No Todo Lo Que Sientes Es Correcto

Muchas veces pensamos que lo que sentimos es correcto, pero la Biblia dice que nuestro corazón es engañoso (Jeremías 17:9). Por lo tanto, aprender a manejar lo que sentimos es clave para la paz mental. Déjame compartirte porqué debemos aprender a lidiar con los sentimientos. 

Primero, nuestras emociones no son confiables. Nuestros presentimientos e intuiciones son a menudo erráticos. Las emociones nos llevan a un callejón sin salida. Así que, no podemos depender de lo que sentimos. En segundo lugar, nuestras emociones tienden a manipularnos. En otras palabras, si tu no controlas tus emociones, ellas te controlarán a ti y serás controlado por tus estados de ánimo causando estragos en tu vida. 

Tercero, debemos aprender a controlar nuestras emociones para agradar a Dios ya que Él no puede gobernar tu vida si las emociones te gobiernan. Por último, si controlas tus sentimientos podrás tener éxito en la vida porque la mayor parte de las cosas en la vida se hacen por convicción y no por emoción. La Biblia dice en Proverbios 5:23, “(Gente) Morirá por falta de control propio; se perderá a causa de su gran insensatez” (NTV).

Cuando La Fe Suele Perderse

Las expresiones “No pierdas la fe” o “La fe es lo último que se pierde” nos muestran que aún puede haber esperanza en un mundo que carece de esperanza. La fe nos ayuda a comprender que las circunstancias no dictaminan nuestra felicidad, ni nuestra paz interior. La fe es el antiséptico del alma y el multivitamínico que nutre todo nuestro ser.

Déjame decirte que hay algunas realidades acerca de la fe. Primero, nuestra fe es probada y desafiada constantemente ya que está directamente conectada con nuestras creencias. Segundo, nuestra fe es cuestionada para ver si las creencias que decimos tener son firmes y sustentables. Tercero, nuestra fe es alimentada consciente o inconscientemente por las cosas, conceptos y preceptos que albergan nuestra mente. Cuarto, la fe nos mueve a la acción. En quinto lugar, la fe es la valentía de esperar que lo que creemos sucederá. Finalmente, la fe nos habilita para tener una buena relación con Dios porque sin ellas es imposible agradarle.

¿Has perdido tu fe o tu fe ha menguado? Recuerda que Dios desea que mantengas tu fe, te fortalezcas en ella y seas edificado en cada una de Sus promesas. La Biblia dice en Marcos 9:23b, “Para el que cree, todo es posible” (NVI)

La Vida

La vida es una aventura que tenemos el privilegio de disfrutar. La vida es también muy corta y frágil, así que es importante dejar de sobre analizar o pensar tanto, poder arriesgar más y vivir aventuras que nos dejen un hermoso recuerdo. Por eso, debemos disfrutar la vida de hoy, porque el ayer se fue y mañana quizá no exista. Otros dicen que la vida hay que vivirla con alegría infinita, sabiendo que si mueres, la disfrutaste al máximo y no perdiste ni un segundo.  

La vida es un regalo sin envoltura. En ella encontramos el sentido de propósito que usualmente se encuentra en servir a Dios y a los demás. La vida es un largo camino, una jornada muy interesante y una escuela muy desafiante. La vida esta llena de colores y de muchos sabores. La vida esta llena de múltiples sorpresas, maravillosos encuentros, inesperados sucesos y gratas relaciones. La vida esta llena de pruebas y de grandes victorias en las cuales se han experimentado grandes derrotas. 
La vida es un encuentro entre el tiempo “cronos” del ser humano y el tiempo “kairos” de parte de Dios. La vida es trascendente cuando los actos de servicio siguen haciendo cabida a través del tiempo en esta vida y en la vida venidera. Así que, disfruta y vive plenamente de la mano de Dios valorando cada día. La Biblia dice en Salmo 39:4, «Señor, recuérdame lo breve que será mi tiempo sobre la tierra. Recuérdame que mis días están contados, ¡y cuán fugaz es mi vida!” (NTV)

A Punto De La Victoria

¿Cuántas veces hemos visto corredores quienes no llegan a cruzar la línea de la victoria? Algunos sufren dolores musculares, otros se les presentan obstáculos en el día de la carrera y algunos desisten a última hora. ¿Te ha pasado así en el caminar de la fe? Si es así, no te des por vencido, aún tienes que ver lo que Dios está por hacer por ti. Él está a tu lado para darte la victoria. Pero ¿Qué pasa cuando nos sentimos derrotados?

Como dicen por ahí: “La victoria es más dulce cuando ya conociste la derrota y la victoria más dura es sobre uno mismo”. Muchas veces nosotros mismos somos los primeros oponentes para lo que Dios nos ha llamado a hacer. Sacamos un sinfín de excusas, formulamos una larga lista de razones para no seguir la dirección de Dios. Muchas veces somos nosotros mismos los que nos provocamos nuestras batallas y no experimentamos la victoria. Entonces ¿Cuáles son tus batallas? ¿Cómo las enfrentas? ¿Las peleas por ti mismo o dejas que Dios las pelee por ti? Recuerda que no importa lo que estés viviendo, Dios te dará la victoria.

La Biblia dice en 1 Crónicas 29:11, “11 Tuyos, oh Señor, son la grandeza, el poder, la gloria, la victoria y la majestad. Todo lo que hay en los cielos y en la tierra es tuyo, oh Señor, y este es tu reino. Te adoramos como el que está por sobre todas las cosas” (NTV)

Resistencia

La exploración británica hacia la Antártica dirigida por el explorador Ernest Shackleton en 1914 fue catalogada como legendaria por todas razones erróneas. El barco de expedición llamado, “Endurance (Resistencia)” quedó atrapado en el hielo. Después de veinticuatro meses al escuchar una de las hazañas más grandes de supervivencia, la tripulación fue rescatada. Esto fue algo que quedó marcado en la historia.

Muchos de nosotros podemos resistir más de lo que pensamos. Protestamos de manera audible por las inconveniencias causadas por nuestro dolor porque pareciera que no pudiéramos resistir. Aunque, muchos de nosotros no tenemos que resistir en el hielo y las bajas temperaturas del océano antártico, la Biblia menciona que la resistencia produce un resultado indispensable en nuestras vidas llamado: carácter.

El desarrollo del carácter es más importante que la comodidad personal. Dios está dispuesto en ayudarnos si clamamos a Él por fuerzas para poder resistir. La Biblia dice, “Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante”, (Hebreos 12:1, NTV).

Nuevas Oportunidades

Cuando menos lo esperas, la vida te sorprende con nuevas oportunidades. En cierta instancia, todos los días son una nueva oportunidad. Nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo, vivir una nueva historia o construir un nuevo sueño. Algunos resisten el cambio porque tienen miedo a lo desconocido, pero muchas veces el cambio es el camino a nuevas oportunidades hacia el éxito.

No olvidemos que las dificultades dominadas son oportunidades ganadas. Cada nuevo amanecer puede traer nuevos pensamientos, nuevas esperanzas y un sinfín de nuevas oportunidades. A veces toca comenzar de cero, sin embargo, aunque toque hacerlo, recibirás una nueva oportunidad para hacer las cosas bien. Como alguien bien lo dijo: “La capacidad de cambiar tu mundo es tan grande como las ganas que tengas de hacerlo”.

Dios es un Dios de nuevas oportunidades. Él no se cansa de ser paciente, perdonador y compasivo. ¿Deseas una oportunidad de parte de Él? Sólo pídela y Él te la dará. La Biblia dice en el Salmo 103:8, “Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia” (RV1960)

Perder Una Batalla, Pero No La Guerra

“Podemos perder algunas batallas, lo que no podemos permitir es que el espíritu de derrota se apodere de nosotros como si la guerra ya estuviese perdida”. En esta vida es necesario perder algunas batallas para poder aprender. Hay que entender que antes de entrar en una batalla debemos creer en el motivo de la lucha. Habrán batallas que no vale la pena pelear y otras que con tenacidad y perseverancia se deben conquistar. 

Evalúa tus batallas y hazte las siguientes preguntas: ¿Vale la pena emprender esta batalla? ¿Cuál es el motivo? ¿Es necesario pelearla o dejarla ir? ¿Cuáles son las personas o relaciones que saldrán afectadas con esta lucha? ¿Qué entrenamiento, experiencia y respaldo tengo para pelear? ¿Cuáles serán todos los costos? ¿Cuál será el beneficio de ganarla o de perderla? Estas son solo algunas preguntas que te ayudarán a emprender o no las batallas en tu vida. 

Dios nos recuerda una y otra vez que cuando estamos en Su voluntad, Él es quien pelea nuestras batallas. La victoria y la gloria seguro que siempre estarán de tu lado, porque le pertenecen a Él. De tal forma que, deja que Él pelee tus batallas, ¿lo dejarás pelear por ti? La Biblia dice en Jeremías 15:20, “Pelearán contra ti como un ejército en ataque, pero yo te haré tan seguro como una pared de bronce fortificada. Ellos no te conquistarán, porque estoy contigo para protegerte y rescatarte. ¡Yo, el Señor, he hablado!” (NTV)

Sin Merecerlo

¿Has experimentado algo sin merecerlo? ¿Has recibido algo sin merecerlo? Por ejemplo, un regalo inesperado, un trato bueno de alguna persona aún cuando nosotros no lo hallamos hecho con ella, una sorpresa, etc. Creo que todos de alguna manera hemos sido recíprocos de algo que no merecíamos. Es más, todos los días recibimos pequeños gestos, algunas cosas y algunas circunstancias sin esperarlo y merecerlo. 

La mayor parte de las veces que recibimos algo sin merecerlo es porque la persona quien lo otorga ama el hacerlo o nos ama a nosotros. El amor es el antídoto del egoísmo. El amor es el propulsor para hacer cosas sin esperar nada a cambio y ofrecer desinteresadamente mucho de nuestro ser para los que están alrededor nuestro. 

Medita en las cosas que tienes o has recibido sin merecerlo y examina como tú puedes hacer lo mismo por los demás. Por ahí alguien dijo que si el ser humano ofreciera de si mismo desinteresadamente, el mundo sería totalmente diferente. La realidad más grande es que Dios nos ha amado con un amor exorbitante y extravagante sin merecerlo. El envío a Su Hijo para vivir una vida perfecta, morir por nuestras faltas y darnos la oportunidad de una vida eterna y en plenitud. Sin merecerlo te amó, te escogió y tiene grandes propósitos para ti. Y tú, ¿cómo respondes a este amor inmerecido?   La Biblia dice en 1 Juan 4:10, “ En esto consiste el amor verdadero: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como sacrificio para quitar nuestros pecados” (NTV)  

Esperanza

“La esperanza es lo último que se pierde” dicen por ahí. La verdad es que sentir esperanza es esencial para vivir. Si no creemos que nos espera algo mejor, podemos hundirnos en la más profunda depresión. Por otro lado, el ser optimistas también puede desilusionarnos, cuando lo que esperamos no se materializa. Entonces, ¿cómo saber dónde poner nuestra esperanza y cómo reaccionar si no se cumple lo que esperamos?

La esperanza es segura cuando está en armonía con los deseos de Dios. Sin embargo, muchas de nuestras expectativas se basan en deseos o sentimientos. Anhelamos ascensos en el trabajo, una buena salud, relaciones sólidas o soluciones a nuestros problemas, no obstante, no tenemos ninguna promesa absoluta de Dios de que todo esto será parte de Su voluntad para nosotros. El desilusionarnos de Dios es algo que puede ocurrir si nuestras expectativas no coinciden con Su plan. Incluso cuando la esperanza se basa en una promesa bíblica, es posible que Dios no la cumpla de la manera o en el plazo que la esperamos.
Entonces, la esperanza es segura cuando no es subjetiva y depende o se origina de nosotros. Dios es bueno y soberano y aún cuando una expectativa terrenal no se cumpla como deseamos, podemos tener gozo al recordar que nuestra esperanza segura y eterna esta en Dios. La Biblia dice en el Salmo 42:11, “¿Por qué estoy desanimado? ¿Por qué está tan triste mi corazón?
¡Pondré mi esperanza en Dios! Nuevamente lo alabaré, ¡mi Salvador y mi Dios!” (NTV) 

Tragedia

Las tragedias ocurren tan frecuentemente y de manera tan consistente que casi nos volvemos inmunes a ellas. En las noticias todos los días hay algún tipo de evento que tiene el potencial de romper nuestros corazones y hacernos llorar por los afectados. Algunos eventos son tan horribles como los tsunamis, los ataques terroristas, los atentados de sicópatas a gente inocente y demás que hacen que nuestros corazones se mezclen en un dolor corporativo.

Cuando lloras por ti o por los demás, ¿en qué estás pensando? ¿Las tragedias te amargan o te hacen sentir mejor? La amargura es ciertamente comprensible, pero después de los momentos amargos, te puedes sentir mejor. La Biblia dice que con la ayuda de Dios la tristeza se puede convertir en alegría y las tragedias pueden cobrar un significado diferente.

Dios es un experto en convertir las tragedias en historias de triunfo. Solamente debemos dejarle que tome todas nuestras tragedias para que orqueste lo inesperado y lo transforme a nuestro favor. Así que cuando tengas tragedias, pídele Su consuelo y gracia. Él te sustentará. La Biblia dice, “Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas” (Salmo 128:1-2, NTV).