El Dinero Te Pone A Prueba

“El dinero muestra lo que más amas”. Si realmente quieres saber qué es importante para ti, consulta tu calendario y tu estado de cuenta, porque la forma en que inviertes tu tiempo y tu dinero les comunica a los demás lo que más amas. El dinero también muestra en lo que más confías. Es decir, ¿confías en tu dinero para tu seguridad o confías en Dios? ¿Confías de que el dinero te traerá felicidad o confías en Dios para tu felicidad? ¿Confías en el dinero para sentirte bien contigo mismo? Es más, creo que el dinero muchas veces pone a prueba nuestra fe porque tiene que ver con nuestra confianza.

El dinero no solo muestra si confías en Dios, pero también muestra si Dios puede confiarlo en ti. Él nos dice que si somos fieles en lo poco, lo seremos en lo mucho. Este es un principio de administración. Como manejas tu dinero determina cuanto Dios puede llegar a bendecirte si es Su voluntad. Una vez que entiendas que hay una conexión directa entre el manejo del dinero y la bendición de Dios, serás motivado a poner tus finanzas en orden para seguir recibiendo la bendición de Dios. 

¿Cuál dirías que es el deseo de tu corazón en la forma como gastas e inviertes tu dinero? ¿Confías en Dios o en tu dinero? La Biblia dice en Mateo 6:21, “Donde esté tu tesoro, allí estarán también los deseos de tu corazón” (NTV).

Sé De Inspiración

¿Cuál es la fuente de tu inspiración? ¿Lo es tu confianza, tu preparación, tu estatus, tu dinero, tu posición, tus relaciones, etc.? ¿Lo es una persona o una cosa? ¿Lo son unas palabras, un escrito, una canción o un sentimiento? Cualquiera y sea la fuente de tu inspiración y motivación tiene que ver con una palabra: “Ejemplo”. Hay personas que no se expresan con palabras elocuentes, que no escriben poemas ni canciones, pero suelen ser una fuente de inspiración para muchos con su ejemplo. 

Se ha demostrado que el ejemplo enseña más que los conocimientos impartidos conceptualmente y repetitivamente. Es más, el ejemplo puede revertir cualquier conocimiento impartido al igual que las palabras. Entonces, si deseas ser una fuente de inspiración para otros, comienza con trabajar diligentemente y con mostrar un buen ejemplo a todos los que te rodean. 

La inspiración de las cosas más bellas del mundo no pueden ser tocadas ni vistas si no han nacido profundamente del corazón. Dios puede ser la fuente de toda tu inspiración. Su carácter y Su proceder nunca cambian. Su amor y Su perdón siempre están disponibles. ¡Qué más inspiración que esa! ¿verdad? La Biblia dice en 1 de Timoteo 4:12b, “Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza” (NTV).

Lo Que Te Hace Reír

Una vez escuché una frase que me llamó la atención que dice: “Deja de preocuparte por lo que te hace llorar y empieza a valorar aquello que te hace sonreír”. ¿Qué te hace sonreír en la vida? ¿Las circunstancias, tu familia, tus seres queridos, tus amigos, tu trabajo, tus pasatiempos, tus proyectos o tus sueños? En fin, ¿qué te hace sonreír? Muchas veces nos reímos de los errores y desaciertos del pasado, de los pesares del ayer, de los dolores y hasta de las aflicciones de las cuales hemos aprendido tanto.
Evalúa qué trae una sonrisa a tu rostro y saca el mayor provecho de ello. Si no tienes muchas cosas que te hagan sonreír al momento, recuerda que Dios puede cambiar tu lamento en gozo, tu tristeza en alegría y tu llanto en risa. Él puede hermosear tu rostro con cánticos de júbilo y con una paz indescriptible que inundará y transformará tu ser. 

Una de las mejores maneras de hacerlo es a través de la oración. Cuando oramos agradecemos a Dios, confesamos nuestras faltas, pedimos por nuestras necesidades, intercedemos por otros, pero también descansamos en Su presencia. Al hacerlo, nuestras preocupaciones se disipan y nuestra tristeza se convierte en gozo. Un gozo que proviene de lo alto, que llena nuestra mente y colma todo nuestro ser. La Biblia dice en Filipenses 4:6, “6 No se preocupen por nada; en cambio, oren por todo. Díganle a Dios lo que necesitan y denle gracias por todo lo que él ha hecho” (NTV).

Una Buena Sacudida

¿Has experimentado una sacudida? Bien sea en un barco, un terremoto, un accidente automovilístico, etc. En fin, son esos momentos que no esperas, pero la sacudida llega inesperadamente y sorpresivamente. Los grandes cambios siempre vienen acompañados de una fuerte sacudida. Si queremos que todo siga como está, sería necesario el cambio, porque aunque pensemos que no hay cambios, todo en este mundo es cambiante. 

¿Qué decir de los momentos donde tenemos una sacudida física o emocional? Es decir, una enfermedad inesperada o una situación emocional no deseada. Son esos momentos donde parece que todo se encuentra estable y de repente se sacude todo de una manera impresionante. Muchas veces esas sacudidas producen grietas, escombros y parece que todo se ha derribado o terminado. Sin embargo, no es el fin del mundo, puede ser el comienzo de uno nuevo. 

Muchas veces una buena sacudida es necesaria para recordarnos que estamos vivos, que no tenemos control de todo y que de vez en cuando una estremecida es necesaria para despertarnos, animarnos y desafiarnos. Como dijo Steve Jobs: “Cada día me miro en el espejo y me pregunto: Si fue hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Si la respuesta es no, sé que necesito cambiar algo”. La Biblia dice en Ezequiel 36:26, “26 Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo” (NTV).

De Todos Modos, Dios Te Ama

Dios no dejará de amarnos cuando nos equivocamos. El mensaje central de la Biblia es este: “Dios no te ama a causa de quién eres o lo que hayas hecho, sino a causa de quién es Él y lo que Él ha hecho”. Dios te hizo y Él te ama, ¡fin de la discusión! No puedes hacer que Dios te ame más o que te ame menos. Él te ama tanto en tus malos días como en los buenos. Su amor no se basa en tu desempeño. Tus fracasos no sorprenden a Dios. Él los espera. Él sabe de lo que estás hecho porque Él te creo.

La Biblia tiene una palabra para esto, se llama “amor” y es absolutamente sorprendente. Dios nos mira y nos dice: “Elegí amarte y no puedes hacer que deje de hacerlo”. Incluso cuando estamos ridículamente equivocados, Dios no deja de amarnos. Es verdaderamente un amor sorprendente. Cuando entiendas Su amor, podrás descansar de tus fracasos y tener la confianza de tomar más riesgos. Tal vez no estás seguro de que merezcas Su amor y Su gracia y piensas que se ha cansando de tus constantes esfuerzos de cambio.

Sin embargo, puedes descansar. Dios nunca se cansa de tener una conversación contigo. Nunca está demasiado ocupado. No importa cuántas veces vengas a Él para pedir perdón, Él estará esperándote con los brazos abiertos. La Biblia dice en el Salmo 103:14, “Pues él sabe lo débiles que somos; se acuerda de que somos tan solo polvo” (NVI).

Pies

Una frase común dice: “Mantén los ojos en las estrellas y los pies en la tierra”. Esta expresión “pies en la tierra” es usada constantemente para hacernos comprender que debemos ser realistas aunque tengamos gran optimismo y fe. Tener los pies sobre la tierra significa sopesar cada una de las situaciones que nos están pasando, evaluar con claridad cada una de nuestras posibilidades y no dejar que el orgullo nos enceguece o nos haga pensar algo que no es una realidad.

Pies sobre la tierra también significa que tenemos un sentido de responsabilidad. Como escuché el otro día en una conferencia para padres donde decían: “Si usted quiere que sus hijos tengan los pies sobre la tierra, colóqueles alguna responsabilidad sobre los hombros”. No se puede pretender que las personas serán responsables, sino aprenden desde pequeños a desarrollar un sentido de responsabilidad porque como dicen por ahí: “No se trata de tener el mundo a tus pies, sino dejar una huella en todo el mundo”.

Medita por unos momentos en dónde estás pisando y qué huella estás dejando. Cuáles pasos estás dando en las decisiones que estas tomando. De la misma manera, ¿cómo estás siendo de bendición a otros? La Biblia dice en Romanos 10:15, “15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: !!Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!” (RV1960).

Cuando La Fe Suele Perderse

Las expresiones “No pierdas la fe” o “La fe es lo último que se pierde” nos muestran que aún puede haber esperanza en un mundo que carece de esperanza. La fe nos ayuda a comprender que las circunstancias no dictaminan nuestra felicidad, ni nuestra paz interior. La fe es el antiséptico del alma y el multivitamínico que nutre todo nuestro ser.

Déjame decirte que hay algunas realidades acerca de la fe. Primero, nuestra fe es probada y desafiada constantemente ya que está directamente conectada con nuestras creencias. Segundo, nuestra fe es cuestionada para ver si las creencias que decimos tener son firmes y sustentables. Tercero, nuestra fe es alimentada consciente o inconscientemente por las cosas, conceptos y preceptos que albergan nuestra mente. Cuarto, la fe nos mueve a la acción. En quinto lugar, la fe es la valentía de esperar que lo que creemos sucederá. Finalmente, la fe nos habilita para tener una buena relación con Dios porque sin ellas es imposible agradarle.

¿Has perdido tu fe o tu fe ha menguado? Recuerda que Dios desea que mantengas tu fe, te fortalezcas en ella y seas edificado en cada una de Sus promesas. La Biblia dice en Marcos 9:23b, “Para el que cree, todo es posible” (NVI)

Un Nuevo Normal

¿Has escuchado la expresión ¨Un nuevo normal¨? Se refiere a una novedad en la vida a la cual nos tenemos que adaptar. Se refiere a los cambios indiscutibles y sorpresivos queramos aceptarlos o no, porque si hay algo seguro en nuestra existencia es que experimentaremos muchos cambios. Algunos de ellos son esperados y otros son inesperados, pero todos tienen que ver el plan de Dios. De modo que tenemos que aprender a vivir bajo un ¨nuevo normal¨. 

Por ejemplo, si hemos sufrido una pérdida familiar, necesitamos enfrentar la realidad de un nuevo normal sin esa persona. Si hemos perdido una relación, hay que aprender a vivir sin ella. Si se ha perdido un negocio o trabajo, hay que modificar nuestra realidad para vivir bajo esa nueva normatividad. Si no hemos cumplido con las metas o sueños, tenemos que enfrentar y vivir nuestra realidad. En fin, ¨Un nuevo normal¨ no es necesariamente algo negativo, puede ser lo mejor que está por venir, lo que no esperabas, pero que Dios tenía preparado para ti. 

Dios permite que vivamos en ¨nuevos normales¨ para mostrar Su gloria. Él desea que confíes en Sus promesas, que reposes en Su presencia y que vivas con fe en cada día de tu vida. Recuerda que ¨un nuevo normal¨ puede ser parte del plan de Dios para ti. ¡No te aferres tanto a tu normal y espera con confianza lo que Dios tiene preparado para tu caminar! La Biblia dice en el Salmo 31:15, “Mi futuro está en tus manos; rescátame de los que me persiguen sin tregua”, (NTV).

Una Nueva Etapa

Recuerda que para empezar una nueva etapa, tienes que cerrar otra. No tengas miedo de decir adiós. Eso es parte de la vida. Todo comienzo tiene su encanto, por eso es necesario comenzar de nuevo cuando sea necesario. Algunos lo han dicho todo antes de empezar, uno debe de terminar antes de haber dicho todo. 

Debemos de recordar que le damos valor a nuestros días al levantarnos cada mañana para hacer que hoy sea mejor que ayer. Muchas veces del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer. Usualmente la experiencia del pasado, se convierte en la plataforma para construir sobre un fundamento sólido, forjado por el sufrimiento, el esfuerzo y la perseverancia. 

En otras palabras, el empezar de cero nos da la oportunidad de pensar en el pasado, sopesar las cosas que hemos hecho y aplicar lo que hemos aprendido de estas experiencias en un futuro. 

Así que hoy tienes la oportunidad de escribir cada capítulo del libro de este año. Encomiendate a Dios, sigue su dirección y descansa en sus promesas.

La Biblia dice en el Salmo 37:5, “Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará” (RVR1960).

El Resentimiento

Me encanta la siguiente frase: “Vengarte de personas que te hirieron en el pasado, no mejorará en absoluto tu futuro”. Uno de los ejemplos más hermosos de un espíritu perdonador se encuentra en el libro de Génesis en la historia de José, quien tuvo una actitud de perdón que es poco común y difícil de imaginar para muchos de nosotros. A pesar de los maltratos recibidos, José no guardó resentimiento alguno. Al contrario, decidió usar todo esto como parte del trato de Dios para su vida. 

Si nos negamos a perdonar, sufriremos consecuencias dolorosas. Por ejemplo, tendremos dificultades para lidiar con el mal que nos han hecho cuando en vez de entregarlo a Dios, revivimos una y otra vez el agravio y el dolor. El resentimiento echará raíces en nuestro corazón y mente, permitiendo que la amargura crezca. La negatividad comenzará a afectar otras áreas de nuestra vida tales como nuestras relaciones, nuestras emociones, las actitudes e incluso la salud física. De la misma manera, los sentimientos de desasosiego nos privarán del gozo y del contentamiento. Además, una acumulación de malos sentimientos comenzará a dañar nuestra salud emocional lo que a su vez inhibirá nuestra capacidad de amar y de ser amado. 

Finalmente, la desdicha echará raíces y acabará con nuestra salud emocional y hasta espiritual. Así que: “di no al resentimiento”. La Biblia dice en Efesios 4:31, “Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia” (NVI).