las cosas que nos alejan más de Dios y encontrar satisfacción en la búsqueda de las cosas que nos acerquen cada vez más a Su voluntad. De la misma manera, debemos desarrollar un espíritu de contentamiento. Por último, debemos dejar que Dios sea nuestra única fuente de total satisfacción. La Biblia dice en Jeremías 31:25, “25 Porque Yo he de satisfacer al alma cansada y he de saciar a toda alma atribulada” (NBLA) 

Inquietud O Tranquilidad

¿Sabías que a las ovejas no les gusta acostarse? Nosotros somos como ellas con nuestra intranquilidad. Sin embargo, si no descansamos, Dios nos hará descansar. El descansar no es el único camino, pero sí es muy saludable. La inquietud conduce al agotamiento produciendo fatiga física, emocional y espiritual. Necesitas más que dormir para curar esos dos últimos.

Uno de los nombres hebreos de Dios es Jehová “Shalom”. Shalom significa paz. Jehová Shalom significa “Yo soy el Dios de la paz“. Jesús dice en Juan 14:27: “Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo“ (NTV).

Si Dios dice: “Te estoy ofreciendo un regalo de paz”, lo dice en serio. No es algo por lo que tienes que trabajar. No es algo que te mereces. No es algo por lo que tienes que suplicar. La paz no tiene nada que ver con una vida libre de problemas. Es simplemente un regalo que debes elegir y está disponible para ti hoy. 

La Biblia dice en el Salmo 127:2, “De nada sirve que ustedes se levanten muy temprano, ni que se acuesten muy tarde, ni que trabajen muy duro para ganarse el pan; cuando Dios quiere a alguien, le da un sueño tranquilo”, (TLA)

Apégate A Dios

Piensa en tres cosas que sean siempre dependientes y que nunca cambien. Puede que tu lista incluya cosas como el amanecer y el atardecer, la ley de la gravedad, el universo o los puntos cardinales. Probablemente tu lista sea totalmente diferente. Sin embargo, al transcurrir nuestra vida entendemos que necesitamos algo sólido que nos sostenga, un compás que guíe nuestro camino y que nos mantenga en la brecha. El problema es que la mayor parte de las cosas que escogemos no nos pueden proveer la guía o la estabilidad que necesitamos o anhelamos. Déjame hacerte una pregunta, ¿tu lista incluye a Dios?

Moisés le declaró al pueblo de Israel la necesidad de apegarse a Dios, el único que nunca cambia. Después de la muerte de Moisés, Dios le prometió a Josué que siempre estaría con él, que no lo dejaría ni lo desampararía. Jesús compartió el mismo mensaje con Sus discípulos cuando les dijo: “No los abandonaré como a huérfanos; vendré a ustedes” (Juan 14:18–NTV).

Dios nunca te dejará. Nada te podrá separar del amor de Cristo. Estas dos verdades incambiables y veraces te ayudarán a mantenerte firme y en la brecha de tu vida. Así que, apégate a Dios, Él siempre se apega a ti. La Biblia dice en Deuteronomio 13:4, “Sirve únicamente al Señor tu Dios y teme solamente a él. Obedece sus mandatos, escucha su voz y aférrate a él” (NTV).

Como Las Olas Del Mar

El observar las olas del mar es algo hermoso. El sentarse en la orilla de la playa y contemplar el maravilloso océano es una muestra de la grandeza de un gran diseñador de todo lo que vemos. Existen olas impetuosas que parecen llevar mucha agua y otras que son más pequeñas y con poca fuerza.

Las olas se suscitan sobre un mar en calma a raíz del soplo de una ligera brisa. De inmediato, aparecen irregularidades sobre la superficie del agua como en forma de diamante. Si el viento cesa, las olas capilares se deshacen por la tensión superficial del agua marina. Pero si el viento persiste, encuentra un asidero en estas ondas y las hace crecer. Hay olas que pueden llegar a medir más de 30 metros, mientras otras solo son de pocos metros y se tornan insignificantes. Los surfeadores profesionales son entrenados para que reconozcan el momento preciso donde vendrá el viento y producirá las olas para ellos surfear arriba de ellas.

¿Podemos hacer lo mismo nosotros? ¿Podemos identificar los grandes vientos que producirán las inmensas olas de problemas en nuestra vida para que cuando vengan podamos surfear arriba de ellas? Es inevitable que los vientos vengan. La cuestión es si estaremos por arriba o por debajo de las olas. Esto marcará la diferencia cuando nos enfrentemos a ellas. La Biblia dice en el Salmo 65:7, “Calmaste los océanos enfurecidos, con sus impetuosas olas, y silenciaste los gritos de las naciones”, (NTV).