Enojo

Las disputas de enojo en las vías y carreteras se han incrementado de tal manera que un estado de los EEUU adoptó una ley para sancionar a los conductores que manejan muy despacio en sus autopistas. Aparentemente los conductores lentos tienen la culpa de los enojos y quejas de los motoristas quienes los culpan por sus riñas viales. Pero, ¿es eso una buena idea?, ¿el culpar a otros por mi enojo? Muchos lo hacemos.

La Biblia comparte algo muy interesante acerca del enojo. Dice, “puedes airarte pero no peques”(Efesios 4:26). En otras palabras, nos dice que “revisemos nuestro enojo periódicamente de manera que no afectemos a ninguna persona alrededor nuestro”.

La verdad es que hay muchas razones y maneras de ser tentados para enojarnos constantemente en nuestros días. Sin embargo, la Biblia enseña que podemos aprender a controlar nuestro enojo y a mantenernos en calma en los momentos donde nuestro temperamento es probado. No hay ninguna ley en contra del auto-control. Es más, dicha ley es prescrita por cada uno de nosotros y el aplicarla hará una gran diferencia. La Biblia dice, “22 En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, 23 humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!”, (Gálatas 5:22-23, NTV).

— Dr. Rolando D. Aguirre

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