Daños

Los abogados mencionan que son muchos billones de dólares los que se sufragan en demandas por daños y perjuicios. La indemnización intenta compensar a la víctima por la pérdida sufrida y restablecer la situación en la que se encontraba el demandado antes de la lesión. Sin embargo, otra suma extravagante se paga en daños punitorios que tienen el propósito de castigar al demandado para evitar que se repita la conducta que ocasionó la lesión.

Pero, ¿qué pasa cuando los daños son tales que ninguna indemnización los puede pagar? ¿qué decir de las heridas que parecen ser irreparables? El ser humano ha cometido muchos daños, algunos que suelen ser irreparables. No obstante, Dios envío a Su Hijo para pagar por todos los daños y lesiones que hemos causado. Aunque le hallamos errado al blanco y cometido pecados que hayan causado muchos daños, Dios ha pagado por estos daños y promete restaurarnos para vivir en plenitud de vida.

De modo que si has causado mucho daño o te lo han causado a ti, Dios promete sanarte y restaurarte. Jesús ya pagó por todos los daños que hayas podido causar y el fallo de la demanda está a tu favor. ¿Deseas pasar por esa restauración? Solo Él lo puede hacer. Él pagó la indemnización completa. La Biblia dice 1 Pedro 2:24, “Él mismo cargó nuestros pecados sobre su cuerpo en la cruz, para que nosotros podamos estar muertos al pecado y vivir para lo que es recto. Por sus heridas, ustedes son sanados, (NTV).

Tracción

La tracción es conocida en la ingeniería como “el esfuerzo interno al que está sometido un cuerpo por la aplicación de dos fuerzas qué actúan en sentido opuesto y tienden a estirarlo”. Una tracción bien enfocada produce un movimiento, cambio o estiramiento.

Todos en nuestra vida estamos sometidos a diferentes fuerzas de tracción que pueden ser nuestro propio ego, otras personas, las circunstancias y demás factores que nos causan un movimiento. Pero, lastimosamente algunas de estas tracciones que pueden servir para movernos hacia delante, trabajan como una retracción, moviéndonos hacia atrás. ¿Por qué dejamos que lo que intenta movernos hacia delante, nos mueva hacia atrás? Es decir, nuestros pensamientos, acciones, y sentimientos que nos llevan por la misma carretera pero de reversa. ¿Te has dado cuenta que el manejar de reversa por tiempo extendido es muy difícil? Así manejamos muchas veces nuestra vida.

Deja que tus tracciones sirvan para impulsarte y no para retrasarte en el camino que tienes por delante. La Biblia dice, “6 Por lo tanto, de la manera que recibieron a Cristo Jesús como Señor, ahora deben seguir sus pasos. 7 Arráiguense profundamente en él y edifiquen toda la vida sobre él. Entonces la fe de ustedes se fortalecerá en la verdad que se les enseñó, y rebosarán de gratitud”, (Colosenses 2:6-7, NTV).

Buscando Y No Encontrando

¿Cuántas veces buscamos y buscamos algo y no lo encontramos? Buscamos las llaves del carro o de la casa, los papales importantes que necesitamos, la licencia de manejo, etc. Se dice que una persona desorganizada puede invertir hasta el cinco por ciento de su vida entera buscando algo que él o ella misma ha dejado. Es decir, si esa persona vive 80 años, puede llegar a pasar hasta cuatro años buscando lo que se le ha perdido. ¿Parece un poco exagerado, verdad? Sin embargo, esto no se refiere solo a pérdidas simples como unas llaves. Involucra el buscar proyectos, relaciones, oportunidades, trabajos y muchas cosas más. Cuando todas estas cosas que buscamos no se logran encontrar, entonces pueden ser muchos más años de nuestra vida.

La pregunta que surge es, ¿qué es lo que buscas y buscas y no has podido encontrar? Hay personas que buscan posesiones, posiciones y relaciones. Lo interesante es que una vez y las encuentran, quieren aún más. Perece ser que aunque se encuentre, se sigue en una búsqueda constante. ¿Por qué? Porque siempre queremos más. Es allí donde tenemos que buscar a Dios. Él es el único que nos puede saciar lo que parece ser insaciable. Si eres, desordenado, “pon las cosas en un mismo lugar y te aseguro que allí estarán cuando las busques”. La Biblia dice, “Busquen al Señor mientras puedan encontrarlo; llámenlo ahora, mientras está cerca”, (Isaías 55: 6, NTV).

Completamente Desconocido

¿Te gustan las aventuras completamente desconocidas? Hay personas que son movidas y animadas por las nuevas aventuras. Es más, si no han tenido alguna aventura nueva que les produzca un poco de adrenalina en su cuerpo, la buscan sin lugar a duda. Pero, ¿qué de las aventuras que son completamente desconocidas? Por ejemplo, vivir en un país o cultura totalmente diferente a la nuestra, afrontar un desafío en un área que no se tiene experiencia, ser parte de un equipo con puros desconocidos. Algunas veces algo tan simple como un cambio de escuela o trabajo, suele crear sentimientos de temor, ansiedad e intranquilidad.

Entonces, ¿qué debemos hacer con lo completamente desconocido? Primero, calmar nuestras ansiedades llevando nuestras emociones a Dios en oración. Segundo, reconocer que lo desconocido es una oportunidad para crecer, innovar, explorar y aprender. Tercero, reconocer que lo desconocido se vuelve familiar con el transcurso del tiempo. Cuarto, lo desconocido puede ser la puerta para florecer y comenzar de nuevo. Y, finalmente, recuerda que Dios transforma todo para bien a favor tuyo.

La Biblia dice en Hechos 17:28, “Pues en él vivimos, nos movemos y existimos. Como dijeron algunos de sus propios poetas: nosotros somos su descendencia”, (NTV).

Caminando Sólo

Abraham Lincoln dijo, “voy despacio, pero jamás desandando lo andado”. En otras palabras este hombre entendió que a veces se camina solo y lento pero se está avanzando. Muchas veces son pasos paulatinos pero a su vez progresivos. El caminar solo es bueno para la salud física, emocional y espiritual.

Los médicos y profesionales de la salud mental recomiendan el caminar por lo menos cuatro veces por semana por media hora para obtener resultados duraderos. La oxigenación que se produce en el cuerpo y la liberación de toxinas, son solo algunos de los beneficios del caminar constantemente. Cuando caminamos podemos pensar, reflexionar y meditar en lo que Dios ha hecho y puede hacer en nuestras vidas.

Pero, ¿realmente caminas solo? La Palabra de Dios nos afirma una y otra vez que Dios va delante de nosotros y camina con nosotros. Él envía ángeles que nos protegen de mal y de peligro y nos ha provisto de Su Espíritu para que repose en nuestros corazones. Así que si piensas que caminas solo, la verdad no lo estás. La presencia de Dios está alrededor tuyo. Él nunca te dejará ni desamparará. Él guarda cada uno de tus pasos para que no tropieces y si te llegas a caer, Él estará allí para recogerte. Así que nunca caminas realmente solo. Él camina contigo. La Biblia dice en Salmo 121:3, “Él no permitirá que tropieces; el que te cuida no se dormirá”, (NTV).

Pesadillas

¿Cuántos no hemos tenido pesadillas de las cuales nos hemos despertado ansiosamente? Una pesadilla es un sueño no placentero. Es un proceso del cerebro que no duerme el cual se mantiene activo atravesando por las diversas fases del sueño incluyendo los movimientos oculares rápidos (MOR). Puede hacerte sentir miedo, ansiedad o desconcierto. Las pesadillas no son reales ni pueden hacerte daño en ese preciso momento. Solo logran quitarte la tranquilidad y el descanso. Algunas pesadillas están relacionadas con la proyección de temores, dolores emocionales, ansiedades y situaciones de índole físico por los cuales se este atravesando.

Un estudio afirma que todos tenemos sueños a diario, pero los adultos ocasionalmente tenemos pesadillas, seguido por un despertar con el impacto cognitivo de lo soñado, aunque se sepa que no es cierto. Los niños menores de 11 años son más propensos a tener pesadillas por los cambios en su crecimiento. Pero, ¿cuál es la raíz de las pesadillas? Se determina que pueden ser de índole psicológico y neurológico. Entonces, ¿qué se debe hacer? Se aconseja una buena higiene del sueño. Es decir, evitar las películas de terror, la mala nutrición, no trasnochar, evitar los excesos, el estrés y las preocupaciones.

Dios ha creado el sueño para que podamos descansar y recuperarnos. De modo que, entrégale tus cargas a Él y concibe el sueño que necesitas día tras día. La Biblia dice en Proverbios 3:24, “Puedes irte a dormir sin miedo; te acostarás y dormirás profundamente”, (NTV).

Como Las Olas Del Mar

El observar las olas del mar es algo hermoso. El sentarse en la orilla de la playa y contemplar el maravilloso océano es una muestra de la grandeza de un gran diseñador de todo lo que vemos. Existen olas impetuosas que parecen llevar mucha agua y otras que son más pequeñas y con poca fuerza.

Las olas se suscitan sobre un mar en calma a raíz del soplo de una ligera brisa. De inmediato, aparecen irregularidades sobre la superficie del agua como en forma de diamante. Si el viento cesa, las olas capilares se deshacen por la tensión superficial del agua marina. Pero si el viento persiste, encuentra un asidero en estas ondas y las hace crecer. Hay olas que pueden llegar a medir más de 30 metros, mientras otras solo son de pocos metros y se tornan insignificantes. Los surfeadores profesionales son entrenados para que reconozcan el momento preciso donde vendrá el viento y producirá las olas para ellos surfear arriba de ellas.

¿Podemos hacer lo mismo nosotros? ¿Podemos identificar los grandes vientos que producirán las inmensas olas de problemas en nuestra vida para que cuando vengan podamos surfear arriba de ellas? Es inevitable que los vientos vengan. La cuestión es si estaremos por arriba o por debajo de las olas. Esto marcará la diferencia cuando nos enfrentemos a ellas. La Biblia dice en el Salmo 65:7, “Calmaste los océanos enfurecidos, con sus impetuosas olas, y silenciaste los gritos de las naciones”, (NTV).

Posición Cambia Situación

Una señora enviudó joven con cuatro hijos y muchas deudas que le había dejado su esposo. En el desespero para salir adelante, comenzó a hacer arepas y a venderlas para traer sustento a sus hijos. Un día, un tío le dio un buen consejo. Le dijo que fuera en su carro, le compró ropa profesional y elegante, le prestó su celular y le dijo que saliera a presentar sus arepas a las tiendas de grandes cadenas como una micro-empresaria.

Al entrar en dichas tiendas, los gerentes salían a atenderla pensando que era alguien que venía a inspeccionar la salubridad del negocio. Ella con firmeza y seguridad ofrecía sus arepas como empresaria cuando lo que tenía era un molino, una libra de maíz y muchas ganas. Esto hizo por algunos días, hasta que un gerente le dijo: “tráigame 1,500 arepas pre-cocidas para mañana”. A lo cual ella pidió un plazo de una semana diciendo que tenía que trabajar en otros pedidos. Llegó a casa, se cambió y trabajó incansablemente convirtiéndose en una empresaria que ya no tiene carro prestado, ni celular prestado. Su posición, cambió su situación. Lo mismo pasa con los creyentes.

Nuestra posición de hijos de Dios ha cambiado nuestra situación. ¿Vivimos como tal? La Biblia dice, “Ya que han sido resucitados con Cristo, pongan la mira en las verdades del cielo, donde Cristo está sentado en el lugar de honor, a la derecha de Dios”, Colosenses 3”1, NTV

Milagros

¿Crees en los milagros? Muchas personas no creen en los milagros hoy en día. Los milagros nos muestran al dador y Creador de la vida. Nos muestran Su poder y autoridad. Los milagros existen para corroborar que Dios es real y supremo sobre todas las cosas. Todos los días vivimos por un milagro porque Dios se mueve de maneras supremamente sorprendentes.

Pero, ¿para qué más existen los milagros? He aquí una simples razones: “Para mostrar el poder absoluto de Dios, para respaldar la obra de Dios en la tierra, para que los incrédulos crean y para traer gloria a Dios”. Sin embargo, te puedo decir que la Biblia habla del milagro más grande. Nos dice que todos nacemos muertos por nuestros “pecados hasta que Cristo nos da una vida nueva”. Es decir, Él nos resucita de la muerte. Ese es el milagro del “nuevo nacimiento”. El milagro de estar muertos y ahora vivos a través de Él.

La historia, la Biblia y nuestras propias experiencias testifican del gran poder restaurador y transformador de Jesús. Cobra ánimo el día de hoy en saber del poder transformador de Dios. Si necesitas un milagro de Dios, te invito a que hagas lo siguiente: Ora, espera y confía en fe. La Biblia dice en Jeremías 32:27, “Yo soy el Señor, el Dios de toda carne, ¿habrá algo imposible para mí? (NTV)

Forzar Las Cosas

“Cuando no forzamos las cosas le damos la oportunidad para que sean como tienen que ser de acuerdo a la voluntad de Dios”. Una vez leí un letrero que decía: “Prohibido forzar: Ni el amor, ni las amistades, ni las situaciones. Absolutamente nada”. Muy popularmente se dice: “Forzados, ni los zapatos”. De modo que lo que se forza nunca sale bien. El escritor William Shakespeare dijo: “He aprendido que no puedo exigir el amor de nadie. Yo solo puedo dar buenas razones para ser querido y tener paciencia para que la vida haga el resto”. Así que tanto en el amor, en las relaciones y en las decisiones, no es bueno forzar las cosas.

Dios no nos forza a tener una relación con Él. Al contrario, nos ha mostrado Su infinito e inmensurable amor al enviar a Su Hijo para sacrificarlo todo, incluyendo su misma vida por amor a nosotros. Aunque Él tenía todo el poder para hacerlo, no usurpó del mismo por amor a nosotros. Su amor lo entregó todo, lo esperó todo y lo dio todo, ¿por qué tendríamos que forzar las cosas?

Aprendamos a no forzar nada aplicando estos dos principios: “Confiar en los tiempos y en los planes de Dios, al igual que sacrificando y dando lo mejor de nosotros mismos”. La Biblia dice en Mateo 6:34 , “
34 »Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy” (NTV).