Postergar

Hay algo que he estado postergando por algún tiempo y eso es tratar de determinar el porqué “postergamos” las cosas. Creo que he llegado a una conclusión: “procrastinamos (postergamos) porque no valoramos cada momento y cada acción tal como Dios lo valora”. Todo es sagrado para Dios. Por supuesto que algunas cosas son más importantes que otras a largo plazo. Sin embargo, eso no significa que esas cosas no tengan valor delante de Dios. De modo que debemos trabajar en hacerlas y completarlas. La Biblia presenta a Dios como el Creador y Señor de todo. También, como Aquel que completó todas las cosas en el tiempo perfecto.

Deja que Dios te muestre Su sentir aun por los detalles más pequeños de tu vida, y deja que Él te llene con Su poder para completar todo lo que te ha llamado a hacer. La Palabra de Dios dice en Eclesiastés 3:11, “…Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado…” (NTV).

La libertad

Por ahí dicen que: “La libertad nunca es dada, se gana”. El gran filósofo Aristóteles dijo: “El que ha superado sus miedos, será verdaderamente libre”. La Palabra de Dios dice: “y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32, RV 1960). El hombre es verdaderamente libre cuando decide serlo a través de Jesús. En cierta instancia, la libertad es dada por el sacrificio de Jesús y se gana a través de la fe en Él.

La libertad no consiste en hacer lo que nos gusta, sino en tener el derecho de hacer lo que debemos hacer. En el sentido humano, el hombre es preso de su misma condición de pecado. Trata y trata de cambiar sin poder hacerlo totalmente. Nelson Mandela dijo: “No hay camino sencillo hacia la libertad en ninguna parte y muchos de nosotros tendremos que pasar a través del valle de la muerte una y otra vez antes de alcanzar la cima de la montaña de nuestros deseos”.

Sin embargo, el salmista dijo en el Salmo 23:4, “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. Jesús es el único que puede darte la verdadera libertad, ¿deseas ser verdaderamente libre? La Biblia dice en Gálatas 5:1, “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (NTV).

La actitud lo dice todo

Muchos hemos escuchado el dicho que dice: “La actitud lo dice todo”. Es decir, de nuestra actitud depende mucho en nuestra vida. El tener la actitud correcta al emprender cada día, te ayudará a vivir enfocado en lo primordial y podrás superar tus obstáculos a través de la fe. El tiempo que inviertas para pensar en miedos y preocupaciones te robará la energía, las expectativas y la fe con la cual Dios obra milagros. Para ser amigos de Dios, hay que creer que Él está atento a nosotros y que sabe premiar a los que buscan Su amistad.

La verdadera fe la demostramos cuando sabemos disfrutar y agradecer lo que tenemos mientras nos preparamos y alegramos a recibir lo que no tenemos. Tu vida tendrá un gran cambio cuando alimentes tu mente y tu corazón de pensamientos basados en la fe. Si cultivas una buena actitud, conseguirás más de lo que esperabas, serás más sano y fuerte, superarás obstáculos que parecían imposibles y te convertirás en aquello para lo cual fuiste diseñado. Así que, ¡cultiva una buena actitud! Recuerda que eres Su creación y Él siempre estará a tu lado.

La Biblia dice en Filipenses 4:8, “Y ahora, amados hermanos, una cosa más para terminar. Concéntrense en todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo bello y todo lo admirable. Piensen en cosas excelentes y dignas de alabanza”, (NTV).

La milla extra

“Ve una milla extra”, es un dicho popular en inglés que significa hacer un esfuerzo más grande y sacrificarse un poco más. Este es un principio en la ética personal, relacional, laboral y hasta espiritual. Habla de la constancia, responsabilidad y la perseverancia. Si ejecutas ese principio en tu vida espiritual, tendrás una cosecha abundante en todas las áreas de tu vida.

Jesús nos ordenó ir una milla extra. Nos aconsejó a dar más siendo generosos recordando que todo lo que el hombre siembra, sea bueno o malo, eso también cosechará. Dar la milla extra significa siempre estirar un poco más nuestro tiempo y esfuerzo con sacrificio. Es hacer algo más de lo que nos pidieron. Es quedarnos un poco después de la hora de salida del trabajo si así se requiere. Es sorprender a nuestra pareja o a nuestros familiares con algo que no esperaban. Es más que solo ser un cumplidor fiel.

Dar la milla extra es ser excelentes, es ser generosos en todo lo que hagamos fomentando una mentalidad de responsabilidad y generosidad. Si tienes la actitud de solo cumplir con tus tareas mínimas e indispensables, le estás cerrando la puerta a las grandes bendiciones que Dios tiene preparadas para ti.

La Biblia dice en Mateo 5:41, “y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos”, (RV1960).

La verdadera paz

Juan Pablo II dijo: “La paz es un don de Dios y al mismo tiempo, una tarea de todos”.

La gente cree y hace todo tipo de cosas para conseguirla, pero la verdadera paz del corazón solo se puede recibir como un regalo de Dios. La verdadera paz no depende exclusivamente de las circunstancias. La paz que este mundo ofrece parece llevar mucho esfuerzo, demasiado dinero y nunca resulta completa. El motivo es que dicha paz no llena nuestro ser interior.
El mundo necesita paz y seguridad, pero la paz de este mundo es débil y superficial. En cambio, la paz que Dios nos puede dar por medio de la oración es permanente y verdadera. Esta paz procede de una fuente sobrenatural y es más poderosa que las cosas de este mundo. Las personas agradecidas que oran a Dios regularmente, están llenas de pensamientos de paz, palabras de fe, entendimiento en su corazón y experimentan la protección de Dios.
La verdadera paz solo proviene de Dios, ¿la deseas?.

La Biblia dice en Filipenses 4:7, “Así experimentarán la paz de Dios, que supera todo lo que podemos entender. La paz de Dios cuidará su corazón y su mente mientras vivan en Cristo Jesús” (NTV).

La Fuerza

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, dijo refiriéndose a cada paciente: “El secreto de su fuerza está en la fuerza de sus deseos”. La fuerza se ha entendido por generaciones como el impulso o la energía que produce movimiento y sustentabilidad en la vida. La fuerza aun puede mover a los seres inertes. En sí la fuerza es vital en todas las esferas de la existencia humana.

¿Qué decir de la fuerza interna? Dios nos ha dado la fuerza para sobrellevar, aguantar, sufragar y persistir en esta vida. De hecho, la medida más segura de toda fuerza es la resistencia que vence. La fuerza nos hace resistentes. Sin una fuerza decisiva no podemos hacer nada definitivo, pero con ella, podemos hacer todo lo honorable y glorioso. Entonces, ¿de dónde provienen tus fuerzas? Si solo provienen de tu interior se agotarán, pero si provienen de lo transcendente y eterno, se pueden renovar.

Dios ha prometido renovar nuestras fuerzas cuantas veces sea necesario para seguir caminando, soportando y disfrutando la carrera de la vida. Aun cuando todo parece haber terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que aún vives.

La Biblia dice en Isaías 40:29, “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (RV 1960).

La Voluntad

Albert Einsten, reconocido científico dijo: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”. Yo estoy completamente de acuerdo con él. Esta parte instintiva del alma es vital para el accionar del ser humano. En el alma tenemos: las emociones, los sentimientos y la voluntad. Sin embargo, cuando la voluntad se fortalece, esta suele controlar las emociones y los sentimientos porque las voluntades débiles se traducen en discursos, pero las fuertes, en actos.

La voluntad es alimentada por la confianza y la confianza por la seguridad en lo que Dios te ha dado y llamado a hacer. Si todos hiciéramos las cosas que somos capaces de hacer, literalmente nos sorprenderíamos. Todo radica en la voluntad ya que esta se malinterpreta. La voluntad no son las ganas, las emociones internas que nos mueven, ni las actitudes. La voluntad tiene que ver con la decisión interna de controlar lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos. Tiene que ver con el dominio propio.

Ya que nuestra voluntad tiende a ser tan rebelde, ¿por qué no someterla a la voluntad de Dios? Te aseguro que el hacer Su voluntad le dará sentido a la nuestra.

La Biblia dice en el Salmo 143:10, “Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Que tu buen Espíritu me lleve hacia adelante con pasos firmes” (NTV).

Esperar para comenzar

Un día leí la siguiente frase y la anoté: “No esperes que las condiciones sean perfectas para comenzar. Comenzar hace que las condiciones sean perfectas”. Me gustó esta frase porque muchas veces esperamos a que todo este en su lugar para emprender algo, pero la Biblia no lo enseña así. El libro de Génesis nos relata que Dios creó todo del desorden. Él creó todo de lo que solía ser desordenado y vacío. Fue así como formó todo lo que existe en esta bella creación.

De modo que hay que comenzar y trazarse algunas metas, porque una meta sin un plan es un simple deseo. Debemos concentrar nuestro esfuerzo no en la lucha en contra de lo viejo, sino en la construcción de lo nuevo. Dios nos recuerda que hay algo hermoso en la oportunidad de reescribir nuestro futuro. Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra se abre, pero a menudo solo miramos la puerta que se cerró y no vemos la que se ha abierto para nosotros. Así que no esperes tanto para comenzar en lo que has soñado, pensado y anhelado.

Por favor pasa de la ilusión a la acción. Recuerda que de la mano de Dios, lo mejor está por venir.

La Biblia dice en el Salmo 40:3, “Me dio un canto nuevo para entonar, un himno de alabanza a nuestro Dios. Muchos verán lo que él hizo y quedarán asombrados; pondrán su confianza en el Señor” (NTV).

Un Viaje Diferente

¿Has pensado en hacer algo diferente para salir de la rutina diaria que tanto te domina? Prueba algo que no has probado. Si no te gusta algo es porque lo has probado, no porque lo desestimaste. Siempre da lo mejor de ti donde estés. Lo que se planta ahora, se cosechará más tarde. Esta es una ley natural que rige tanto a buenos como a malos. Escribe en tu corazón que cada día es el mejor día del año. Vive un día a la vez, aprendiendo del pasado, disfrutando el presente y esperando expectante el futuro.

No tengas miedo de caerte, porque el que se queda en el miedo, nunca emprende un viaje exitoso. Recuerda que un viaje de mil millas comienza con un solo paso y el resto del viaje es un montón de pasos pequeños. Camina paso a paso pero planea correr cuando sea necesario. No te quedes atascado en el primer obstáculo, es más, espera con ansias los obstáculos para que cuando estos lleguen estés preparado para enfrentarlos.

Cree que todo lo puedes en Cristo y estarás en la mitad del camino. Sobre todo recuerda que nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, sin embargo, cualquiera puede comenzar a partir de ahora y hacer un nuevo final.

La Biblia dice en el Salmo 37:3, “Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel” (NTV).

Promesas

Promesas, promesas y más promesas. Ésta parece ser la insignia por la cual se rigen muchas personas. Prometen lo que no pueden cumplir y prometen dar lo que no tienen. Los políticos constantemente prometen tanto, que una vez si son elegidos, se retractan completamente de sus palabras. Pero nosotros somos políticos con nosotros mismos, prometemos hacer lo que hemos dejado de hacer y no lo hacemos. Prometemos dar lo que no hemos dado y no lo damos. Prometemos invertir en las diferentes áreas de nuestra vida y no somos intencionales en tomar pasos prácticos para llevarlo a cabo. En cierta manera, nos llenamos de promesas que después no podemos sustentar y mucho menos cumplir.

Sin embargo, las promesas son importantes ya que dependemos de confiar en las palabras de otros para poder tener relaciones significativas. La Palabra de Dios dice que sus palabras son de suma confianza y que permanecen para siempre. Sus promesas son reales y se renuevan cada mañana. Lo que sea que Él ha dicho, lo ha cumplido. Lo que dice que hará, lo cumplirá. Él nunca miente ni suele defraudarnos, ¡porque lo que él promete sí lo cumple!.

Así que promesas y promesas son las que tenemos de parte de Dios. Entonces, ¿por qué no conocer sus promesas, adoptarlas y vivir bajo ellas?

La Biblia dice en Hebreos 10:23, “Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar que Dios cumplirá su promesa”.