La Fuerza

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, dijo refiriéndose a cada paciente: “El secreto de su fuerza está en la fuerza de sus deseos”. La fuerza se ha entendido por generaciones como el impulso o la energía que produce movimiento y sustentabilidad en la vida. La fuerza aun puede mover a los seres inertes. En sí la fuerza es vital en todas las esferas de la existencia humana. 

¿Qué decir de la fuerza interna? Dios nos ha dado la fuerza para sobrellevar, aguantar, sufragar y persistir en esta vida. De hecho, la medida más segura de toda fuerza es la resistencia que vence. La fuerza nos hace resistentes. Sin una fuerza decisiva no podemos hacer nada definitivo, pero con ella, podemos hacer todo lo honorable y glorioso. Entonces, ¿de dónde provienen tus fuerzas? Si solo provienen de tu interior se agotarán, pero si provienen de lo transcendente y eterno, se pueden renovar. 

Dios ha prometido renovar nuestras fuerzas cuantas veces sea necesario para seguir caminando, soportando y disfrutando la carrera de la vida. Aun cuando todo parece haber terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que aún vives. 

La Biblia dice en Isaías 40:29, “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (RV 1960).

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