Inundado

Vivo en un área considerada como zona de inundación. Cada vez que llueve torrencialmente, me doy cuenta que la casa de mi vecino tiene un lago al frente. Usualmente, tiene dificultad para ingresar con sus carros, lo cual parece ser todo un desafío. Doy gracias a Dios porque mi casa esta un poco más elevada y no le entra el agua, aún cuando llueva muy fuerte. Sin embargo, recibimos los riachuelos de agua de las otras casas los cuales desembocan al frente de la nuestra.

Esto me pone a pensar en las áreas de nuestro corazón que puedan estar inundadas. Algunas áreas de nuestro corazón pueden ser una “zona de inundación” para diferentes sentimientos. Nuestro corazón se puede inundar de sentimientos muy buenos como de sentimientos muy nocivos. Las preguntas que surgen son ¿qué estamos haciendo para que nuestro corazón no se inunde con sentimientos engañosos? ¿qué medidas estamos tomando para que las aguas torrenciales de la amargura, el enojo, la frustración y el engaño no hagan estragos en nuestra vida?

Pon límites para que tu corazón no se inunde de aguas innecesarias. Construye tu casa sobre la roca que es Cristo y aunque vengan las aguas torrenciales, no se inundará. La Biblia dice en Mateo 7: 24-25, “Todo el que escucha mi enseñanza y la sigue es sabio, como la persona que construye su casa sobre una roca sólida. 25 Aunque llueva a cántaros y suban las aguas de la inundación y los vientos golpeen contra esa casa, no se vendrá abajo porque está construida sobre un lecho de roca”, (NTV).

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