Dios Está En Control

¿Has sentido que las cosas tienden a salirse de control? ¿Has sentido que alguna situación en tu vida parece estar fuera de control? Me refiero a la crisis mundial de salud, a los múltiples problemas internacionales, a las protestas raciales, a los conflictos políticos y todo lo demás que está afectando a nuestro mundo hoy. Sin embargo, aunque pensemos que muchas cosas están fuera de control, hay un principio que todos debemos recordar: “Dios está en control de todo”.  

Dios sigue en Su trono en control absoluto sobre todas las cosas. El hecho que el ser humano sea pecaminoso, egoísta y tome malas decisiones, no quiere decir que Dios no esté al tanto ni que haya perdido el control. Al contrario, en medio de la pecaminosidad, de la aflicción y del sufrimiento, Él tiene el dominio sobre todo aún al permitir cosas que después de alguna manera trabajarán a favor nuestro. 
De modo que no te apures tanto, en medio de todo confía, descansa y reposa en el Señor. Recuerda que Él está en control. ¿Le dejarás el control a Él? La Biblia dice en Job 42:2, “Sé que todo lo puedes, y que nadie puede detenerte” (NTV)

Estrés

El estrés es considerado en nuestros días como el problema más grande en la salud integral. De acuerdo a la Asociación de Psicología Americana (American Psychological Association), la tercera parte de la población en los Estados Unidos vive en un estado de estrés extremo, mientras que cerca de la mitad (48 por ciento) considera que su estrés ha aumentado en los últimos cinco años.

El dinero y el empleo siguen siendo las causas principales del estrés. Cerca de la mitad de las personas en los Estados Unidos reportó que el estrés tiene un efecto negativo en sus vidas personales, relacionales y profesionales. La mayor causa del estrés en tu vida es la “preocupación”. Nos preocupamos porque nos preguntamos si tendremos lo que necesitamos cuando lo necesitemos. Si esperamos que otras personas satisfagan nuestras necesidades reemplazando a Dios, hagamos lo que hagamos, quedaremos frustrados y desilusionados.

La cura para el estrés es simple: “Busca siempre a Dios para que Él satisfaga ‘todas’ tus necesidades”. Es simple y a su vez difícil. Si pones tu seguridad en tu matrimonio, tu trabajo, tu salud, tu dinero, tu experiencia y tus habilidades o hasta en tu vida espiritual, saldrás defraudado. Pon tu confianza en Jesús y en Sus promesas. La Biblia dice en Romanos 8: 32, “Dios no nos negó ni siquiera a su propio Hijo, sino que lo entregó por nosotros, así que también nos dará junto con él todas las cosas”, (TLA).

Justicia Social

Un niño llegó apresurado a su casa para contarle a su mamá lo que había visto en la casa de su vecino. Aún con su corazón acelerado y muy alarmado, le dijo a su mamá, “vi como el vecino estacionó su carro, se bajó rápidamente, entró enojado a la casa, comenzó a gritar y a querer golpear a mi amiguito porque estaba borracho y fuera de control”. Y tú, ¿qué hiciste hijo? ¿qué te pasó? “yo hice lo que lo que pensé y era justo. Defender a mi amigo, quitárselo del frente de su papá y comenzar a correr”; por eso estamos aquí, decía con su voz agitada.

Aunque esta anécdota parece triste y a su vez muy común, nos enseña algo muy importante acerca del ser humano y es que todos tenemos sentido de justicia social. ¿Cuántas veces te has indignado por algo injusto que parece estar fuera de tu control? ¿Cuántas veces has tenido que hacer algo a causa de la injusticia social? La Palabra de Dios nos llama a velar por las necesidades de otros. ¡Haz lo que este a tu alcance para defender al desamparado, maltratado y abusado de nuestra sociedad¡ Dios te respaldará. La Biblia lo dice muy explícitamente, “…el Señor ha dicho de ti lo que es bueno y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios” (Miqueas 6:8, NTV)

Los Ladrones Del Gozo

¿Conoces cuáles son los ladrones del gozo diariamente en nuestra vida? Yo identifico cuatro claramente. El primer ladrón son “las circunstancias”. El poeta Byron escribió: “Los hombres son el hazmerreír de las circunstancias”. Nos sentimos muy gozosos cuando las cosas van viento en popa, pero sentimos aflicción cuando las circunstancias no son las que esperábamos. Incluso, nos cambia el ánimo con muchas de las circunstancias. 

El segundo ladrón del gozo es “las personas”. Hay personas que nos roban el gozo por lo que son, por lo que dicen y por lo que hacen, lo cual nos llega a afectar a nosotros. Recordemos que la gente puede ser supremamente cambiante. Lo tercero son “las cosas”. Entre más tenemos, se supone que más estaríamos contentos. Pero hasta los que más tienen, sus mismas posesiones les quitan o roban la paz. Así que no sólo el tener nos producirá gozo en nuestras vidas. 


Finalmente, “la preocupación” nos tiende a robar la paz. Nos preocupamos por cosas que aún no pasan y por las que ya han pasado. Este es el peor ladrón de todos que crea ansiedad, desosiego e inseguridad. ¿Qué hacer? Debemos dejar que el gozo de Dios sea nuestra fortaleza diaria. De esta manera, ningún ladrón lo robará fácilmente. La Biblia dice en Nehemías 8:10b, “Este es un día sagrado delante de nuestro Señor. ¡No se desalienten ni entristezcan, porque el gozo del Señor es su fuerza!” (NTV)   

La Negatividad

Vivimos en un mundo donde reinan las malas noticias. Es fácil envolvernos en un mundo negativo y ser partidarios y propulsores de la negatividad. No obstante, la negatividad nos afecta tanto en lo físico como en lo emocional y espiritual. Por otro lado, la positividad, en especial, la relacionada con la confianza en Dios, nos permite vivir como nuestro Padre celestial desea. 

Este mundo esta lleno de desconfianza, temor e incertidumbre. Los mensajes negativos tienden a apartar nuestra mirada de Cristo. Sin embargo, como hijos de Dios tenemos todas las razones para confiar en Él. Su presencia siempre está con nosotros y nos ha concedido de Su paz que sobrepasa todo entendimiento. Además, Dios promete proveer para todas nuestras necesidades y capacitarnos para obedecerlo y servirle. A medida que crecemos en nuestro entendimiento del Señor y Sus promesas, nuestra fe se fortalece y nuestra confianza en Él aumenta.   
De modo que, enfrentemos cada día con fe, enfocados en la verdad y poniendo nuestra confianza en Cristo. Apartémonos de las personas supremamente negativas y nutrámonos de la Palabra de Dios. Sólo así, nuestras dudas se disiparán y nuestras ansiedades cesarán. La Biblia dice en Jeremías 17:7, “Pero benditos son los que confían en el Señor y han hecho que el Señor sea su esperanza y confianza” (NTV)   

A Punto De Decaer

En 1952, Edmund Hillary intentó escalar el monte Everest y se cayó justo antes de llegar a la cima de la montaña. Unas semanas más tarde mientras hablaba en un evento, se puso de pie en el borde del escenario y señalando a la imagen dijo en voz alta: “Monte Everest, tú me venciste la primera vez pero no me vencerás la segunda vez, porque tú ya has crecido todo lo que tienes que crecer, pero yo aún sigo creciendo”. Un año después, el 29 de mayo de 1953, Edmund Hillary fue el primero en llegar a la cima del Monte Everest.

Cuando estés a punto de decaer, pide fuerzas a Dios y sigue adelante. No renuncies ni te des por vencido porque grandes cosas esperan a los que confían en Dios. Puede que estés a punto de decaer en tu vida física, emocional o espiritual. Puede que estés a punto de decaer en un negocio, proyecto, trabajo o estudio. Puede que estés a punto de decaer ya llegando a la cima de la montaña donde te ha costado tanto escalar. No mires hacia abajo porque te caerás. Mira hacia arriba donde está Dios. Él te ayudará para que no decaigas cuando estás a punto de llegar.

Busca tus fuerzas en Dios y aunque hayas decaído recuerda que ese monte ya ha crecido todo lo que tiene que crecer, pero tú aún sigues creciendo. La Biblia dice en el Salmo 31:19, “Cuán grande es tu bondad, que atesoras para los que te temen, y que a la vista de la gente derramas sobre los que en ti se refugian”, (NVI).

Apégate A Dios

Piensa en tres cosas que sean siempre dependientes y que nunca cambien. Puede que tu lista incluya cosas como el amanecer y el atardecer, la ley de la gravedad, el universo o los puntos cardinales. Probablemente tu lista sea totalmente diferente. Sin embargo, al transcurrir nuestra vida entendemos que necesitamos algo sólido que nos sostenga, un compás que guíe nuestro camino y que nos mantenga en la brecha. El problema es que la mayor parte de las cosas que escogemos no nos pueden proveer la guía o la estabilidad que necesitamos o anhelamos. Déjame hacerte una pregunta, ¿tu lista incluye a Dios?

Moisés le declaró al pueblo de Israel la necesidad de apegarse a Dios, el único que nunca cambia. Después de la muerte de Moisés, Dios le prometió a Josué que siempre estaría con él, que no lo dejaría ni lo desampararía. Jesús compartió el mismo mensaje con Sus discípulos cuando les dijo: “No los abandonaré como a huérfanos; vendré a ustedes” (Juan 14:18–NTV).

Dios nunca te dejará. Nada te podrá separar del amor de Cristo. Estas dos verdades incambiables y veraces te ayudarán a mantenerte firme y en la brecha de tu vida. Así que, apégate a Dios, Él siempre se apega a ti. La Biblia dice en Deuteronomio 13:4, “Sirve únicamente al Señor tu Dios y teme solamente a él. Obedece sus mandatos, escucha su voz y aférrate a él” (NTV).

Actuar Sin Pensar

Una vez leí una historia sobre una pareja que tenía varios años de casados sin poder tener hijos. Para suplir su soledad, compraron un cachorro pastor alemán y lo amaron como si fuera su propio hijo. El pastor alemán creció y llegó a ser un perro grande y hermoso. En muchas ocasiones salvó a la pareja de ser atacada por ladrones y los defendía de todo peligro. Luego de siete años de tener al perro, la pareja logró tener al hijo deseado de manera que su atención hacia el perro disminuyó. El perro lo sintió y ya no estaba tan feliz como antes.

Un día, la pareja decidió hacer una carne asada en la terraza y dejaron al niño durmiendo en su cuna. Al venir a mirar al niño, vieron al perro en el pasillo con la boca ensangrentada y moviendo su cola. El dueño actuó sin pensar y tomó un cuchillo y mató al perro. Luego corrió al cuarto del bebé y encontró a una gran serpiente degollada. Este padre lloró amargamente diciendo, “he matado a mi perro fiel”.

¿Cuántas veces actuamos sin pensar? Te aseguro que muchas veces. La mayor parte de ellas nos arrepentiremos. Así que cuidado. ¡No actúes sin pensar! La Biblia dice, “No es bueno actuar sin pensar; la prisa es madre del error” (Proverbios 19:2, TLA).

Paradojas

Vivimos en un mundo paradójico. La gente vive en casas móviles que no se mueven. Algunos usan ropa deportiva para trabajar. También usamos sudaderas para relajarnos. El corazón tiene razones que la razón no entiende. La mejor improvisación es la adecuadamente preparada. Cuanto más damos, más recibimos. No llega antes el que va más rápido sino el que sabe para dónde va. En fin, estas paradojas son humorísticas y en cierto punto divertidas. Pero algunas paradojas pueden ser difíciles para entenderlas y acostúmbranos a ellas.

El reino de Dios también está lleno de paradojas. Nosotros damos para recibir; vivimos muriendo; nos volvemos grandiosos siendo un siervos; y somos encontrados al perdernos totalmente en las manos de Cristo. Mientras más meditamos sobre estas verdades bíblicas, más nos acercaremos al reino de los cielos.

Dedica tiempo para meditar en las verdades bíblicas y pídele ayuda a Dios para entender Sus caminos aunque a veces parecen ser paradójicos. Él estará muy feliz de responder a tu oración por sabiduría. La Biblia dice, “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos- dice el Señor. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse” (Isaías 55:8, NTV).

Cuando Puedes Hacerlo

Si lo puedes hacer, ¿por qué no lo haces? Esa es la cuestión y el dilema de muchos. Si tienes los recursos, las fuerzas, el conocimiento, la experiencia y demás, ¿por qué no lo haces? Si lo has estado pensando, meditando y evaluando, ¿por qué no lo haces?  Si has estado esperando, analizando y estratégicamente planeando, ¿por qué no lo haces?

Cuando podemos hacer las cosas muchas veces no las hacemos porque no queremos hacerlas. Cuando podemos hacer las cosas muchas veces no las hacemos por desidia, por temor, por pereza, por irresponsabilidad, por indecisión, por inseguridad, etc. La verdad es que hay muchas cosas que pudiéramos estar haciendo y hallamos mil excusas para no emprenderlas o llevarlas a cabo. La verdad es que cuando se quiere, no hay excusas, porque aún la ignorancia no es excusa ya que tiene solución. 
De modo que no te excuses de no hacer algo bueno sobre todo cuando tienes oportunidad de hacerlo. Con ello, cumplirás con parte del propósito para tu vida y serás de mucha bendición para los demás.  La Biblia dice en Proverbios 3:27, “ No dejes de hacer el bien a todo el que lo merece, cuando esté a tu alcance ayudarlos” (NTV)