Pies

Una frase común dice: “Mantén los ojos en las estrellas y los pies en la tierra”. Esta expresión “pies en la tierra” es usada constantemente para hacernos comprender que debemos ser realistas aunque tengamos gran optimismo y fe. Tener los pies sobre la tierra significa sopesar cada una de las situaciones que nos están pasando, evaluar con claridad cada una de nuestras posibilidades y no dejar que el orgullo nos enceguece o nos haga pensar algo que no es una realidad.

Pies sobre la tierra también significa que tenemos un sentido de responsabilidad. Como escuché el otro día en una conferencia para padres donde decían: “Si usted quiere que sus hijos tengan los pies sobre la tierra, colóqueles alguna responsabilidad sobre los hombros”. No se puede pretender que las personas serán responsables, sino aprenden desde pequeños a desarrollar un sentido de responsabilidad porque como dicen por ahí: “No se trata de tener el mundo a tus pies, sino dejar una huella en todo el mundo”.

Medita por unos momentos en dónde estás pisando y qué huella estás dejando. Cuáles pasos estás dando en las decisiones que estas tomando. De la misma manera, ¿cómo estás siendo de bendición a otros? La Biblia dice en Romanos 10:15, “15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (RV1960).

Quitándonos El Ropaje Antiguo

No sé si tú eres como yo, pero a mi me gusta usar la ropa vieja y sobre todos los zapatos que ya he usado por algún tiempo. Se me hacen más cómodos. Muchas veces aunque he tenido cosas nuevas, opto por ponerme las cosas viejas. No deseo aprender a cómo usar lo nuevo aunque sea mucho mejor. Sin embargo, después de usarlo por primera vez, me doy cuenta de todos los beneficios de usar lo nuevo y dejar de usar lo que ya no funciona bien.

De la misma manera nos pasa en nuestro caminar de la fe. Aunque tenemos una nueva vida en Jesús batallamos con vivirla en plenitud. Preferimos refugiarnos en el ayer, en los errores y experiencias del pasado o en nuestra propia carne. Se nos olvida que ahora tenemos un ropaje nuevo y que Dios nos ha dado una nueva identidad, una nueva autoridad y una nueva posición. Se nos olvida que nuestro pasado ya no nos define, ni tampoco nuestra naturaleza pecaminosa. Ahora tenemos acceso a nuevos recursos espirituales y a un ropaje nuevo que podemos usar a diario. Debemos renunciar a las cosas antiguas y vivir en novedad de vida.

Deja de ponerte el ropaje viejo y ponte el ropaje nuevo que Dios ofrece. Al hacerlo, caminarás en novedad y plenitud de vida. La Biblia dice en Colosenses 3:10, “10 Vístanse con la nueva naturaleza y se renovarán a medida que aprendan a conocer a su Creador y se parezcan más a él” (NTV).

Terminando el Curso

Eric Liddell fue un atleta destacado quien nació de padres misioneros en la China en 1902. Sus habilidades eran tan extraordinarias que fue reclutado en el año 1924 por el equipo olímpico de Escocia, la nación natal de sus padres, donde compitió y ganó muchos certámenes. Al darse cuenta de que las carreras preliminares fueron programadas en un domingo, sus planes cambiaron. Esto no cambió el parecer de muchos corredores cristianos, pero sí el de Eric. Mientras otros competían en una carrera por la que él había entrenado durante toda su vida, él predicaba en una iglesia en Paris.

Tiempo después pudo competir en otros eventos, ganando la medalla de bronce en la carrera de 200 metros y la de oro en la carrera de 400 metros. Sin embargo, su testimonio sigue siendo recordado. En 1924 Eric Liddell regresó a China donde dedicó su vida al trabajo misionero. Él fue comprometido y tenía las prioridades correctas. Hoy piensa en tus prioridades. ¿Cuál es tu enfoque en la vida? ¿Es temporal o es eterno? No hagas concesiones. ¡Haz un compromiso total con Dios! Haz que tu vida cuente por la eternidad. La Biblia dice en 2 de Timoteo 4:7, “7 He peleado la buena batalla, he terminado la carrera y he permanecido fiel, (NTV).

Oración que Trabaja

Leí la siguiente frase y tomé nota de ella: “Cuando tú oras, Dios te escucha. Cuando tú escuchas, Dios te habla y cuando tú crees, Dios trabaja” Esta es una gran verdad. Debemos mejorar en nuestra vida de oración. Como dicen por ahí: “La oración debería ser la llave del día y el cerrojo de la noche”. La oración es comunicarnos directamente con nuestro Señor. La oración dilata el corazón hasta el punto de hacerlo capaz de contener el don que Dios nos hace de sí mismo. 

La madre Teresa de Calcuta, al ser misionera en la India y lidiar con el dolor humano de primera mano, profirió las siguientes palabras: “El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor y el fruto del amor es el servicio”. 

La oración que trabaja es aquella elevada con un corazón sincero, a través de la persona de Jesús y en el poder del Espíritu Santo. Te aseguro que la oración sí funciona. De modo que ora sin cesar y con todo tu corazón, porque la oración no cambia a Dios, pero sí cambia a quien ora. La Biblia dice en Jonás 2:7, “Al sentir que se me iba la vida, me acordé del Señor, y mi oración llegó hasta ti, hasta tu santo templo” (NTV).

Incómodos

¿Te has sentido incómodo alguna vez? ¿Te has sentido como dicen comúnmente: como un mosco en leche? ¿Piensas que estas fuera de lugar? Bueno, ese sentimiento es común al estar en un lugar totalmente diferente, en una cultura disímil o con gente totalmente extraña a nosotros. Esto se conoce como “un sentido de incomodidad” que se refriere al estado de perder la comodidad por lo “no familiar o circunstancial”. 

El Señor Jesús se sintió incómodo en muchas ocasiones. Cuando estuvo con los fariseos y religiosos se sintió incómodo. En ocasiones se sintió incómodo por el comportamiento de sus discípulos y hasta experimentó este sentimiento en su mismo hogar y ciudad. Jesús vivió el rechazo y la incomodidad en su sentido más profundo. Sin embargo, aunque se sintió incómodo, nunca perdió su enfoque de la tarea que tenía por realizar y de su misión de salvar a la humanidad perdida. 

Recuerda que aunque te sientas incómodo(a), Dios puede usar tu incomodidad como una lección de vida. El sentirnos incómodos no debe alterar los planes que Dios tiene para nosotros. No dejes que la incomodidad te detenga, al contrario, enfócate en el llamado de Dios. Él te ayudará en medio de todas tus incomodidades. La Biblia dice en 2 Corintios 10:3, “Es verdad que vivimos en este mundo, pero no actuamos como todo el mundo” (TLA).

Pánico

El pánico es definido como: “Miedo muy intenso y manifiesto, especialmente el que sobrecoge repentinamente a un colectivo en una situación de peligro”. Algunas veces dicho pánico es individual, pero en otras ocasiones es colectivo. Unas veces es real, en otras, es creado o ficticio. 

En nuestros días, ha habido mucho pánico y en cierta instancia es real. Situaciones pandémicas como la del “Coronavirus” han desatado un cúmulo de reacciones verídicas y otras un poco exageradas, sin dejar de ser alarmante. Hay una línea muy estrecha entre la precaución y el extremismo que puede llegar a producir una fobia social que infringe en cada esfera de la sociedad. 

Como hijos de Dios debemos ser cautelosos, prudentes y buenos administradores de nuestros cuerpos. Debemos ser responsables, actuar con precaución y ser parte de la solución y no del problema. Debemos ser preventivos y no reactivos. No obstante, también estamos llamados a responder de una manera pacífica, trayendo una voz de esperanza en medio de la crisis y de la dificultad. Clamémosle a Dios para que nos dé de Su paz y así poder ser entes de paz. La Biblia dice en Juan 14:27, “Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo” (NTV).

Todos Podemos Cantar

Fue en Noviembre del año 2015 donde tuve la bendición de viajar a Guatemala por motivos de un seminario doctoral. Aparte de conocer un poco de la herencia y cultura de ese hermoso país, lo que más me impactó no fue el seminario del cual participé. Me impactó la gente y su hermosa hospitalidad. En particular recuerdo una presentación teatral y artística de jóvenes y niños discapacitados. Entre los números del arte más preciado se encontraban dos jóvenes en sillas de ruedas con retraso mental y cuadripléjicos. Sin embargo, en el momento del solo en su canto, cantaron con todo el corazón. Sus voces no eran fuertes y totalmente afinadas pero su expresión y esfuerzo fue tanto que ganó la ovación general de toda la sala.

De repente se sintió que estos dos jóvenes al parecer débiles sacaron toda su fortaleza y dieron el todo de sí en el momento indicado. Recuerdo literalmente un letrero que decía, “todos podemos cantar”. La verdad es que sí. Todos podemos cantar de corazón. Claro que algunos tienen voces angelicales y otros es mejor que tatareen la canción escondidos o en el baño. Pero, la realidad es que hasta los pájaros cantan y elevan con su cántico una expresión de gratitud a Su Creador. 

Estos dos jóvenes me enseñaron más que la clase en ese día. Me enseñaron que en la vida se puede cantar y sacar una hermosa melodía aún en medio de todos los limitantes imposibles. De modo que, “canta”. Tu melodía es hermosa para tu Creador. La Biblia dice, “Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo, (Salmos 100:1-2, RV 1960).

El Camino Más Seguro

¿Cuántos no hemos tenido momentos difíciles en nuestra vida? Creo que todos nosotros. Recuerda lo siguiente: “En los momentos más difíciles, Dios siempre te mostrará el camino más seguro”. En esta vida hay muchos caminos llamados “opciones”. Dichos caminos se pueden comparar a los caminos durante el otoño, tan pronto como se barren, vuelven a cubrirse de hojas secas. Así son las opciones en la vida. Muchas veces son cubiertas por hojas secas llamadas “distracciones” que no nos dejan ver el camino por el cual podemos andar. 

¿Qué podemos hacer para tomar el camino correcto? Primero, buscar la dirección correcta y esto solo se puede hacer a través de la Palabra de Dios. En segundo lugar, debemos buscar al guía cuando estemos perdidos, este se llama el Espíritu Santo. Tercero, no debemos ir solos por el camino oscuro, la compañía se puede llamar un discípulo o hermano en la fe. Cuarto, no desistas en el camino, esto se llama constancia y permanencia. Por último, recuerda que Dios está al iniciar el camino, te acompaña en él y te espera al final del mismo. 

Recuerda que poca gente es capaz de prever hacia donde les lleva el camino antes de llegar al fin y por esto se requiere de fe. La Biblia dice en el Salmo 119:105, “Tu palabra es una lámpara que guía mis pies y una luz para mi camino” (NTV).

Perdonarnos A Nosotros Mismos

“Si no te has perdonado algo ¿cómo puedes perdonar a los demás? Como dicen por ahí: “Perdonarse a uno mismo es mucho más importante que hacer que los demás nos perdonen”. ¿Alguna vez has venido al Señor en arrepentimiento, confesando tu pecado y aún así has seguido sintiéndote culpable? Por lo tanto, entramos en un estilo de autocastigo, repitiendo una y otra vez el pecado hasta que nos sentimos indignos no solo del perdón, sino también de las bendiciones, de las respuestas a la oración y del amor del Padre.

Según la Biblia, nuestro Padre concede el perdón basándose en el pago de la deuda de pecado por parte de Su Hijo y ha quitado nuestra transgresión “como está de lejos el oriente del occidente” (Sal 103.12, LBLA). De modo que, nuestra negativa a perdonarnos a nosotros mismos es una manera de decir que consideramos insuficiente el sacrificio de Cristo. Para ser libres de un espíritu no perdonador, debemos comprender que ese espíritu es resultado del egocentrismo. En vez de creer en la verdad del perdón de Dios, hemos estado confiando en nuestros propios sentimientos. Es hora de humillarnos y confiar en Dios, no en nuestros sentimientos.

La Biblia dice en 1 Juan 1:9, “9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (NVI).

Tecnología

Vivimos en un mundo de muchos avances tecnológicos. Cada día surgen nuevas invenciones que tienen a facilitar la vida del ser humano. Parece ser que las maquinas pueden reemplazar mucho de lo que el ser humano solía hacer. Desde una llamada a un número de servicio al cliente, como el cajero automático en los bancos, los dispensadores de comida, los teléfonos inteligentes, etc. No obstante, hay quien ve la tecnología como un gran mal que disminuye lentamente nuestra humanidad, mientras que otros, lo ven como una manera de ayudarnos en nuestros mayores desafíos. 

La pregunta no debe ser si la tecnología es buena o no, la cuestión es cómo la manejamos. El famoso científico Albert Einstein dijo: “Se ha vuelto terriblemente obvio que nuestra tecnología ha superado nuestra humanidad”. Esas palabras fueron proferidas décadas atrás. ¿Te imaginas lo que diría hoy en día? Lo que sí ha hecho la tecnología es poner al ser humano en una posición de privilegio, ya que las invenciones nos facilitan la vida. 

Dios es el dueño de la sabiduría y le permite al ser humano diseñar, incursionar y crear para su propio beneficio. Sin embargo, algo mejor que la tecnología es que Dios nos ha puesto en un lugar de privilegio a través de nuestra fe en Cristo Jesús. ¡Eso supera cualquier privilegio tecnológico! La Biblia dice en Romanos 5:2, “2 Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios”, (NTV).