Nuevas Oportunidades

Cuando menos lo esperas, la vida te sorprende con nuevas oportunidades. En cierta instancia, todos los días son una nueva oportunidad. Nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo, vivir una nueva historia o construir un nuevo sueño. Algunos resisten el cambio porque tienen miedo a lo desconocido, pero muchas veces el cambio es el camino a nuevas oportunidades hacia el éxito. 

No olvidemos que las dificultades dominadas son oportunidades ganadas. Cada nuevo amanecer puede traer nuevos pensamientos, nuevas esperanzas y un sinfín de nuevas oportunidades. A veces toca comenzar de cero, sin embargo, aunque toque hacerlo, recibirás una nueva oportunidad para hacer las cosas bien. Como alguien bien lo dijo: “La capacidad de cambiar tu mundo es tan grande como las ganas que tengas de hacerlo”. 

Dios es un Dios de nuevas oportunidades. Él no se cansa de ser paciente, perdonador y compasivo. ¿Deseas una oportunidad de parte de Él? Sólo pídela y Él te la dará.   La Biblia dice en el Salmo 103:8,Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia” (RV1960)

Las Reglas Del Juego

En cada deporte hay reglas de juego. No se puede jugar exitosamente sin saber las reglas del juego. En la vida hay ciertas reglas que aplicamos diariamente. Por ejemplo, leí una frase titulada siete reglas básicas de vida que dicen: “Haz las pases con tu pasado, lo que otros piensen de ti, no es de tu importancia, el tiempo casi lo cura todo así que dale tiempo, nadie es responsable de tu felicidad-sólo tú, no te compares con los demás y dejar de juzgar, deja de pensar tanto y sonríe más”.

Aunque me gustan estas reglas para la vida y deseo también practicarlas, ¿qué tal unas reglas para vivir mejor espiritualmente? Por ejemplo, buscar cada día más de Dios, escuchar Su dirección, seguir Su Palabra, cuidar de nuestras relaciones, recursos y de nuestro tiempo. Qué tal si permanecemos en la brecha de lo que nos hemos propuesto, si somos fieles a las tareas asignadas, flexibles cuando sea necesario e innovadores cuando se presente la oportunidad.

Pidámosle a Dios que nos ayude a guardar las reglas del juego, pero sobre todo a permanecer en ellas. Él nos ayudará. La Biblia dice en 2 Tesalonicenses 3:5, “5 Que el Señor les guíe el corazón a un entendimiento total y a una expresión plena del amor de Dios, y a la perseverancia con paciencia que proviene de Cristo” (NTV)

Nuevos Propósitos

Hoy es tiempo para formular nuevos propósitos para este año. Usualmente de la lista de propósitos que nos trazamos al inicio de cada año, más de la mitad de ellos se quedan sin cumplir. Sin embargo, esto no quiere decir que no debamos trazar nuevos propósitos al emprender cada año. Como alguien bien dijo: “Saludos a un nuevo año y a otra oportunidad para que lo hagamos bien”. En cierta instancia, debemos aprender del ayer, vivir en el hoy y esperar el mañana, porque el primer paso no te lleva adonde quieres ir, pero sí te saca de donde estás. 

En este año debemos intentar algo nuevo, debemos emprender, plantearnos y replantearnos. Debemos innovar, generar, reinventarnos y redireccionarnos si es necesario. Pero, ante todo, debemos saber que sólo Dios tiene el control de lo que podamos hacer o dejar de hacer. Como dicen por ahí: “Los propósitos no sólo son necesarios para motivarnos. Son esenciales para mantenernos vivos”. Sin embargo, recuerda siempre que en el futuro entenderás porqué las cosas no se dieron como tú querías. Los propósitos de Dios son buenos e increíbles.

La Biblia dice en Proverbios 16:3, “Pon todo lo que hagas en manos del Señor, y tus planes tendrán éxito” (NTV)

Nuevos Comienzos

Alguien dijo: “Nadie puede volver atrás y comenzar de nuevo, pero cualquiera puede comenzar hoy mismo y hacer un nuevo final”. El año pasado quedó atrás con todas sus sorpresas, desafíos, batallas y victorias. Ya quedaron atrás muchas cosas que quisimos hacer, decir o cumplir. Ya quedaron atrás múltiples frustraciones, temores, angustias y dolores. Aunque queramos revivir el pasado, no lo podremos hacer. 

Entonces, ¿qué debemos hacer? Aprender del pasado, tomar una nueva perspectiva en el presente y seguir expectantes erguidos de fe hacia lo que nos espera adelante. Este nuevo año como cada año nuevo es año de nuevos comienzos, es un año de nuevas aventuras, es un año de emprendimiento, es un año de pruebas, pero también de múltiples victorias e inesperadas memorias. 
Hoy podemos decidir recibir con alegría y contentamiento lo que venga de parte de Dios y esperar con fe las muchas batallas y pruebas sostenidos plenamente por Él. Así que aprende, confía y espera cosas grandes en este nuevo año. La Biblia dice en Jeremías 29:11,11 Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza” (NTV)

La Milla Extra

“Ve una milla extra”, es un dicho popular en inglés que significa hacer un esfuerzo más grande y sacrificarse un poco más. Este es un principio en la ética personal, relacional, laboral y hasta espiritual. Habla de la constancia, responsabilidad y la perseverancia. Si ejecutas ese principio en tu vida espiritual, tendrás una cosecha abundante en todas las áreas de tu vida. 

Jesús nos ordenó ir una milla extra. Nos aconsejó a dar más siendo generosos recordando que todo lo que el hombre siembra, sea bueno o malo, eso también cosechará. Dar la milla extra significa siempre estirar un poco más nuestro tiempo y esfuerzo con sacrificio. Es hacer algo más de lo que nos pidieron. Es quedarnos un poco después de la hora de salida del trabajo si así se requiere. Es sorprender a nuestra pareja o a nuestros familiares con algo que no esperaban. Es más que solo ser un cumplidor fiel. 

Dar la milla extra es ser excelentes, es ser generosos en todo lo que hagamos fomentando una mentalidad de responsabilidad y generosidad. Si tienes la actitud de solo cumplir con tus tareas mínimas e indispensables, le estás cerrando la puerta a las grandes bendiciones que Dios tiene preparadas para ti. 

La Biblia dice en Mateo 5:41, “y a cualquiera que te obligue a llevar carga por una milla, ve con él dos”, (RV1960).

La Fuerza

Sigmund Freud, el padre del psicoanálisis, dijo refiriéndose a cada paciente: “El secreto de su fuerza está en la fuerza de sus deseos”. La fuerza se ha entendido por generaciones como el impulso o la energía que produce movimiento y sustentabilidad en la vida. La fuerza aun puede mover a los seres inertes. En sí la fuerza es vital en todas las esferas de la existencia humana. 

¿Qué decir de la fuerza interna? Dios nos ha dado la fuerza para sobrellevar, aguantar, sufragar y persistir en esta vida. De hecho, la medida más segura de toda fuerza es la resistencia que vence. La fuerza nos hace resistentes. Sin una fuerza decisiva no podemos hacer nada definitivo, pero con ella, podemos hacer todo lo honorable y glorioso. Entonces, ¿de dónde provienen tus fuerzas? Si solo provienen de tu interior se agotarán, pero si provienen de lo transcendente y eterno, se pueden renovar. 

Dios ha prometido renovar nuestras fuerzas cuantas veces sea necesario para seguir caminando, soportando y disfrutando la carrera de la vida. Aun cuando todo parece haber terminado, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que aún vives. 

La Biblia dice en Isaías 40:29, “Él da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (RV 1960).

Soñar

Todos hemos tenido sueños. Algunos sueñan constantemente y se levantan asustados del sueño. Otros sueñan y no desean despertarse de sus sueños porque sus sueños son mucho mejores que su propia realidad. Para algunos los sueños son un concepto muy lejano porque no les hacen sentido y muchas veces se convierten en grandes pesadillas. 

El sueño en su misma definición es “la actividad mental caracterizada por una imaginación sensomotora vivida que se experimenta como si fuera la realidad despierta, a pesar de las características cognitivas como la imposibilidad del tiempo, lugar, personas, acciones y emociones” (Hobson 2000). Sin embargo, todo acaba al despertar. Algunos desean volverse a dormir para terminar el sueño, pero al final de todo es un juego mental de la imaginación. La verdad es despertarse a la realidad aunque ésta no sea la que se quiere.

Así que si sueñas, no hay problema, pero no te aferres a tus sueños ya que solo son un producto de tu imaginación. Sueña con objetivos puros y espera lo que Dios puede hacer con tus sueños. Como dicen, “soñar no cuesta nada”, sin embargo, si te quedas soñando te costará hacerle frente diligente a tu realidad. Sueña en grande bajo los propósitos de Dios. Acuérdate lo que Él dice, “Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos- dice el Señor- Y mis caminos están por muy encima de lo que pudieran imaginarse. Pues así como los cielos están más altos que la tierra, así mis caminos están más altos que sus caminos y mis pensamientos, más altos que sus pensamientos”, (Isaías 55:8-9, NTV).

La Polilla En El Corazón

Un hombre trabajó arduamente por muchos años. Este fiel trabajador con frecuencia depositaba billetes de alta denominación en una caja fuerte absteniéndose de muchas cosas y aún de compartir con otros por el celo de guardar sus posesiones hasta el día de su retiro. Todos los días soñaba con el día en que abriría su urna y disfrutaría de sus riquezas.


Con el paso del tiempo al considerar que ya era rico y que era el tiempo de disfrutar de sus haberes, trajo a un cerrajero para que abriera la urna. Tuvo que hacerlo cortando la tapa por medio de un soplete por la parte de arriba para que no viera lo que estaba adentro. Al quedar abierta el hombre despidió al cerrajero y vació la urna esperando encontrar miles de billetes. Muy grande fue su sorpresa al darse cuenta de que su fortuna se reducía a un montón de papelitos sin ningún valor. La polilla se había comido todos los billetes en esa caja. Este hombre se volvió loco y murió poco después sin recobrar la razón. Moraleja: “No ames el dinero”. Te volverás loco. Cuanta razón tiene el Señor Jesucristo cuando dice: “No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el orín corrompen, y donde ladrones minan y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro. allí estará también vuestro corazón” (Mateo 6:l9-21, NTV)

Un Viaje Diferente

¿Has pensado en hacer algo diferente para salir de la rutina diaria que tanto te domina? Prueba algo que no has probado. Si no te gusta algo es porque lo has probado, no porque lo desestimaste. Siempre da lo mejor de ti donde estés. Lo que se planta ahora, se cosechará más tarde. Esta es una ley natural que rige tanto a buenos como a malos. Escribe en tu corazón que cada día es el mejor día del año. Vive un día a la vez, aprendiendo del pasado, disfrutando el presente y esperando expectante el futuro. 

No tengas miedo de caerte, porque el que se queda en el miedo, nunca emprende un viaje exitoso. Recuerda que un viaje de mil millas comienza con un solo paso y el resto del viaje es un montón de pasos pequeños. Camina paso a paso pero planea correr cuando sea necesario. No te quedes atascado en el primer obstáculo, es más, espera con ansias los obstáculos para que cuando estos lleguen estés preparado para enfrentarlos. 

Cree que todo lo puedes en Cristo y estarás en la mitad del camino. Sobre todo recuerda que nadie puede volver atrás y hacer un nuevo comienzo, sin embargo, cualquiera puede comenzar a partir de ahora y hacer un nuevo final. 

La Biblia dice en el Salmo 37:3, “Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y mantente fiel” (NTV).

Promesas

Promesas, promesas y más promesas. Ésta parece ser la insignia por la cual se rigen muchas personas. Prometen lo que no pueden cumplir y prometen dar lo que no tienen. Los políticos constantemente prometen tanto, que una vez si son elegidos, se retractan completamente de sus palabras. Pero nosotros somos políticos con nosotros mismos, prometemos hacer lo que hemos dejado de hacer y no lo hacemos. Prometemos dar lo que no hemos dado y no lo damos. Prometemos invertir en las diferentes áreas de nuestra vida y no somos intencionales en tomar pasos prácticos para llevarlo a cabo. En cierta manera, nos llenamos de promesas que después no podemos sustentar y mucho menos cumplir.

Sin embargo, las promesas son importantes ya que dependemos de confiar en las palabras de otros para poder tener relaciones significativas. La Palabra de Dios dice que sus palabras son de suma confianza y que permanecen para siempre. Sus promesas son reales y se renuevan cada mañana. Lo que sea que Él ha dicho, lo ha cumplido. Lo que dice que hará, lo cumplirá. Él nunca miente ni suele defraudarnos, ¡porque lo que él promete sí lo cumple!.

Así que promesas y promesas son las que tenemos de parte de Dios. Entonces, ¿por qué no conocer sus promesas, adoptarlas y vivir bajo ellas?

La Biblia dice en Hebreos 10:23, “Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar que Dios cumplirá su promesa”.