Aunque No Lo Creas

¿Te has presentado con situaciones que no puedes creer? Es más, muchos conocemos la expresión que dice: “Aunque no lo creas”. Esto transmite la idea de que aunque algunas cosas parecen ser increíbles, estas pueden llegar a ser toda una realidad. Por ejemplo, aunque no lo creas, no hay nadie como tú. Aunque no lo creas, eres diseño único y eres amado con un amor incondicional, inquebrantable e inmensurable. Aunque no lo creas, eres un ganador desde el día de tu concepción. Aunque no lo creas, no eres producto de un accidente, eres alguien especial porque tienes un propósito específico que nadie puede completar por ti.


Aunque no lo creas, eres alguien importante ante los ojos de Dios. Tanta fue la importancia que te dio que decidió enviar a Su único Hijo para poder tener una relación contigo. Aunque no lo creas, el Hijo de Dios murió en tu lugar pagando una condena que tú merecías, pero también resucitó. Al hacer esto, te dio la posibilidad de llegar a tener una vida eterna, y aunque no lo creas, a través de Él puedes entrar al cielo.


Aunque no lo creas, el Creador de universo te amó y te ama tanto que tiene los mejores intereses para ti hoy y el día de mañana. Aunque no lo creas, Él desea perdonarte, darte una oportunidad y tener una relación personal contigo. ¿Deseas conocerle? La Biblia dice en 1 Juan 5:20a, “20 Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero” (NTV).

Una Buena Sacudida

¿Has experimentado una sacudida? Bien sea en un barco, un terremoto, un accidente automovilístico, etc. En fin, son esos momentos que no esperas, pero la sacudida llega inesperadamente y sorpresivamente. Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. Si queremos que todo siga como está, sería necesario el cambio, porque aunque pensemos que no hay cambios, todo en este mundo es cambiante. 

¿Qué decir de los momentos donde tenemos una sacudida física o emocional? Es decir, una enfermedad inesperada o una situación emocional no deseada. Son esos momentos donde parece que todo se encuentra estable y de repente se sacude todo de una manera impresionante. Muchas veces esas sacudidas producen grietas, escombros y parece que todo se ha derribado o terminado. Sin embargo, no es el fin del mundo, puede ser el comienzo de uno nuevo. 

Muchas veces una buena sacudida es necesaria para recordarnos que estamos vivos, que no tenemos control de todo y que de vez en cuando una estremecida es necesaria para despertarnos, animarnos y desafiarnos. Como dijo Steve Jobs: “Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si fue hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es no, sé que necesito cambiar algo”. La Biblia dice en Ezequiel 36:26, “26 Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo” (NTV).

Como Las Olas Del Mar

El observar las olas del mar es algo hermoso. El sentarse en la orilla de la playa y contemplar el maravilloso océano es una muestra de la grandeza de un gran diseñador de todo lo que vemos. Existen olas impetuosas que parecen llevar mucha agua y otras que son más pequeñas y con poca fuerza.

Las olas se suscitan sobre un mar en calma a raíz del soplo de una ligera brisa. De inmediato, aparecen irregularidades sobre la superficie del agua como en forma de diamante. Si el viento cesa, las olas capilares se deshacen por la tensión superficial del agua marina. Pero si el viento persiste, encuentra un asidero en estas ondas y las hace crecer. Hay olas que pueden llegar a medir más de 30 metros, mientras otras solo son de pocos metros y se tornan insignificantes. Los surfeadores profesionales son entrenados para que reconozcan el momento preciso donde vendrá el viento y producirá las olas para ellos surfear arriba de ellas.

¿Podemos hacer lo mismo nosotros? ¿Podemos identificar los grandes vientos que producirán las inmensas olas de problemas en nuestra vida para que cuando vengan podamos surfear arriba de ellas? Es inevitable que los vientos vengan. La cuestión es si estaremos por arriba o por debajo de las olas. Esto marcará la diferencia cuando nos enfrentemos a ellas. La Biblia dice en el Salmo 65:7, “Calmaste los océanos enfurecidos, con sus impetuosas olas, y silenciaste los gritos de las naciones”, (NTV).

Muestras De Afecto

Una palabra, un gesto, un abrazo, una caricia y una expresión de cariño son necesarias para cada ser humano. Universidades prestigiosas a nivel mundial han conducido estudios sobre la importancia de “las muestra de afecto” para todos los seres humanos. Se ha concluido que las personas que comparten y reciben muestras de cariño gozan de una mejor salud integral.

Así que las muestras de afecto son necesarias para todo ser humano. Desde aquel que dice ser reservado y no querer muestras de cariño, hasta el que constantemente las muestra, todos, sin excepción alguna necesitamos de “muestras de afecto”. Entonces, ¿cómo muestras tu afecto? ¿Cómo puedes cultivar más las expresiones de cariño? Jesús fue un hombre emotivo. Él se rió, lloró, gozó y compartió con aquellos a los cuales amaba. Él también abrazó a los niños, tocó a los leprosos, sanó a los enfermos y dio vista a los ciegos. Estas eran expresiones de cariño aún más allá de lo que la cultura apreciaba. Y tú, ¿cómo muestras tu afecto? Nunca es tarde para comenzar. La Biblia dice, “Jesús extendió la mano y lo tocó. Sí quiero, dijo :¡Queda sano! Al instante, la lepra desapareció”, (Mateo 8:3, NTV).

Con Lágrimas

¿Cuántas lágrimas no has derramado en tu vida? Muchas de ellas son provocadas por el dolor, la angustia, el duelo, la desesperación, la amargura, las pérdidas, la frustración y la rabia. También, algunas veces lloramos de gozo, paz, tranquilidad, reposo y por suma felicidad. Como dice una frase: “Las lágrimas no se deben guardar porque sino oxidan la vida”. Las lágrimas muestran nuestros más profundos y sinceros sentimientos. Ellas pueden ser como el rocío en la mañana. También pueden ser como la lluvia en sequedad. Ellas pueden ser manantial de vida mostrando que estamos vivos. También muestran lo débiles y lo fuertes que podemos ser.

Muchas veces las lágrimas son prueba de nuestra lucha como soldados en la batalla de la fe, como atletas en la carrera de la vida cristiana y como labradores en los terrenos por los cuales tenemos que sembrar. Las lágrimas son las palabras del corazón. Aunque la vida a veces es dura, esta misma trae hermosos momentos. Las lágrimas suelen ensuciarnos el rostro, pero en repetidas ocasiones, terminan por limpiar nuestro corazón.

En conclusión, aprende de todas y cada una de las lágrimas que derrames en tu vida porque detrás de cada una de ellas, hay una grata lección. La Biblia dice en el Salmo 126:6, “Los que siembran con lágrimas cosecharán con gritos de alegría” (NTV).

Dios No Se Desespera

Un día recibí temprano en la mañana la siguiente frase de la cual tomé nota: “Dios no se desespera, Él hace las cosas con calma. El necio se desespera, el sabio mantiene la calma”. Me quedé pensando en cuántas veces actuamos como necios al desesperarnos y no hacer las cosas con calma. Debemos recordar como dice otra frase: “Un hombre en calma es como un árbol que da sombra. Las personas que necesitan refugio se acercan a él”.

Nada sacamos con desesperarnos. Bueno, sí hay algo que suele suceder y es que nos enfermaremos fácilmente. La desesperación es todo lo opuesto a esperar. En su forma más simple, la desesperación es una muestra de que tenemos problemas con saber esperar. ¿Se te dificulta esperar? Creo que en la sociedad en la que vivimos a muchos de nosotros nos cuesta esperar. No queremos esperar en la fila del banco, de un puente, en una oficina del doctor y en muchas situaciones de la vida diaria. Sin embargo, el sabe esperar es de suma importancia.

Como dicen por ahí, en la espera tenemos tres opciones: “Dejar que nos marque, dejar que nos destruya o dejar que nos fortalezca”. Y tú ¿actúas como sabio o como necio en tu espera? La Biblia dice en Isaías 30:18, “Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda” (NTV).

Tú Y Yo

“Menos de mí y más de ti”. Este debe ser el emblema de todas nuestras relaciones, empezando por nuestra relación con Dios. Sin embargo, hacemos todo lo contrario. Con nuestras acciones decimos: “Más de mi y menos de ti”. El egoísmo destruye las relaciones. Es la causa número uno de conflictos, discusiones, divorcios e incluso de las guerras. Es muy fácil que el egoísmo se deslice dentro de nuestras relaciones. Por ejemplo, cuando comienzas una relación, trabajas muy duro para no ser egoísta. Pero a medida que pasa el tiempo, el egoísmo comienza a aparecer. Tendemos a poner más empeño en iniciar y construir relaciones que en mantenerlas.

Si el egoísmo destruye las relaciones, entonces la falta de egoísmo, o un sano desinterés, es lo que las hace crecer. ¿Qué significa ese tipo de desinterés? Significa menos de “mi” y más de “la otra persona”. Ese desinterés saca lo mejor de los demás. Construye confianza en las relaciones. De hecho, si comienzas a actuar desinteresadamente en una relación, esto obliga a la otra persona a cambiar, porque tú ya no eres el mismo. Se relacionarán contigo de manera diferente.

En realidad lo he visto muchas veces: “Algunas de las personas más desagradables de las que nadie quiere estar cerca, se transforman cuando alguien es amable y desinteresado hacia ellas, cuando reciben lo que necesitan y no lo que merecen”. La Biblia dice en Filipenses 2:4, “No se ocupen solo de sus propios intereses, sino también procuren interesarse en los demás” (NTV).

Corazón Y Cabeza

Cuando escuché la siguiente frase, me llamó la atención: “Si quieres éxito, piensa con la cabeza y siente con el corazón. Si quieres fracasar, piensa con el corazón y siente con la cabeza”. Lastimosamente la mayoría de nosotros cometemos errores porque hemos pensado con el corazón e ignorado nuestra cabeza. Dios nos ha dado un intelecto para razonar, procesar, analizar y para luego actuar. Sin embargo, como seres emocionales, nos dejamos llevar por nuestros sentimientos y emociones. 

Entonces ¿qué podemos hacer? Podemos aplicar lo que los abuelos siempre recomiendan: “Piensa, analiza, evalúa y luego actúa”. Parece simple de seguir, pero es difícil de aplicar. Dios nos ha dado una cabeza para conocer, nos ha dado un corazón para sentir y unas manos para actuar. Usémoslos de la mejor manera posible. Como dicen por ahí: “Antes de actuar, hablar y escribir, hay que pensar”. En otras palabras, piensa muy detenidamente lo que debes decir o hacer. De no ser así, cometerás muchos errores y te meterás en muchos problemas. 

He aquí otro consejo: “La mayoría de nuestros problemas son por decir sí demasiado rápido y no demasiado tarde”. Recuerda: “Piensa con la cabeza y siente con el corazón”. La Biblia dice en Jeremías 17:9, “»El corazón humano es lo más engañoso que hay, y extremadamente perverso. ¿Quién realmente sabe qué tan malo es?” (NTV).

Él Nos Llama Por Nombre

Hay una gran diferencia cuando alguien nos llama por nuestro nombre y alguien que solo nos llama sin conocernos. El que nos llamen por nuestro nombre muestra nuestra identidad y que la persona sabe quiénes somos.

Dios nos llama por nombre. Él nos conoce tal y como somos. Él nos creó y nos formó. Él nos sustenta y nos ama con una amor indescriptible e incomprensible. Dios Padre esta en el pórtico del cielo esperando y expectante buscando en el horizonte una vislumbre de Su Hijo y tú eres la persona que busca.

Dios Padre es un padre que espera. Él es el pastor atento en busca de su oveja con sus piernas rasguñadas, sus pies adoloridos y sus ojos irritados. Él sube y atraviesa campos. Él busca en las cuevas, llama por los desfiladeros y ahueca sus manos para sanar a sus ovejas si es necesario. El nombre que llama es el tuyo, ¿le escuchas? Su mensaje es simple: Él entregó a Su Hijo para rescatar a todas sus ovejas y llevarlas con Él. ¿Deseas ir con Él? La Biblia dice en Ezequiel 34:11 “Esto dice el Señor Soberano: yo mismo saldré a buscar a mis ovejas y las encontraré” (NTV).

Mar Adentro

“Hay lecciones que Jesús no enseña en la orilla de la tranquilidad, sino en las tormentas mar adentro”. Bien dice el dicho: “Después de la tormenta llega la calma”. Las tormentas suelen ser estruendosas, escrupulosas y escandalosas. En sí, una tormenta es un fenómeno caracterizado por la coexistencia de dos o más masas de aire de diferentes temperaturas. Dicho contraste desemboca una inestabilidad caracterizada por lluvias, vientos, relámpagos, rayos y otros fenómenos meteorológicos. 

Las tormentas en el mar parecen acentuarse aún más. Las grandes olas impetuosas parecen desestabilizar las embarcaciones, pero los marineros saben como soportar las olas y mantener la embarcación a salvo. De la misma manera ocurre en nuestra vida. Las tormentas pueden ser enfermedades, problemas relacionales o financieros, noticias inesperadas, en fin, un cúmulo de más de dos factores que acrecientan los niveles de estrés en nuestras vidas. 

Sin embargo, al pasar por estas tormentas debemos recordar unas cosas muy importantes: todas las tormentas son temporales, los grandes vientos no tienen porqué derrumbarnos en las tormentas, siempre habrá algo que aprender en cada tormenta y el capitán de nuestra embarcación, Jesús, nos puede mantener a salvo. La Biblia dice en Job 11:17-18, “Tu vida será más radiante que el sol de mediodía, y la oscuridad será como el amanecer.18 Vivirás tranquilo, porque hay esperanza; estarás protegido y dormirás confiado” (NTV).