Religión

Al viajar alrededor del mundo encontrarás muchas religiones de diferentes creencias en cada región que visites. Desde el principio de los tiempos, el hombre ha tratado de encontrar al Dios que creó el mundo y que lo gobierna. La mejor manera de describir esta búsqueda del hombre se encapsula en la palabra “religión”. Sin embargo, la búsqueda de Dios para salvar a la humanidad según el Nuevo Testamento se llama “evangelio o buenas noticias”.

¿Es esto todo un juego de palabras o de verdad hay alguna diferencia entre los que siguen el evangelio y la religión? Si hay una diferencia notoria. La Biblia dice que Dios ha tomado la iniciativa de alcanzar a un mundo que estaba perdido para poderle ofrecer a la humanidad el regalo de la vida eterna. Ese es el evangelio. El regalo de Dios a través de Su Hijo Cristo. En cambio, la religión trata de conocer y complacer a Dios en base a esfuerzos humanos.

No sigas a Dios en tus propias fuerzas. Él ya se ha acercado a ti para darte libertad y vida abundante. Ven a Él así como eres. Él te ama de una manera única y especial. La Biblia dice, “Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de Él”, (Juan 3:17, NTV).

Todos Quieren Ganar

Desde que estamos pequeños nos gusta ganar. Nos fascina ganar en los juegos, estar en el equipo ganador y experimentar el sentimiento de triunfo. Mi hijo me lo recuerda constantemente cuando una vez me dijo, “es que todos queremos ganar papá”. La verdad es esa. Todos, lo digamos o no, queremos ganar. 

Dios nos diseñó con la capacidad de crear, diversificar para poder ganar. Queremos ganar en los deportes, en las relaciones personales, en los conflictos, en los negocios. Queremos ganar posición, fama y muchas veces reconocimiento y reputación. Es más, lo que más quiere ganar la gente es dinero. Pero, la realidad es que aunque siempre se quiera ganar, muchas veces se pierde. Debemos pedirle a Dios que nos ayude a ganar lo que Él desea que ganemos. El adquirir una cosa, relación o dinero, generalmente requiere de trabajo y esfuerzo diligente.

Nada que valga la pena ganar vendrá fácilmente. Así que si quieres ganar constantemente, déjame decirte que tienes que trabajar en tu vida personal, relacional, laboral, emocional y espiritual. La Biblia dice, “los malvados se enriquecen temporalmente, pero la recompensa de los justos permanecerá”, (Proverbios 11:18, NTV).

Apégate A Dios

Piensa en tres cosas que sean siempre dependientes y que nunca cambien. Puede que tu lista incluya cosas como el amanecer y el atardecer, la ley de la gravedad, el universo o los puntos cardinales. Probablemente tu lista sea totalmente diferente. Sin embargo, al transcurrir nuestra vida entendemos que necesitamos algo sólido que nos sostenga, un compás que guíe nuestro camino y que nos mantenga en la brecha. El problema es que la mayor parte de las cosas que escogemos no nos pueden proveer la guía o la estabilidad que necesitamos o anhelamos. Déjame hacerte una pregunta, ¿tu lista incluye a Dios?

Moisés le declaró al pueblo de Israel la necesidad de apegarse a Dios, el único que nunca cambia. Después de la muerte de Moisés, Dios le prometió a Josué que siempre estaría con él, que no lo dejaría ni lo desampararía. Jesús compartió el mismo mensaje con Sus discípulos cuando les dijo: “No los abandonaré como a huérfanos; vendré a ustedes” (Juan 14:18–NTV).

Dios nunca te dejará. Nada te podrá separar del amor de Cristo. Estas dos verdades incambiables y veraces te ayudarán a mantenerte firme y en la brecha de tu vida. Así que, apégate a Dios, Él siempre se apega a ti. La Biblia dice en Deuteronomio 13:4, “Sirve únicamente al Señor tu Dios y teme solamente a él. Obedece sus mandatos, escucha su voz y aférrate a él” (NTV).

Inténtalo De Nuevo

“Inténtalo una y otra vez”. Walt Disney, el padre de Mickey Mouse estuvo en la ruina varias veces antes de construir el imperio Disney. Él y su esposa pasaron momentos muy desafiantes en donde no podían ni pagar la renta. Se comenta que su situación fue tan precaria que una vez tuvieron que recurrir a comida de perros para poder sobrevivir. El famoso empresario tomó la decisión de jugarse su última carta. Con sus últimos dólares compró un boleto de tren hacia Hollywood. En el año 1926, creó al conejo Oswald para la empresa Universal Studios. Este personaje animado fue patentado y robado en secreto, pero aún así, él siguió hacia delante.

Cuando dibujó a Mickey Mouse le dijeron que no tendría éxito y que asustaría a las mujeres en especial. La producción de Pinocho fue suspendida. A la mitad del camino, Disney tuvo que volver a escribir la historia intentándolo de nuevo. La película de Bambi no tuvo buena aceptación en su estreno. También tardó 16 años en conseguir los derechos de Mary Poppins de Pamela Travers. Fue así como Disney, arriesgó todo su dinero en Blancanieves, el primer largometraje animado y que usó la técnica de color. Todos lo pronosticaron como un fracaso. Sin embargo, la película fue distribuida en 1938 siendo la más exitosa en ese año. Tuvo ingresos de 8 millones de dólares en su estreno que hoy equivaldrían a 99 millones. Así que, “inténtalo de nuevo”, Dios está de tu lado. La Biblia dice en Gálatas 6:9, “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos”, (NTV).

Cuenta Tus Lecciones, No Tus Pérdidas

¨Cuenta tus lecciones, no tus pérdidas¨. Esta es una perspectiva muy importante, porque usualmente contamos las pérdidas y no las lecciones que aprendemos en medio de nuestras dificultades. El único error real es aquel del que no aprendemos nada. Entonces, ¿por qué no ver nuestras fallas como lecciones? ¿Por qué no contar todas las lecciones que aprendemos después de nuestros más grandes errores y de nuestras batallas más difíciles? Una maestra me dijo: ¨La vida es una buena profesora, si no aprendes la lección, te la repite las veces que sean necesarias hasta que la aprendas¨. De modo que siempre tendremos la oportunidad de convertir nuestras aparentes pérdidas en gratas lecciones. 

Por lo tanto, la vida nos enseña ciertas lecciones, pero depende de nosotros el aprenderlas. Como dicen por ahí: ¨Por más consejos que se den, muchas veces solo se aprende a través de los golpes y de las pérdidas en la vida¨. Desafortunadamente lo que nos duele y nos cuesta suele convertirse en el maestro de nuestra vida. Debemos entonces tener una actualización de nuestra mente, tratar de eliminar la mayor parte de los problemas, deshacer los errores y almacenar solo los momentos gratificantes de nuestro existir. 

De manera que, ¨cuenta tus lecciones y no solo tus pérdidas¨. Te aseguro que te ayudará a crecer en todas las áreas de tu vida. La Biblia dice en el Salmo 32:8, “El Señor dice: «Te guiaré por el mejor sendero para tu vida; te aconsejaré y velaré por ti”, (NTV).

Sugerencias Vs Mandatos

La diferencia entre una sugerencia y un mandato radica en que uno es opcional y el otro se debe llevar a cabo. Una sugerencia tiende a proponer algo que será para el buen beneficio, mientras que un mandato es una ley que si se rompe o se ignora podrá acarrear grandes consecuencias. Alguien dijo que ¨Las ideas se corroboran con las sugerencias¨. Yo diría: ¨Las mejores ideas son resultado de seguir ciertos mandatos¨. Los mandatos están conectados con las reglas, lineamientos y estructuras. Las sugerencias están relacionadas con la optimización, la innovación y la creación. 

Tanto los mandatos como las sugerencias deben ser tomadas en cuenta. Sin embargo, cuando se infringe una regla, se suelen afrontar consecuencias, pero cuando se ignora una sugerencia, las consecuencias no son tan evidentes. No obstante, tanto los mandatos como las sugerencias poseen en sí un sentido de responsabilidad y de acción. 

Algo que no podemos ignorar en la vida son los principios de la Palabra de Dios. Si los tomamos como sugerencias, enfrentaremos severas consecuencias, pero si los adoptamos como mandatos por los cuales vivir, nuestra vida será mucho mejor. La Biblia dice en Deuteronomio 30:16, “16 Pues hoy te ordeno que ames al Señor tu Dios y cumplas sus mandatos, decretos y ordenanzas andando en sus caminos. Si lo haces, vivirás y te multiplicarás, y el Señor tu Dios te bendecirá a ti y también a la tierra donde estás a punto de entrar y que vas a poseer” (NTV).

El Tren De Bendición

“La bendición es como un tren, todos los días pasa, pero si no te subes tú, otro se subirá”. El proverbista dijo: “La bendición del Señor trae riquezas, y nada se gana con preocuparse” (Proverbios 10:22, NTV). La bendición de Dios se experimenta en el caminar de la fe. De la misma manera, la vida es como un viaje en tren. Algunos comienzan el viaje junto a ti, otros se suben a la mitad del camino, muchos se bajan antes de llegar, pero muy pocos permanecen hasta el final. Solo estos pueden experimentar con plenitud la voluntad de Dios y Sus muchas bendiciones.
El tren de la vida solo tiene una parada, pero antes de llegar a ella, asegúrate de haber disfrutado del viaje manteniéndote en los ríeles, pasando por muchos lados, contemplando sus más hermosos paisajes y sobrepasando los lugares más oscuros. Sin embargo, sigue su curso porque detrás de la oscuridad siempre viene la luz. En el tren de la vida el verdadero descubrimiento no consiste en buscar nuevos paisajes, sino en tener nuevos ojos. 

La bendición no siempre se encuentra en el tren en el cual vas andando, sino en las estaciones en las que te tienes que bajar. Disfruta tu viaje y mantén la dirección correcta dependiendo en Dios en cada estación por la que pases. La Biblia dice en Salmo 115: 14-15, “Que el Señor multiplique la descendencia de ustedes y de sus hijos. Que reciban bendiciones del Señor, creador del cielo y de la tierra”, (NTV).

Toma el Desafío

¨No crecemos cuando las cosas se vuelven fáciles, lo hacemos cuando afrontamos nuestros desafíos¨. Los desafíos son parte esencial de nuestras vidas. Como dicen por ahí: ¨El desafiarnos a nosotros mismos es el único camino que conduce al crecimiento¨. Esta es la idea de desafiarnos cada día para ser mejores y hacer lo mejor de lo que pudimos hacer ayer. No se trata de un esfuerzo en vano, se trata de un compromiso hacia un crecimiento integral donde Dios tiene el primer lugar en nuestras vidas. 

Los desafíos son nuevos retos que nos mantienen motivados para seguir adelante. Dichos retos implican dedicación, sacrificio, entrega y un gran compromiso, porque cuanto mayor es el obstáculo, más gloria hay en superarlo. Para los seguidores de Cristo, solo Él se lleva la gloria. Dios suele retarnos para producir en nosotros algo bueno, ya que el desafío en la vida puede ser el mejor terapeuta. Como escuché el otro día: ¨En la vida ser desafiado es inevitable, pero ser derrotado es opcional¨.

Entonces, ¿cómo deseas encarar tus desafíos? ¿deseas enfrentarlos solo o con la ayuda de Dios? Él está dispuesto para ayudarte, enseñarte y levantarte si es necesario. La Biblia dice en el Salmo 37:23-24 , “23 Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, Y él aprueba su camino. 24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, Porque Jehová sostiene su mano” (NTV).

Conexión

Queremos estar interconectados ya que vivimos en un mundo de conexión. Las estadísticas arrojan como la juventud de hoy no puede vivir sin estar conectada tecnológicamente. Uno de los castigos más grandes para un joven hoy en día es no tener conexión a través de ningún dispositivo electrónico. Para algunos, el mundo no es mundo real sino están conectados. ¿Por qué se suscita esto? Simplemente, porque Dios nos ha diseñado con la necesidad de conectarnos unos con otros. 

Aunque los excesos de conexión por las redes sociales son nocivos para cualquier persona, la necesidad de conexión es real. Es por eso que debemos aprender a conectarnos con lo más importante en nuestra vida. Por ejemplo ¿Cómo está tu conexión con las personas más cercanas a ti? ¿Cómo te conectas con tus emociones, con tu pasado y con lo que está pasando a tu alrededor? Aún más, ¿cómo te conectas con Dios?

Dios desea que trabajes en tu conexión con Él. ¿Habrá algo que puedas resolver para tener una mejor conexión con tu Padre celestial? He aquí algunas cosas que puedan hacerte perder la conexión con Dios: tu orgullo, tu autosuficiencia, tu apatía, tu lejanía, tu falta de interés, tu pereza espiritual y tu arrogancia. Evalúa tu conexión con Dios. Si la mejoras cada día, tú serás el mayor beneficiado de dicha conexión. La Biblia dice en Hebreos 13:15, “15 Por lo tanto, por medio de Jesús, ofrezcamos un sacrificio continuo de alabanza a Dios, mediante el cual proclamamos nuestra lealtad a su nombre” (NTV).

Cuando Se Acaban Las Palabras

En repetidas ocasiones se nos acaban las palabras. Parece ser que nos quedamos sin palabras frente a algunos hechos, eventos y noticias inesperadas. La vida tiene una manera peculiar de sorprendernos sin esperarlo. Pero, ¿qué hacer cuando ya no hay palabras? Una respuesta simple es ¨esperar¨. La espera puede soler ser difícil, desesperante y angustiante. Sin embargo, la espera se convierte en el instrumento donde Dios nos enseña, nos anima y nos fortalece. 

Cuando se acaban las palabras siempre queda el silencio. Es allí en el salón de la espera y en el silencio donde Dios se hace real colmándonos con Su paz y haciendo palpable Su presencia. Es en el silencio, en el silbido apacible donde escuchamos Su dulce voz y donde las promesas se tornan reales. Es allí en la espera donde nuestras dudas se disipan y donde nuestros esfuerzos no pueden nunca ser suficientes. Cuando se acaban nuestras palabras es donde comienzan las palabras de nuestro Dios. El silencio se irrumpe cuando permitimos que la voz de Dios se escuche de manera audible, clara y veraz. 

Si se te han acabado tus palabras, no te preocupes. Dios nunca carece de palabras. Él siempre tendrá un mensaje para ti. Quizá Él te deje sin palabras para que escuches realmente Su voz. Entonces, ¿le estás escuchando? La Biblia dice en Salmo 29:4, “La voz del Señor es potente; la voz del Señor es majestuosa” (NTV).