Marineros Espirituales

Leyendo un artículo en un magazine, tomé nota de la siguiente frase: “Cualquiera navega en aguas tranquilas, pero los mejores marineros aprendieron en medio de las tormentas más difíciles”. Edward Gibbon, experto en marineros, dijo: “Los vientos y las olas siempre están al lado de los navegantes más expertos”. En otras palabras, las tormentas más fuertes son el aula de clases de los marineros más prominentes.

Nosotros somos los marineros en el océano llamado vida. Las tormentas torrenciales con sus fuertes vientos y sus violentas aguas son inevitables. En vez de esperar una vida sin dichas tormentas, debemos hacer de las tormentas una sala de enseñanzas para aprender a cómo navegar y sobrepasar cada una de ellas. Las grandes olas, no podrán hacernos bajar ni hundir en la barca de nuestra vida. De modo que cuando vengan los vientos y las olas más fuertes, debemos aprender que lo único que podemos hacer cuando llueve, es dejar que pase, protegernos y esperar que todo se calme. Todas las tormentas tienen una característica fundamental: “Todas, sin excepción, terminarán”. No hay tormentas eternas, pero sí se pueden aprender lecciones de tenacidad, perseverancia, dependencia y diligencia en cada una de ellas.

Dios es tu refugio en medio de la tormenta, ¿deseas refugiarte como un buen marinero en Él? La Biblia dice en Isaías 32:2,“Cada uno será como un refugio contra el viento, como un resguardo contra la tormenta; como arroyos de agua en tierra seca, como la sombra de un peñasco en el desierto” (NVI).

Llamando A Tierra

Recuerdo en especial a un amigo de la infancia que cuando alguien no le estaba prestando atención, decía fuertemente la frase, “llamando a tierra, llamando a tierra”. En otras palabras, lo que quería decir es, “préstame atención, préstame atención”. Al parecer muchos de nosotros necesitamos que nos hablen de esta manera. Necesitamos que alguien se acerque y nos diga, “por favor, préstame atención”. 

El ser humano tiene la tendencia natural a desenfocarse o errar el blanco fácilmente. ¿Cuántas veces te has propuesto algo y no lo has terminado? ¿Cuántas veces estás divagando en la amplia galaxia de tus pensamientos sin regresar a tierra? Es más, en nuestros días, con tantos avances, información y opciones, la gente parece estar más distraída. El déficit de atención en los niños ha llegado a ser uno de los diagnósticos más comunes en las enfermedades actuales. ¿Por qué? Parte de ello, es porque vivimos distraídos. Pasamos tiempo meditando en cosas que no sirven para nada e invertimos nuestro esfuerzo en cosas infructuosas por falta de enfoque. Muchas veces en nuestra vida física, emocional, y espiritual, le erramos al blanco, es decir, pecamos consciente o inconscientemente.

Pidámosle a Dios que siempre nos regrese a la tierra. Que nos permita vivir con sabiduría para que no tenga que llamarnos la atención de una manera dolorosa. La Biblia dice, “Así que debemos prestar mucha atención a las verdades que hemos oído, no sea que nos desviemos de ellas”, (Hebreos 2:1, NTV).

Pilotos En Tormentas

Los mejores pilotos se dan a conocer en medio de las tormentas más grandes de la vida. Un veterano piloto y amigo mío me dijo: “Al comenzar mi carrera de piloto entendí que cuando no había tormentas, todos deseábamos pilotear, pero cuando estábamos en medio de tormentas, todos pensamos en cuánto tiempo más duraría la tormenta. Con el tiempo y miles de horas en el aire, las tormentas son parte de nuestra vida como pilotos que ahora yo prefiero pilotear cuando hay tormentas. Me gusta porque es más desafiante y gratificante”. 

Mi amigo también añadió: “He entendido que no hay tormenta eterna y que la probabilidad de que yo muera piloteando en la tormenta es la misma que tengo cuando estoy manejando en una tormenta en tierra. De modo que, paso por las tormentas como algo usual en la vida”. En cierta instancia, todos somos pilotos en tormentas. La vida tiene múltiples tormentas y entre más aprendamos a vivir y pilotear en medio de cada una de ellas, mucho mejor será. 
Recordemos que no hay tormentas eternas y que como dice el dicho popular: Después de cada tormenta, llega la calma. Pidámosle dirección, protección y sabiduría a Dios para atravesar cada una de nuestras tormentas. La Biblia dice en Mateo 5:45b, “Pues él da la luz de su sol tanto a los malos como a los buenos y envía la lluvia sobre los justos y los injustos por igual” (NTV)   

Un Poco De Luz

Cuando estamos en medio de una tormenta o se aproxima una tormenta, lo primero que hacemos es mirar afuera hacia el cielo y esperar que haya un poco de luz. Queremos que la luz descienda y que ayude a apaciguar un poco los ruidos y la incertidumbre de la tormenta. Queremos que dicha luz nos traiga paz en medio de la tempestad y de la oscuridad.

Un día, dicha luz llegó a los discípulos. Una figura se acercó a ellos caminando sobre las aguas. No era lo que esperaban. Quizá esperaban que unos ángeles descendieran o que los cielos se abrieran. La verdad no sabemos lo que buscaban. Sin embargo, una cosa sí era muy cierta: No esperaban que Jesús llegara caminando sobre las aguas. Debido a que Jesús llegó en la forma que no esperaban, por poco y no ven la respuesta a sus oraciones.

A menos que miremos y escuchemos atentamente, estaremos expuestos a cometer el mismo error. La luz de Dios en nuestras noches oscuras es muy visible como las estrellas en el firmamento si solo nos detenemos para buscarlas. La Biblia dice en Mateo 14:27, “27 Pero Jesús les habló de inmediato: —No tengan miedo —dijo—. ¡Tengan ánimo! ¡Yo estoy aquí!” (NTV).

Por primera vez

¿Te acuerdas del sentimiento que has tenido cuando haces algo por primera vez? Desde niños las primeras palabras, los primeros pasos, el primer día en la escuela, los primeros amigos, la primera participación en público, el primer amor, el primer trabajo, la primera decepción, etc. Existe un sentimiento implícito en la novedad. Al crecer, aumentan cada vez más las expectativas y el grado de dificultad suele incrementarse. Lo que antes era simple y novedoso, ahora parece complejo y dificultoso. 

En especial hay dos características fundamentales que se experimentan cuando haces algo por primera vez. La primera es un sentido de satisfacción y plenitud por la tarea realizada. La segunda es un sentimiento de frustración y negatividad a lo ya experimentado. En otras palabras, nuestra mente lo registra como un buen episodio o como un lapso traumático que no queremos volver a repetir. Nuestra capacidad de decisión y el libre albedrío nos hace tomar decisiones correctas y erráticas de las cuales aprendemos diariamente. Sin embargo, cuando lo que se hace por primera vez se logra conectar con un sentido de plenitud, se vuelve a repetir cuantas veces y sea posible como si fuera la primera vez.

Así que ríe, ama, trabaja, desafíate, y entrega el todo de sí como por primera vez. Dios restaura lo que pasó, bendice lo que pasa y estará a cargo de todo lo que pasará. La Biblia dice en 1 Corintios 16:13, “Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. Sean fuertes”, (NTV).

Un Lugar Secreto

Los recuerdos de la infancia me remontan a un pequeño pueblo donde residían mis abuelos paternos rumbo a la zona cafetera de mi amado país Colombia. Era allí es ese pueblo donde nos llevaban nuestros padres a mi hermana mayor y a mí a pasar las vacaciones de fin de año. Uno de los juegos que más nos gustaba jugar como todo niño era a las escondidas. Como el lugar tenía un patio amplio con muchos árboles y vegetación, escogíamos y cambiábamos de lugar secreto constantemente. Mi lugar secreto era esconderme detrás de la cochera de los cerdos de mi abuelo rumbo a un precipicio o subirme a alguno de los árboles de mandarina, naranja. También solía infiltrarme en los cafetales. Mi hermana era un poco más convencional y escogía sitios más cercanos a la casa donde la podía hallar fácilmente.

Esta anécdota de la infancia me puso a pensar en los lugares secretos que tenemos albergados en nuestra alma y en nuestro corazón. Allí, en lo más recóndito de nuestro ser nos escondemos para no ser encontrados fácilmente. Nos sentimos protegidos al subirnos al mismo árbol o al hacernos detrás de sentimientos, acciones y actitudes que sirven como escondites diarios en nuestro proceder. Sin embargo, aunque nos queramos esconder de todos, no nos podemos esconder de Dios. Él está en todo momento y en todo lugar. Así que no intentes esconderte de Dios. Ese juego no funciona con Él. La Biblia dice en Salmos 139:7 , “¡Jamás podría escaparme de tu Espíritu¡ ¡Jamás podría huir de tu presencia!”, (NTV).

El Poder De La Semilla

Cada palabra es una semilla. Cada conversación es una semilla. Cada pensamiento es una semilla. Cada acción es una semilla. Cada reacción es una semilla. Cada relación es una semilla. Cada acto de acto de adoración es una semilla. Cada palabra de alabanza es una semilla. Cada oración es una semilla. Cada acto de compasión es una semilla. Cada acto de justicia es una semilla. Tiempo es una semilla. Entonces, hoy es tiempo de sembrar.

Todos debemos ser sembradores cada día. Si sembramos amor, recogeremos gracia. Si sembramos verdad, recogeremos libertad. Si sembramos bondad, segaremos justicia. Si sembramos perdón, recogeremos misericordia. Si sembramos el evangelio, podremos cambiar el mundo. Entonces, ¿qué estás sembrando hoy? Probablemente no estas recogiendo lo que esperas porque no estás sembrando lo que debes sembrar. Esta es una ley inevitable, muy verídica y a su vez demasiado práctica. La biblia dice en Gálatas 6:7, “No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra” (NTV).

El Dolor

“El dolor no es una herramienta de destrucción, es una herramienta de construcción”. El dolor cumple lo que promete ya que todo hombre se parece a su dolor. En otras palabras, si dejamos que el dolor nos dicte cómo vivimos nuestras vidas, entonces viviremos fracasados, frustrados y desanimados. El dolor siempre busca la causa de las cosas, mientras que las convicciones y principios se encargan de proveernos recursos para no volver nuestra mirada atrás.

¿Cómo manejas tus dolores? ¿Dejas que estos te destruyan o te construyan? Dios usa el dolor para construirnos, para darnos perspectiva, para fortalecernos, para enseñarnos, para corregirnos, para instruirnos y para hacernos dependientes en Él en nuestro caminar de la fe. El dolor nos recuerda que somos humanos, que somos imperfectos, que no podemos solos y que constantemente necesitamos ser sanados, sustentados y animados.

¡Entrégale tus dolores a Jesús! Él transforma tu dolor que parece ser destrucción, en una herramienta de construcción.

La Biblia dice en Salmos 34:17-18, “El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades.18 El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado”, (NIV).

Abrirse con los demás

Parece que vivimos en un mundo muy abierto donde la gente tiene acceso a nuestra identidad fácilmente. La popularidad de las redes sociales revela nuestro deseo de conectarnos con otros, sin embargo, muchas personas siguen sintiéndose solas. De hecho, incluso en el hogar, el trabajo o en la iglesia, las personas a veces se sienten rodeadas por extraños. El dejar que realmente nos conozcan, en parte, es nuestra responsabilidad. En vez de construir un muro de protección, debemos tratar de abrirnos y dejar que otros entren a nuestra vida.

La caída de Adán y Eva suele traer a la mente la desconexión que creó el pecado entre Dios y la humanidad, pero esto también afectó todas las relaciones humanas desde entonces. Como resultado, el temor y el orgullo amenazan con esclavizarnos debido al aislamiento y a la autoprotección.Los muros en una relación pueden ser difíciles de reconocer, pero a veces, el tratar de protegernos se demuestra con resentimiento, desconfianza y murmuraciones. Pídele a Dios que te muestre las maneras en las que puedes estar dejando fuera a alguien. Él te ayudará a derribar los obstáculos en tu relación con Él y con los demás. La Biblia dice en Proverbios 18:24, “ Hay quienes parecen amigos, pero se destruyen unos a otros; el amigo verdadero se mantiene más leal que un hermano” (NTV)   

Provisión

¿Te has sorprendido por la provisión sobrenatural de algo en tu vida? ¿Te has quedado anonadado(a) por la manera como Dios te ha provisto cuando menos lo esperabas? ¿De qué manera has recibido la provisión de Dios? ¿De qué manera ha movido Dios a las personas para obrar a favor tuyo?

Jesús conoce nuestras necesidades. La Biblia relata la historia de que en una ocasión la multitud había estado con Él por tres días y tenían hambre. Él conocía las necesidades que tenían por el tiempo que habían estado con en camino con Él. Jesús conoce exactamente las necesidades individuales que tenemos. Él conoce cada detalle de nuestra vida y nada le es oculto. Tenemos periodos de necesidad material que Dios conoce. Él no es ajeno a nuestras necesidades físicas, emocionales o espirituales. Él siempre provee. La palabra provee, viene de la raíz de prever, es decir, de ver antes de que suceda. Dios “ve antes” todas nuestras necesidades y las suplirá en su debido tiempo.

La Biblia dice, “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”, (Filipenses 4:19, RV1960).