El Tiempo De Dios

“Por más rápido que corras, no podrás alcanzar lo que quieres sino es el tiempo de Dios para recibirlo”. Por otro lado, podrás tapar las manillas del reloj con tu mano, pero nunca podrás tapar el tiempo perdido. Debemos entender que uno de los recursos más valiosos que todos tenemos en la vida es el tiempo. No puedes ahorrar tiempo para usarlo otro día. Como dice el dicho: “El tiempo que se va, no vuelve”. Entonces, si no vuelve ¿cómo podemos usarlo de manera que podamos hacer en él lo que Dios quiere que hagamos?

Esto tiene que ver con una palabra clave para la vida de cada uno de nosotros: mayordomía. Algunas veces nos esforzamos hasta más no poder y no podemos. En otras, no nos esforzamos y podemos ¿por qué? Simplemente porque nuestro tiempo finito debe estar siempre conectado con el tiempo infinito de Dios. Miguel de Cervantes Saavedra dijo: “Confía en el tiempo, suele dar dulces salidas a muchas amargas dificultades”.

El tiempo nos da perspectiva, sana nuestras heridas, nos capacita, nos enseña, nos fortalece, nos anima, nos edifica y nos vivifica. Sin embargo, por más bien que lo administremos, si Dios no está ahí, perderemos el tiempo sin lugar a dudas. La Biblia dice en 2 de Corintios 1:20, “Todas las promesas que ha hecho Dios son «sí» en Cristo. Así que por medio de Cristo respondemos «amén» para la gloria de Dios”, (NTV).

Sin Fuerzas

¿Te has sentido alguna vez sin fuerzas? ¿Te has sentido como si no pudieras seguir adelante? ¿Te has sentido sin ganas de levantarte de la cama y de emprender el día? Creo que todos sin excepción nos hemos sentido alguna vez sin fuerzas. Algunos literalmente sin fuerzas físicas, pero otros ya no tienen nada de fuerza emocional o espiritual para proseguir. Si te has sentido de esta manera déjame decirte que hay buenas noticias. ¡No eres el único que se ha sentido así! En una estadística reciente, se arroja que más del 60 por ciento de la población menciona el haber perdido sus fuerzas emocionales. Parece ser que las enfermedades del siglo XXI son más de carácter emocional que de carácter físico. 

Pero, ¿qué hacer ante esta situación? Reconocer que el quedar sin fuerzas no es ajeno al ser humano, y por lo tanto, se debe identificar cuando te sientas de esta manera. En segundo lugar, debes levantarte por obediencia y compromiso buscando ayuda. Muchas veces una simple conversación con alguien maduro, unas palabras de aliento o una oración, pueden cambiar la manera como te sientes. Además, pídele a Dios que multiplique tus fuerzas. Él se place en fortalecernos, alentarnos y suplir nuestras carencias físicas, emocionales y espirituales. La Biblia dice en Isaías 40:29, “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (RV1960).

Comenzar De Nuevo

Un hombre fue a un vivero para escoger y comprar unos árboles para su jardín. Mientras estaba allí, leyó un cuadro en la pared que decía, “el mejor tiempo para plantar un árbol fue hace quince años. El segundo mejor tiempo es hoy”.

Muchas veces nos lamentamos por las cosas que debimos hacer hace algunos años. Por ejemplo: el obtener una carrera académica, ahorrar dinero para el retiro o invertir más tiempo con nuestros hijos. La decepción nos hace pensar y hacernos la pregunta, ¿de qué vale hacerlo ahora? Ya perdí mi oportunidad.

Pero la perspectiva que presenta la Biblia acerca de las cosas que no hicimos es que Dios puede restituir y restaurar los años que a nuestro parecer hemos perdido. Nunca es tarde para que Él haga algo nuevo en nuestras vidas. La Biblia dice, “Pues estoy a punto de hacer algo nuevo. ¡Mira, ya he comenzado! ¿No lo ves? Haré un camino a través del desierto; crearé ríos en la tierra árida y baldía”, (Isaías 43:19, NTV).

Noticias Inesperadas

¿Cuántas veces recibimos noticias inesperadas? Una llamada, una visita o unos simples segundos pueden cambiar el rumbo de nuestro día o de nuestra vida. Por ejemplo, la muerte repentina de un ser querido, noticias de una enfermedad inesperada, la pérdida repentina de un trabajo, la pérdida de alguna inversión importante o de una relación que parece romperse indefinidamente. ¿Has estado en esta situación? Creo que todos nosotros. 

La vida se encarga de darnos noticias sorpresivas y situaciones supremamente asombrosas que pueden cambiar el curso de nuestras vidas. La vida nos enseña lo frágiles que somos, los flexibles que podemos llegar a ser, lo adaptables que podemos ser y lo complicados que somos. La vida nos enseña que lo que suele ser urgente muchas veces no es importante, y que lo que es primario, debe ser prioritario. La vida nos enseña que no lo sabemos todo, que podemos readaptarnos y reinventarnos. La vida esta llena de un constante aprendizaje que nos nutre y nos forja a diario. 

Entonces, al recibir noticias inesperadas, debemos reposar en Dios. Él puede ayudarnos, sostenernos y animarnos en cada fase de nuestro existir. La Biblia dice en Isaías 41:10, “No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios.Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré con mi mano derecha victoriosa” (NTV)

El Camino Hacia Tus Sueños

No te preocupes por la cantidad de millas que vas a caminar detrás de tus sueños, mejor preocúpate por disfrutar el viaje y seguir a Dios. Un viaje de mil millas comienza con un solo paso. Como dice la siguiente frase: “Podrán romperte los sueños, podrán hacerte llorar, pero siempre podrás soñar una vez más”. Los sueños son sumamente importantes. Nada se hace sin que antes se imagine. Así como la vida te dio la posibilidad de soñar, también te dio la posibilidad de convertir tus sueños en realidad cuando son parte del gran sueño de Dios para ti. 

Las personas que no luchan por conseguir sus sueños suelen decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos. ¡No les creas! Al principio los sueños parecen imposibles, luego improbables y eventualmente inevitables. Como dijo Richard Branson: “ Si tus sueños no te asustan, no son lo suficientemente grandes”. Yo creo que el futuro le pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños y quienes trabajan diligentemente para obtenerlos. 

Pon todos tus sueños en las manos de Dios. Él puede darles dirección, proveerte de fuerzas para perseguirlos y la sabiduría para modificarlos cuando sea necesario. La Biblia dice en Lamentaciones 3:22-23, “¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (NTV).

A pesar de…

Últimamente he pensado mucho en la expresión, “A pesar de”. He visto como a pesar de nuestras debilidades, incongruencias, afanes, ansiedades, errores y malas decisiones, aún Dios sigue obrando. A pesar de nuestra terquedad, de nuestra indecisión, de nuestra incredulidad, de nuestro temor, de nuestra inseguridad y de nuestra complejidad, aún seguimos caminando hacia delante. Es más, “a pesar de todo lo que Dios sabe de nuestro pasado, presente y futuro, Él nos ama y nos llama a seguirle pase lo que pase”. 

A pesar de todo, Dios me ama. ¡Qué principio tan real! No importa lo que haya hecho, lo que haga y lo que llegue a hacer, Dios me seguirá amando. Su amor por mi no depende de lo que yo haga o deje de hacer, depende de lo que Él ya hizo por mi. A pesar de mis múltiples fallas, de mi desobediencia y de mi pecado, Dios me ama. ¿No te alegra saber de esta verdad tan liberadora? Y, ¿cómo respondes a ese tipo de amor?

Este tipo de amor nos debe acercar más a Él, nos debe hacer más dependientes a Él y nos debe hacer más obedientes a Su Palabra para poder experimentar Sus riquezas. Recuerda que “a pesar de todo”, Él te ama. La Biblia dice en Deuteronomio 7:9, “9 Reconoce, por lo tanto, que el Señor tu Dios es verdaderamente Dios. Él es Dios fiel, quien cumple su pacto por mil generaciones y derrama su amor inagotable sobre quienes lo aman y obedecen sus mandatos” (NTV).

Tropiezos

¿Cuántas veces nos hemos tropezado con algo o con alguien en el transcurso de nuestra vida? Creo que todos hemos tropezado no solo una sino muchas veces en nuestra vida. Los tropiezos tienen dos características fundamentales: nos detienen y nos hacen prestar atención. Algunos tropiezos nos hacen caer. Sin embargo, no todos los tropiezos nos tiran al piso. Los que sí lo hacen son dolorosos y muchas veces hasta penosos, ¿recuerdas alguno de ellos? Yo recuerdo que al manejar mi bicicleta en mi niñez tropecé en repetidas ocasiones. En una de ellas fue con una piedra grande que me hizo literalmente volar y caer de rodillas hacia el frente. Lo recuerdo porque me dejó una cicatriz en mi rodilla izquierda la cual miro constantemente. Este tropiezo no solo me detuvo y me hizo prestar atención, me hizo levantarme, ser más cauteloso y seguir montado en la bicicleta aunque fuese doloroso.

Pero, ¿de cuántos tropiezos te ha costado levantarte o aun no te logras levantar? Los obstáculos que nos hacen tropezar son muchas veces necesarios. Recuerda, estos nos hacen detener y prestar más atención. No te lamentes más por tus tropiezos. Cada fracaso es una oportunidad de comenzar de nuevo con más experiencia y sabiduría. Por favor, ya deja de lamentarte que no te ayudará para nada. Recuerda que no le sirvió de nada al pueblo de Israel, ni nos servirá a nosotros. La Biblia dice en Proverbios 16:3-4, “Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán. Toda obra del Señor tiene un propósito; ¡hasta el malvado fue hecho para el día del desastre!”, (NVI).

Soledad

Todos sabemos que el apostar puede ser adictivo. Pero, ¿sabías que los adolescentes y personas de la tercera edad son los más vulnerables y en riesgo para desarrollar esta adicción?

Los investigadores indican que la soledad es la razón primaria de dicha adicción. Bien sea que los ancianos se sientan solos por la pérdida de su conyugue, o que los adolescentes se sientan rechazados y no tomados en cuenta; la soledad es una problemática seria que puede afectarles en gran manera.

Pero, ¿sabías que puedes estar solo y a la misma vez no estarlo? La Biblia dice que Jesús les dijo a sus discípulos, “Yo estaré con ustedes siempre hasta el final de los tiempos” (Mateo 28:20). No importa que tan sólo te sientas. Se nos ha prometido que Dios está con nosotros todos los días de nuestra vida.

Su presencia es suficiente. Las promesas de Dios nos lo hacen recordar una y otra vez. Él siempre esta ahí contigo. La Biblia dice, “Así como las montañas rodean a Jerusalén, así rodea el Señor a su pueblo, ahora y siempre”, (Salmo 125:2, NTV).

Tratar y Tratar

“Trato y trato” y no logro alcanzar lo que quiero. El tratar una y otra vez es parte de esencial para poder desarrollar la persistencia en el ser humano. Abraham Lincoln fue sin duda muy persistente. A los 21 años, falló en los negocios; a los 26 tuvo que superar la muerte de su novia; a los 27 tuvo un ataque fuerte de nervios, perdió la contienda por el congreso a los 34 años y las elecciones para el senado a los 45. A los 47 intentó convertirse en vicepresidente, a los 49 perdió nuevamente las elecciones para el senado, pero finalmente a los 52 años se convirtió en el presidente de los Estados Unidos. 

¿Cuántas veces has tratado una y otra vez y has desistido por no haberlo alcanzado? Creo que más de una vez. Sin embargo, las cosas que valen la pena no resultan de la noche a la mañana. Hay que “perseverar”, porque como dice el dicho, “el que persevera, alcanza”. Así que no te canses de tratar una y otra vez. Aprende el principio de la persistencia, pídele a Dios dirección y sabiduría y lograrás lo que Él tiene preparado para ti.
La Biblia dice, “Bienaventurado el hombre que persevera bajo la prueba, porque una vez que ha sido aprobado, recibirá la corona de la vida que el Señor ha prometido a los que le aman (Santiago 1:12, LBLA).

Donde Quiera Que Vayas

Leí la siguiente frase que me llamó la atención en una sala de espera: “Vayas a donde vayas, no importa el clima, siempre lleva tu luz”. Me impactó porque alude a un principio fundamental para nuestro vivir: “No importa el lugar donde nos encontremos, ni las condiciones que enfrentemos, ni las personas que veamos, siempre podemos llevar con nosotros la luz que irradia todo nuestro ser”. Para los hijos de Dios, dicha luz se encuentra en Cristo. Él alumbra el todo de nuestro ser.

Así que vayamos donde vayamos siempre podemos llevar la luz de Jesús. Dicha luz alumbra mucho más en la oscuridad. La luz de Cristo no se apaga. Es siempre real y eterna. Aunque nosotros la podemos esconder, esa luz irradia todo nuestro ser. De modo que estés donde estés, la luz de Cristo siempre podrá guiarte por caminos oscuros, protegerte y animarte para seguir caminando en el caminar de la fe.

Recuerda que vayas donde vayas siempre llevas a Jesús. La Biblia dice en Génesis 28:15, “15 Además, yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que vayas. Llegará el día en que te traeré de regreso a esta tierra. No te dejaré hasta que haya terminado de darte todo lo que te he prometido” (NTV).