Pérdida Del Sueño

El insomnio o la pérdida prologada del sueño es una patología muy frecuente en la población en general. Se estima que alrededor de un 15% de la población adulta padece de insomnio crónico y un 35% ha sufrido o sufre de un insomnio ocasional o transitorio. Cualquiera y sea el caso tuyo o de alguien que padezca de esto, la realidad es que con el tiempo vendrán otro tipo de complicaciones físicas y emocionales causadas por la falta del descanso adecuado del cuerpo.   

¿Has sufrido de la pérdida del sueño? Muchas veces la misma impaciencia por dormir a menudo asusta el sueño. He aquí unos pasos para combatir el insomnio: Identifica los factores que te causan ansiedad antes de dormir, minimiza las distracciones o ruidos, trata a lo posible de prepárate para dormir media hora o una hora antes, toma un té caliente en caso que puedas, separa por lo menos de siete a ocho horas consistentes para poder dormir, practica ejercicios de oxigenación con tu respiración para preparar tu cuerpo y sobre todo ora pidiéndole a Dios que te otorgue un buen descanso para poder reposar, recobrar el ánimo, retomar las fuerzas y seguir adelante. 
Recuerda que es difícil dormir cuando la mente no se calla. La Biblia dice en el Salmo 4:8,En paz me acostaré y dormiré, porque solo tú, oh Señor, me mantendrás a salvo” (NTV)  

Totalmente Presente

A todos nos ha pasado alguna vez que estamos físicamente en un lugar, pero nuestros pensamientos están en otro lado. Es decir, estamos presentes físicamente, pero no emocionalmente. En otras palabras, no estamos totalmente presentes. Estar totalmente presente significa que estas conectado física, emocional y espiritualmente en el mismo momento. Significa que no estás dividido y que estás íntegramente en el mismo lugar. 

Sin embargo, en nuestros días, la cultura y las tantas distracciones hacen de esta práctica algo completamente desafiante. El estar totalmente presente se ha vuelto difícil. La interconectividad con nuestros teléfonos y la era digital ha tornado nuestra sociedad en algo cada vez más impersonal. Entonces, ¿qué hacer para estar totalmente presentes? Primero, debemos decidir estar totalmente presentes donde quiera que estemos. Debemos valorar a las personas, sucesos y eventos de los cuales somos parte. Además, debemos desconectarnos de lo que nos robe la atención en ese momento. Pero, sobre todo, debemos intencionalmente hacer un esfuerzo por estar totalmente allí. 

La Biblia dice en Éxodo 33:14 , “Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso” (RV1960).

El Juego Del Silencio

Desde pequeños muchos de nosotros jugamos el juego del silencio. La verdad que cuando decían: “vamos a jugar a que todos nos quedemos callados y el primero que hable pierde”. Recuerdo que siempre había uno que no duraba ni un minuto sin poder hablar. Era cómico, divertido y entretenido ver quién perdía primero. Debo confesar que algunas veces fui yo el que perdió a primera instancia. 

Cuando crecemos y nos convertimos en padres, solemos jugar este juego con nuestros hijos. Al verlos que no suelen callarse, les decimos: “Juguemos al juego del silencio”. En mi caso, mi hijo David, era el que casi siempre hablaba primero. ¿Por qué nos es difícil estar en silencio? Simplemente porque Dios nos hizo para comunicarnos y para vivir en comunidad.
Escuché una frase que dice: “El no comunicarse también es comunicación”. En otras palabras, el silencio, también comunica. Aunque hay muchas cosas que tenemos que callar por prudencia y madurez en la vida, hay otras que no debemos callar. Por ejemplo, no debemos callar el compartir las bendiciones que Dios nos da diariamente. No debemos callar los buenos momentos, ni las buenas decisiones. Así que, no calles las bendiciones de Dios. Será de bendición para ti y para los que te rodean. La Biblia dice en el Salmo 59:16, “En cuanto a mí, yo cantaré de tu poder; cada mañana cantaré con alegría acerca de tu amor inagotable. Pues tú has sido mi refugio, un lugar seguro cuando estoy angustiado” (NTV) 

No Comprendo

¨No comprendo¨ o ¨No comprender¨ es lo que dicen algunas personas cuando están aprendiendo nuestra preciosa lengua española. Pero, ¿qué de aquellos que entienden lo que se dice, pero aún no lo comprenden? Hay personas que aunque entiendan muy bien el lenguaje y el mensaje no lo logran comprender, porque hay una gran diferencia entre entender y comprender. 

Es posible entender una frase, pero no comprenderla. Entender es percibir el significado de algo aunque no se comprenda. Comprender es hacer propio lo que se entiende y actuar en resultado de dicho entendimiento. En otras palabras, el entender es la percepción con claridad de una situación en especial mientras que el comprender tiene que ver con la toma de conciencia de una situación al integrarla a uno mismo. Algunos le llaman la interiorización del conocimiento. Es fácil entender una situación cualquiera como una ecuación matemática, pero esta misma ecuación ya entendida, se comprenderá en el momento que se aplique. 

Dios desea que no solo sepamos de Él, sino que comprendamos quién es. Él desea que no solo sepamos de Su Palabra, sino que la podamos aplicar en nuestro diario vivir. De modo que Dios quiere que entiendas, pero también que comprendas. La Biblia dice en el Salmo 147:5, “¡Qué grande es nuestro Señor! ¡Su poder es absoluto! ¡Su comprensión supera todo entendimiento!” (NTV).

Escapando La Ira

¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de lo que hemos dicho o hecho en un momento de ira? Un proverbio chino dice: Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza. La ira es el castigo que nos damos a nosotros mismos por nuestra propia condición, por la condición de otras personas o por las situaciones que nos suceden diariamente. La ira es la manifestación profunda de nuestros sentimientos y es un veneno que uno toma esperando que surja efecto en otros, cuando tiene su efecto en nosotros mismos. 

La ira es un sentimiento normal en el ser humano y todos lidiamos con ella. No hay nada malo con experimentar momentos de ira, ya que hay ira producida por la injusticia, por la desigualdad o por el celo de ayudar a otros. Hay ira que surge por en anhelo de ser mejores y de liberarnos de cierta opresión. Sin embargo, el ser iracundos es algo diferente. El estar siempre airado maltratándonos a nosotros mismos y por ende a los demás, no es una buena práctica. 
La ira puede ser tratada, controlada y encausada, pero cuando no se hace es como un pequeño fuego que puede quemar todo un terreno en menos de lo que nos pudiésemos imaginar. De modo que controla tu ira, pídele autocontrol a Dios y sabiduría para responder con sabiduría y no con ira en cada paso de tu vida. La Biblia dice en Efesios 4:26, “ Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (RV1960) 

Incómodos

¿Te has sentido incómodo alguna vez? ¿Te has sentido como dicen comúnmente: como un mosco en leche? ¿Piensas que estas fuera de lugar? Bueno, ese sentimiento es común al estar en un lugar totalmente diferente, en una cultura disímil o con gente totalmente extraña a nosotros. Esto se conoce como “un sentido de incomodidad” que se refriere al estado de perder la comodidad por lo “no familiar o circunstancial”. 

El Señor Jesús se sintió incómodo en muchas ocasiones. Cuando estuvo con los fariseos y religiosos se sintió incómodo. En ocasiones se sintió incómodo por el comportamiento de sus discípulos y hasta experimentó este sentimiento en su mismo hogar y ciudad. Jesús vivió el rechazo y la incomodidad en su sentido más profundo. Sin embargo, aunque se sintió incómodo, nunca perdió su enfoque de la tarea que tenía por realizar y de su misión de salvar a la humanidad perdida. 

Recuerda que aunque te sientas incómodo(a), Dios puede usar tu incomodidad como una lección de vida. El sentirnos incómodos no debe alterar los planes que Dios tiene para nosotros. No dejes que la incomodidad te detenga, al contrario, enfócate en el llamado de Dios. Él te ayudará en medio de todas tus incomodidades. La Biblia dice en 2 Corintios 10:3, “Es verdad que vivimos en este mundo, pero no actuamos como todo el mundo” (TLA).

Aunque No Salga Como Queremos

Todos estamos familiarizados con la frase que dice “cambio de planes”. En otras palabras, no todo en la vida nos sale como habíamos planeado. Sin embargo, hay que aprender que los planes no siempre salen como uno quiere y que el aprendizaje muchas veces duele. Sin embargo, cuando se frustra un plan es porque vienen muchos más que aunque no sean los que uno planeó resultan ser los mejores. Como dicen por ahí: “Que las cosas no salgan como esperábamos en ocasiones es lo mejor que nos puede pasar”. Tenemos que reconocer que nuestros planes no siempre son los mejores, ya que muchos de ellos son egoístas, altruistas y en ocasiones muy limitados.

Por otro lado, Dios tiene los mejores planes para nosotros. Un dicho dice: “Quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”. Los planes de Dios siempre son los mejores. El proceso a veces puede ser doloroso y difícil, pero debemos recordar que cuando Dios parece estar en silencio, realmente está haciendo algo por ti.

Constantemente Dios suele destruir nuestros planes antes de que estos nos destruyan a nosotros. Sobre todo recuerda que “nadie puede detener los planes de Dios para tu vida”. La Biblia dice en Isaías 14:27, “ 27 El Señor de los Ejércitos Celestiales ha hablado; ¿quién podrá cambiar sus planes? Cuando levante su mano, ¿quién lo podrá detener?»” (NTV).

Una Mirada

Muchas cosas se expresan y comunican con una mirada. Una mirada puede hablar más que mil palabras en un solo instante. Alguien dijo que “Los ojos son las ventanas del corazón”. En muchas ocasiones, los ojos muestran algo diferente a lo que profieren nuestras palabras. Por ejemplo, decimos que estamos felices y nuestra mirada es de tristeza, decimos que no tenemos temor y ponemos cara de aterrorizados, decimos tener tranquilidad y ponemos cara de desosiego. En fin, una mirada transmite mucho. 

Hay un canto antiguo que se titula “Una Mirada de Fe”. Este canto encapsula una gran verdad. Es una mirada de fe la que puede salvar al pecador, porque si venimos a Cristo Jesús, Él nos perdonará, porque esa mirada de fe es la que podrá salvarnos. Entonces, te recomiendo que en cualquier cosa que estés experimentando en tu vida, mires con fe. Mira a Jesús. Él podrá ayudarte para que tu corazón descanse, experimente paz y tu mirada sea sincera sin tener que esconder nada. 

De modo que, “Una mirada de fe” es lo que nos puede salvar. Confía en Jesús, espera en fe y Él hará. La Biblia dice en el Salmo 34:5-6, “5 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias” (RV1960).

No Corre, Vuela

Muchos hemos escuchado el refrán que dice: “No corre, vuela”. Posiblemente este es uno de los refranes populares españoles más usados, ya que puede emplearse en muchas situaciones. Se usa para indicar que cuando surge la oportunidad, hay que aprovecharla, porque sino, otro lo hará en nuestro lugar. El famoso refrán sirve para motivar a otros y para alentarles a actuar con rapidez, diligencia y entusiasmo. 

En otras ocasiones, escuchamos este dicho para denotar que muchas personas toman ventaja de su situación y vuelan cuando otros apenas quieren correr. Si algo podemos aprender del dicho popular es la prontitud para responder con diligencia. En otras palabras, debemos desarrollar prontitud al responder a las circunstancias de nuestra vida. 
Dios es un Dios de oportunidades. Muchas veces las oportunidades vienen y nosotros las dejamos pasar y de esa manera ellas vuelan. ¿Qué oportunidades te ha dado Dios a las que debes responder rápidamente? Quizá no puedas volar, pero si puedas correr y atravesar las puertas que Dios ya ha abierto y tú no has querido entrar por ellas. La Biblia dice en Deuteronomio 31:8, “  8No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará” (NTV)   

Justicia Social

Un niño llegó apresurado a su casa para contarle a su mamá lo que había visto en la casa de su vecino. Aún con su corazón acelerado y muy alarmado, le dijo a su mamá, “vi como el vecino estacionó su carro, se bajó rápidamente, entró enojado a la casa, comenzó a gritar y a querer golpear a mi amiguito porque estaba borracho y fuera de control”. Y tú, ¿qué hiciste hijo? ¿qué te pasó? “yo hice lo que lo que pensé y era justo. Defender a mi amigo, quitárselo del frente de su papá y comenzar a correr”; por eso estamos aquí, decía con su voz agitada.

Aunque esta anécdota parece triste y a su vez muy común, nos enseña algo muy importante acerca del ser humano y es que todos tenemos sentido de justicia social. ¿Cuántas veces te has indignado por algo injusto que parece estar fuera de tu control? ¿Cuántas veces has tenido que hacer algo a causa de la injusticia social? La Palabra de Dios nos llama a velar por las necesidades de otros. ¡Haz lo que este a tu alcance para defender al desamparado, maltratado y abusado de nuestra sociedad¡ Dios te respaldará. La Biblia lo dice muy explícitamente, “…el Señor ha dicho de ti lo que es bueno y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios” (Miqueas 6:8, NTV)