Pasando Por Quebranto

El gran filósofo Plantón dijo lo siguiente: “Hay ocasiones en que es más ventajoso experimentar un quebranto que un lucro”. El quebranto es parte esencial de la vida. Cada cambio que experimentamos en la vida incluye una pérdida, porque renunciamos a algo antiguo para obtener algo nuevo. De hecho, no hay pérdida sin dolor y no hay dolor sin quebranto. El quebranto no es malo. Es la forma en que logramos las transiciones en la vida. Lo que es malo es el dolor de él sin procesarlo. Si no te afliges, te quedarás estancado emocionalmente y pasarás el resto de tu vida reaccionando a algo que sucedió hace mucho tiempo. ¡Eso no es saludable!

No todo lo que es útil y saludable te hará sentir bien. Muchas veces la única respuesta apropiada y lógica a la vida es el dolor por las pérdidas, las decepciones y el sufrimiento. Dios no espera que seas feliz todo el tiempo. Es más, Dios quiere que seas intencional con tu dolor ya que este es una elección. Los grandes momentos en la vida son usualmente precedidos por el quebrantamiento.

En conclusión, no hay dolor que puedas experimentar que Jesús no lo entienda. Él ha experimentado toda la soledad, toda la traición y todo el rechazo que posiblemente podamos vivir. La buena noticia es que Él vino a sanar nuestros corazones. Así que cuando estás pasando por un quebrantamiento, acércate a Dios. Él puede restaurarte. La Biblia dice en el Salmo 34:18, “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; Él rescata a los de espíritu destrozado” (NTV).

Dios Te Protege

Un día leí la siguiente frase: “Nadie derrumba a quien Dios levanta. Nadie derrota a quien Dios protege. Nadie maldice a quien Dios bendice”. Dios es nuestra protección. Por ejemplo, las ovejas por naturaleza son animales indefensos, por eso es que el pastor utiliza algunas herramientas para cuidarlas y protegerlas. El pastor usa una vara para proteger y un cayado con un pequeño gancho para rescatarlas. Nosotros somos como ovejas perdidas, así que Jesús vino a la tierra para ser nuestro buen Pastor. Así como un pastor usa las herramientas físicas de la vara y el cayado para proporcionar dirección y protección, Dios quiere protegernos y dirigirnos.

Hay algunas maneras como Dios nos protege. Primero, si le traes tus heridas, Él es compasivo. Él tiene compasión de nosotros porque sabe que somos indefensos sin Él (Mateo 9:36). Segundo, si lo sigues, Él te lleva en la dirección correcta. Él va primero como Pastor y te conduce para que vayas por el buen camino (Juan 10:4). Tercero, si te confundes o te alejas, Jesús te traerá de vuelta. Él deja atrás a las ovejas que están bien y se va en búsqueda de la perdida hasta que la encuentra, ¡qué bendición! (Mateo 18:12). Cuarto, si fracasas o caes, Jesús te rescata y te pone en el camino de la recuperación (Mateo 12:11-12). Por último, si confías en Él para salvación, Su promesa se cumplirá.

La Biblia dice en Juan 10:11, “»Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas” (NTV).

Solo Decídete Y Pídelo

“Solo decídete y pídelo”. Fue la frase que escuché el otro día de un padre hablándole a su hijo en una tienda al ver su cara indecisa para pedir un simple dulce. Debo de admitir que muchas veces soy así. Estoy corriendo todo el día, haciendo esto y aquello, asumiendo que todo va a estar bien. Pero muchas veces he aprendido a detenerme y preguntarle a Dios ¿cuál dirección debo tomar? Muchas veces oro diciendo: “Señor, indícame tu voluntad en esta situación”. En otras ocasiones, he aprendido a pedirle a Dios. No lo hago como un comodín benevolente, sino como a mi Padre celestial, quién todo lo puede y sabe qué es lo mejor para mí.

Te preguntarás ¿por qué tenemos que pedir antes de que Él responda? Simplemente, porque nuestra relación con Dios comienza con la fe. Él no forza a nadie, ni nos obliga a nada. Él nos invita a tener una relación con Él y al conocerle podemos pedir de acuerdo a Su voluntad. La primer pregunta que debemos hacerle es: Señor ¿qué quieres que yo haga? Esta es una pregunta de sumisión. La segunda es: Señor ¿cuál dirección deseas que tome? Esta es una pregunta para inquirir de Su sabiduría.

De modo que, pídele con fe y de acuerdo a Su voluntad. La Biblia dice en Santiago 1:5, “ Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídasela a Dios, y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie” (NTV).

El Agua De Vida

Escuché un dicho que me llamó la atención: “Miles han vivido sin amor, pero ni uno solo sin agua”. El agua es esencial para poder vivir. Es la fuerza motriz de toda la naturaleza. Sin ella no se puede vivir. ¿Has tenido sed queriendo tan solo un poco de agua? ¿Has estado alguna vez deshidratado añorando beber por lo menos unos tragos de agua? Yo lo he experimentado en zonas selváticas y desérticas. No es nada placentero.

La Biblia menciona que Jesús es “el agua de vida”. En una ocasión, Él se acercó a un pozo para tomar un poco de agua. La mujer con la que habló era una samaritana quien por cultura no debía cruzar palabra alguna con los judíos. Jesús le pidió agua de beber y le comentó con pocas palabras todo lo que estaba pasando en su vida. Al traerle el agua, Jesús le dice que Él ofrecía un agua del cual nunca más tendría sed.

La mujer fue transformada por ese encuentro con Jesús. Ella fue y compartió de esta “agua de vida” con aquellos que tenían mucha sed. Y tú ¿has tomado de esta agua de vida o deseas tomar y beber para ya no tener sed? La Biblia dice en Juan 4:14, “pero todos los que beban del agua que yo doy no tendrán sed jamás. Esa agua se convierte en un manantial que brota con frescura dentro de ellos y les da vida eterna” (NTV).

En Momentos Así

Recuerdo en la infancia cuando mi madre entonaba un canto que dice: “En momentos así, levanto mi voz, levanto mis manos a Cristo” Más adelante dice: “Cuánto te amo Dios, cuánto te amo Dios, cuánto te amo, Cristo te amo”. Esta es una gran verdad. Hay momentos donde solo podemos levantar nuestras voces y nuestras manos en rendición total a Dios. Se nos suelen acabar las palabras, podemos estar cansados, pero reconocemos que le amamos.

El levantar nuestra voz significa comunicarnos de corazón con nuestro Señor. Significa expresarle de lo más profundo de nuestro corazón lo que hay en nuestro ser. No importando cómo nos sintamos, lo importante es “expresarnos delante de Dios”. El levantar las manos es una señal de “rendición y sumisión”. No es un rito religioso, sino una expresión externa del interior. Cuando un ejército se rendía en la guerra, usualmente levantaban las manos y se inclinaban ante sus oponentes. En la vida cristiana, debemos rendirnos delante de Dios. Debemos reconocer que no podemos solos en esta batalla y en humildad admitir que necesitamos de Él.

No sé qué momento estás pasando hoy, pero sí estoy seguro que si levantas tu voz y te rindes a Dios, Él te ayudará a seguir adelante en la batalla diaria de la fe. La Biblia dice en Salmos 141:2, “Suba mi oración delante de ti como el incienso, El don de mis manos como la ofrenda de la tarde.” (NTV).

Ejemplo

Un día escribí la siguiente frase: “Hay vidas que son ejemplo y otras que son advertencia”. En otras palabras, no puedes predicar lo que con hechos no puedes ejemplificar. Debemos predicar con el ejemplo antes de dar un buen consejo. Pablo Coelho dijo: “Todos vamos a sufrir cuando nos ataquen y nos hieran en nuestra dignidad, pero el dolor más grande será provocado por aquellos que considerábamos un ejemplo”.

Aunque algunos dicen que no se puede hacer nada, siempre se puede dar un buen ejemplo. Los hijos aprenden poco de las palabras, solo sirven nuestros actos y la coherencia de estos con las palabras. Todos los estratos socioeconómicos pueden converger en la misión de dar un buen ejemplo. De la misma manera, la buena educación se demuestra solo por medio de un buen ejemplo. Puedes tener todos los títulos académicos, pero si no eres un buen ejemplo, no sirve de nada. Se puede calificar de hombre superior al que primero pone en práctica sus ideas y después le predica a los demás lo que ya realiza. La gente solo cree lo que ve.

De modo que, “sé ejemplo y otros creerán en ti”. La Biblia dice en 1 Timoteo 4:12b, “Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza”, (NTV).

Con Expectativa

¿Vives la vida con un sentido de expectativa? Una frase dice: “Espera lo mejor, planea para lo peor y prepárate para sorprenderte” (Denis Waitley). Debemos vivir nuestra vida con un sentido de expectativa claro y bueno. Debemos esperar lo mejor y recibir lo que venga como parte del plan de Dios lo cual nos conlleva a la esperanza. De modo que si vivimos nuestra vida con esperanza, venga lo que venga, será mucho más llevadero.

¿Con qué tipo de expectativa vives? ¿Qué esperas? Si esperas lo mejor de parte de Dios, entonces pones tu fe en acción. Si siempre esperas que todo salga mal, entonces no le estás dando campo a la fe. Pero, ¿cómo puedes aumentar tu fe? La Palabra de Dios dice: “La fe viene por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios” (Romanos 10:17). Es por eso que debemos alimentar nuestra mente con los principios invaluables de la Palabra de Dios. De esta manera, nuestro sentido de expectativa crecerá saludablemente y seremos gratamente sorprendidos.

Vive con la expectativa de que Dios está en control. Él está trabajando en ti y tiene los mejores intereses para que tu vida sea bendecida. Si confías en Él, todas tus expectativas serán superadas. La Biblia dice en el Salmo 25:5, “Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva. Todo el día pongo en ti mi esperanza” (NTV).

Flexibilidad

Hay gimnastas que son supremamente flexibles. Pasan horas y horas entrenando para que sus coyunturas, tejidos y músculos estén listos para el momento de sus competencias. Si ellos no desarrollan flexibilidad todos los días, no podrán tener un buen desempeño en sus competencias. De la misma manera, debemos aprender a ser mentalmente más flexibles y no tan rígidos.

Para ser más flexibles hay algunos consejos: 1. Escucha con interés y curiosidad. Esto no te obliga a cambiar. 2. Recuerda que cambiar no es una debilidad. 3. Sé curioso y trata de aprender a cada momento. 4. Muchas veces cambiar es progresar. 5. Sé generoso y cede cuando sea lo correcto. 6. Cuida tu comunicación, ya que eres un modelo de conducta. Por último, el ser flexible es reconocer que no todo lo que se planea sale y que de las sorpresas que nos da la vida resultan grandes enseñanzas.

¿Qué tan flexible eres? Si tienes problemas con esto, como muchas veces yo lo tengo, pidámosle a Dios que nos enseñe a ser más flexibles, pero siempre siguiendo Su voluntad. El apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 9:22, “22 Cuando estoy con los que son débiles, me hago débil con ellos, porque deseo llevar a los débiles a Cristo. Sí, con todos trato de encontrar algo que tengamos en común, y hago todo lo posible para salvar a algunos” (NTV).

Renunciando A Lo Negativo

“Debemos renunciar a los pensamientos negativos, porque una mente negativa nunca podrá darte una vida positiva”. Aunque el positivismo no lo es todo, ni garantiza el éxito, es notorio y comprobado que aquellos que piensan en lo positivo, les sonríe más la vida que aquellos que son sumamente negativos. Aún de lo más negativo se saca algo positivo. Como dicen por ahí: “Eres lo que piensas”. La mente es un campo de batalla donde la mayor parte de las luchas se libran para bien o para mal.

Los malos pensamientos pueden hacerte más daño que tus peores enemigos. Entre más alimentes los pensamientos negativos, más derrotado estarás. En cambio, si alimentas tus pensamientos con la Palabra de Dios, te aseguro que tendrás más victorias en tu vida. La forma más segura de renunciar a lo negativo es depositando todas nuestras cargas, luchas, pruebas, dolores y frustraciones en las manos de Dios. Él es quien puede cambiar nuestra manera de pensar para así también afectar nuestra manera de vivir.

Dios nos ha dado el poder para quitar de nuestra mente todo lo que nos perturbe, porque si no existe en nuestra mente, tampoco tendrá lugar en nuestra vida. La Biblia dice en el Salmo 139:23, “23 Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce los pensamientos que me inquietan.” (NTV).

Pasado Y Futuro

“Tu vergüenza del pasado es tu testimonio para el futuro”. Las cosas de las cuales no te quieres recordar hoy se vuelven en la fortaleza sobre la cual te levantarás mañana. Es más, en las luchas de tu pasado y tu presente, Dios está forjando armas en ti para enfrentar tu futuro. El pasado nos informa, pero Dios nos transforma. El pasado nos puede enseñar lo que el presente suele necesitar.

Dios es el Dios de los tiempos. Nuestro pasado es usado por Él para cumplir Sus propósitos trazados para nuestras vidas. Tanto el pasado como el futuro son valiosos en los planes de Dios para nosotros. No seríamos lo que somos sin los dolores y experiencias del ayer. No construimos un presente bueno sin la preparación del ayer y no podemos esperar un buen futuro si no trabajamos diligentemente en el presente anhelando con esperanza un hermoso futuro.

No somos definidos por los aciertos o desaciertos del ayer. No somos lo que somos por las vergüenzas del ayer. Somos lo que somos por el que conoce nuestro pasado, el que sustenta nuestro presente y el que construye nuestro futuro. Dios es el mismo ayer, hoy y por siempre, ¿Le entregarás tu pasado y le confiarás tu futuro a Él? La Biblia dice en el Salmo 31:15, “En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores” (NTV).