Llegar Antes O Llegar A Tiempo

Un día como de rutina lo hago llevando a mi hija al colegio, ella me dijo: “papá, déjame en el otro lado para no caminar más ya que llegamos antes”. Yo le respondí: “Hay una diferencia entre llegar antes o llegar a tiempo, hoy llegamos a tiempo”. Sin embargo, como tenía unos minutos extras, la dejé al frente, ya que estamos constantemente corriendo debido al tráfico del área metropolitana donde vivimos. 

¿Cuántas veces andamos corriendo, tratando de llegar a tiempo para cumplir con los compromisos que tenemos a diario? ¿Cuántas veces aunque corramos, no podemos llegar a tiempo? ¿Cuántas veces logramos llegar antes? Esta es una lucha constante, pero podemos crear disciplinas que nos permitan hacerlo. Sin embargo, ¿qué decir de las cosas que no llegan a tiempo? ¿Qué tal de las cosas que esperamos, esperamos y esperamos y nunca parecen llegar?  
Nuestra vida está llena de estas cosas esperadas. Pocas cosas llegan antes del tiempo esperado y otros pocas al tiempo indicado. Sin embargo, nuestra labor es ser diligentes al manejar bien nuestros tiempos, porque a su debido tiempo, segaremos tanto lo que hemos sembrado, como lo que por gracia recogeremos.  Así que, no te desesperes, sólo esfuérzate, pero a la vez, confía y descansa en el Señor. Él siempre llega a tiempo. La Biblia dice en Gálatas 6:9, “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos.”. (NTV)  

Perseverancia

Un dicho común dice: “El que persevera alcanza”. La verdad es que el dicho tiene mucha razón. La perseverancia es considerada como una de las virtudes con las que más tiene que trabajar el ser humano. La perseverancia involucra constancia, responsabilidad, intencionalidad, puntualidad, paciencia, espera y sobre todo, mucho trabajo. 

La perseverancia es un distintivo calificativo de las personas más exitosas y progresistas que haya podido tener la humanidad. La perseverancia es necesaria en los inventores, creadores, deportistas, doctores, abogados, ingenieros, arquitectos, ministros, pastores, misioneros, maestros, etc. La perseverancia en necesaria en toda rama y área de la vida. Por ejemplo, la medicina, la ciencia, la industria, la cinematografía, las artes, la religión, etc. Nadie quien desee ser exitoso lo podrá lograr sin aplicar la perseverancia como una axioma fundamental en la vida. 
¿Qué tan perseverante eres? Así como las gotas forman un riachuelo y después un frondoso río, así también la perseverancia alcanza lo inalcanzable y lo que parece ser imposible. ¿Deseas el éxito? Sé un poco más perseverante, que como dice el dicho: El que persevera alcanza. La Biblia dice en Gálatas 6:9, “Así que no nos cansemos de hacer el bien. A su debido tiempo, cosecharemos numerosas bendiciones si no nos damos por vencidos” (NTV)

Por Primera Vez

¿Te acuerdas del sentimiento que has tenido cuando haces algo por primera vez? Desde niños las primeras palabras, los primeros pasos, el primer día en la escuela, los primeros amigos, la primera participación en público, el primer amor, el primer trabajo, la primera decepción, etc. Existe un sentimiento implícito en la novedad. Al crecer, aumentan cada vez más las expectativas y el grado de dificultad suele incrementarse. Lo que antes era simple y novedoso, ahora parece complejo y dificultoso. 

En especial hay dos características fundamentales que se experimentan cuando haces algo por primera vez. La primera es un sentido de satisfacción y plenitud por la tarea realizada. La segunda es un sentimiento de frustración y negatividad a lo ya experimentado. En otras palabras, nuestra mente lo registra como un buen episodio o como un lapso traumático que no queremos volver a repetir. Nuestra capacidad de decisión y el libre albedrío nos hace tomar decisiones correctas y erráticas de las cuales aprendemos diariamente. Sin embargo, cuando lo que se hace por primera vez se logra conectar con un sentido de plenitud, se vuelve a repetir cuantas veces y sea posible como si fuera la primera vez.

Así que ríe, ama, trabaja, desafíate, y entrega el todo de sí como por primera vez. Dios restaura lo que pasó, bendice lo que pasa y estará a cargo de todo lo que pasará. La Biblia dice en 1 Corintios 16:13, “Estén alerta. Permanezcan firmes en la fe. Sean valientes. Sean fuertes”, (NTV).

No Sé Qué Hacer

¿Cuántos nos hemos visto en una encrucijada donde decimos: No sé qué hacer? Le piensas, le das vueltas al asunto y por más que lo analizas llegas a la misma simple y llana conclusión: no sé qué hacer. Muchos nos hemos visto en esa disyuntiva en algunas ocasiones. Al evaluar o mirar hacia atrás, nos damos cuenta que de una u otra manera pudimos resolver o salir del asunto en el que estábamos metidos. ¿Cómo? Sólo por la gracias de Dios. 

He aquí algunos pasos para que los apliques bajo dichas situaciones: Detente para pensar, examina tus posibilidades, enumera tus recursos disponibles, habla con alguien que tenga experiencia o que haya pasado por algo similar, comparte el problema con un mentor, amigo o pastor, desarrolla un plan de acción, ataca el problema un proyecto a la vez y un día a la vez, trabaja diligentemente paso por paso, sé paciente, rodéate de personas que te ayudan a salir adelante y sobre todo, pide la dirección, la intervención y los recursos de parte de Dios. Él sabe qué hacer en tu vida y con tu vida cuando tú no sabes qué hacer.    
La Biblia dice en Proverbios 2:6, ¡Pues el Señor concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento” (NTV)

Suciedad

¿Alguna vez te has sentido sucio? ¿Has querido bañarte, pero te ha tocado esperar para hacerlo? ¿Cómo te has sentido una vez y te has podido quitar la suciedad? Bien ¿verdad? Pero ¿qué de aquellos que son sucios en otras áreas y en otras maneras? Por ejemplo, el dicho que dice: “No me hables bonito si me vas a jugar sucio”. Es decir, la suciedad externa se puede ver, pero la interna solo puede ser vista por Dios. Como dicen por ahí: “Las apariencias engañan”. 

La suciedad más grande de la que padece el ser humano se llama, “pecado”. El pecado nos ha ensuciado nuestra manera de pensar, de sentir y de actuar. Sin embargo, hay una solución para la suciedad del ser humano. Se llama la sangre de Cristo Jesús. Así como nos podemos quitar la suciedad externa por más pegada que este a nuestro cuerpo, también podemos limpiar lo sucio que hay en nuestros pensamientos y en nuestros corazones con la sangre de Cristo. 

Jesús promete limpiar todos nuestros pecados, transformar nuestras vidas, lavarnos con Su sangre preciosa y mantenernos cerca de Él. Solo nos pide que le demos nuestro corazón. Él desea limpiar lo que parece tan sucio y que no tiene solución. La Biblia dice en Isaías 1:18, “»Vengan ahora. Vamos a resolver este asunto —dice el Señor—. Aunque sus pecados sean como la escarlata, yo los haré tan blancos como la nieve. Aunque sean rojos como el carmesí, yo los haré tan blancos como la lana” (NTV).

Levantándose Hacia La Meta

En el año 2008, la corredora Heather Dorniden estaba liderando la carrera de los 600 metros hasta que una vuelta antes de terminar se cayó de cabeza al suelo desplazándola al último lugar. Lo impresionante fue cómo se levantó y comenzó aguerridamente a recobrar su posición hasta terminar en primer lugar en la carrera. Desde ahí su video se ha convertido en un ejemplo motivacional de alguien que no se da por vencido y que persevera hasta el final. 

Pero, ¿qué la hizo levantar del suelo? ¿Cuál fue su motivación? En una de las tantas entrevistas que hay por el internet, ella mencionó, “yo tenía mi mente y mi corazón en la meta, el caerme sirvió como combustible porque mis ojos estaban puestos en la meta final”. Esta es realmente una lección para nuestra vida cristiana. No debemos quitar nuestra mirada de la meta que es Cristo Jesús. Él orquesta nuestra carrera de la vida, nos acompaña en ella, y se convierte en nuestra meta final. Corremos y vivimos en la carrera de Jesús. La Biblia dice, “13 Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, 14 prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”. (Filipenses 3:13-14, NTV).

Ceguera Espiritual

Desde que estamos pequeños, uno de los juegos que nos enseñan cuando queremos sorprender a alguien es cerrar los ojos para después darnos o mostrarnos algo que causará sorpresa al verlo. Esto puede ser un regalo, un lugar, una persona que hace mucho tiempo no vemos, un animal, etc. El abrir y cerrar los ojos es un acto que tomamos a la ligera pero es un milagro medicamente y científicamente. Las personas que tienen dificultad con su visión saben a lo que me refiero. Unos usan lentes de contacto diariamente, otros usan lentes o gafas para poder manejar, leer, caminar y desarrollar las tareas cotidianas. Los que tenemos una buena visión somos realmente bendecidos. 

El no poder ver, es una gran limitante ya que la visión es muy importante. Pero, ¿qué de aquellos que ven físicamente pero espiritualmente están ciegos? Ellos tienen una “ceguera espiritual”. El Señor Jesús dijo que tenían “ojos pero no podían ver” (Marcos 8:18). La Biblia dice que, “Ahora vemos todo de manera imperfecta, como reflejos desconcertantes, pero luego veremos todo con perfecta claridad. Todo lo que ahora conozco es parcial e incompleto, pero luego conoceré todo por completo, tal como Dios ya me conoce a mí completamente”, (1 Corintios 13:12, NTV)

Trabajo En Equipo

Hay una frase popular que dice: “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo”. Esto nos habla del principio del trabajo en equipo. Henry Ford, exitoso empresario estadounidense, se refirió a ello cuando dijo: “Reunirse en equipo es el principio, mantenerse en equipo es el progreso, trabajar en equipo asegura el éxito”. El trabajar con otros diversifica el trabajo, disminuye la carga y multiplica los resultados.

El trabajo en equipo es esencial en toda organización, empresa o equipo deportivo. Michael Jordan, talentoso jugador de baloncesto y quien no ha sido olvidado por sus grandes destrezas deportivas, dijo: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos”. Él reconoció que un partido se puede ganar por un reconocido talentoso, pero un campeonato solo lo ganan los que saben jugar en unidad.

Entonces, hazte las siguientes preguntas: ¿Soy un buen miembro en el equipo? ¿Cuál es mi función en el equipo al cual pertenezco? ¿Cómo puedo involucrar y empoderar a otros como parte del equipo? ¿Qué metas puedo alcanzar junto a otros que no podré alcanzar por mi mismo? De modo que, trabaja en equipo. Te sorprenderás de donde podrás llegar. La Biblia dice en Eclesiastés 4:9-10, “9 Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo.10 Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!”, (NVI).

Como Un Vidrio

Comenta la historia que cuando los españoles trajeron los vidrios y espejos a América, los nativos estaban impresionados con el reflejo de sí mismos y pagaban con oro para solo obtener uno de ellos en sus manos. Aunque los espejos y vidrios no sean tan costosos como el oro, tenían una característica que ellos no habían visto antes. Los espejos podían reflejarlos a ellos mismos y los vidrios eran transparentes. Algo tan simple y barato, fue vendido por oro por sus simples y llanas características.

¿Cómo se refleja tu vida? ¿Qué le reflejas a los demás? ¿Qué hay en lo profundo de tu corazón? ¿Hay transparencia en tus pensamientos y en tus decisiones? Para los seguidores de Jesús, el espejo y el vidrio es la Palabra de Dios. En las Escrituras podemos ver claramente lo que somos realmente y lo que podemos llegar a ser. La Biblia nos hace ver nuestras imperfecciones, nos enseña grandes lecciones y anima a cambiar lo que parece ser incambiable. Además, la única manera de poder hacernos ver transparentes y realmente como somos es a través de la persona de Jesús. Es a través de Jesús que nuestros pecados pueden ser perdonados y nuestra vida puede ser transformada.

Así que, ven a Dios en Su Palabra para ser confrontado, animado y restaurado. Finalmente, deja que Jesús te lave todos tus pecados y puedas ser realmente cambiado. La Biblia dice en Mateo 5:8, “Dios bendice a los que tienen corazón puro, porque ellos verán a Dios” (NTV).

Sedientos

¿Has estado en momentos donde tienes mucha sed? Usualmente, son esos momentos donde el calor y la humedad se unen para producir una sed impresionante e indescriptible. Una persona sedienta es aquella que tiene mucha necesidad de hidratación. En repetidas ocasiones, dicha sed se sacia solo al tomar agua, pero otras ocasiones, parece ser insaciable. Como dice una frase: “Mientras el sediento busca agua, el agua también está buscando al sediento”. Esta sería la descripción de la sed física, pero, ¿qué de la sed emocional y espiritual?

Hay personas que están sedientas de amor, compañía, paz, fuerzas, fe, esperanza, etc. Hay personas que tratan de saciar su sed emocional con hábitos nocivos como con vicios o con relaciones que suelen ser tóxicas. Su sed también puede llevarlos a la codicia, a la avaricia y a la envidia. Lo más impresionante es que la sed emocional no se sacia fácilmente. Hay personas que parecen tenerlo todo, pero actúan como si no lo tuvieran. Sus ansias y sed por más, los hace actuar de maneras muy inusuales e irracionales.

La Palabra de Dios se refiere una y otra vez a un tipo de sed y esta es la sed espiritual. Aunque puedas saciar tu sed física y emocional, si no has saciado tu sed espiritual, deambularás tratando una y otra cosa hasta encontrar el agua de vida en Jesús. La Biblia dice en Juan 7:37b-38, “—¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! 38 De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva” (NTV).