Lanzando La Piedra

Ten cuidado con la piedra que lanzas hoy porque puede ser la misma con la que tropieces mañana. El juzgar no es una buena práctica porque pronto se arrepiente el que juzga apresuradamente. Si somos dados a juzgar a los demás es porque temblamos por nosotros mismos. En general juzgamos más por lo que vemos que por la inteligencia, pues todos podemos ver, pero pocos comprendemos todo lo que vemos. Como dicen: “Las apariencias engañan”. 

Hay una realidad en cuanto al juzgar: “Es mucho más difícil juzgarse uno mismo que juzgar a los demás”. Si logramos juzgarnos correctamente seremos verdaderamente sabios. Lo más fácil es lanzar la piedra al hablar, desmeritar o actuar en contra de otros solo por juzgar de manera repentina. Algunas veces juzgamos a otros por sus amigos y por sus enemigos, pero en realidad entre más se juzga, menos se ama. La verdad es que nunca podemos juzgar la vida de los demás, porque cada uno sabe de su propio dolor y de su propia renuncia. El mismo Señor Jesús dijo: “El que este libre de pecado que tire la primera piedra” (Juan 8:7b).

La Biblia dice en Mateo 7:1-2, “No juzguen a los demás, y no serán juzgados. 2 Pues serán tratados de la misma forma en que traten a los demás. El criterio que usen para juzgar a otros es el criterio con el que se les juzgará a ustedes” (NTV).

Cuenta Hasta Diez

“Cuenta hasta diez”, esta es una recomendación que se nos da cuando estamos agitados, enojados, desesperados o a punto de estallar. El contar hasta diez es simplemente una manera de decir que nos tomemos el tiempo para calmarnos, pensar bien las cosas y no actuar abruptamente de manera que nos arrepintamos en un futuro no muy lejano.

Hay algunos que necesitan contar hasta 100 o 200 para poderse calmar. Otros, ni si quiera necesitan contar porque se calman rápidamente. Sin embargo, esto nos pone a meditar en un principio fundamental para vivir nuestra vida en plenitud. Este es: “debemos pensar antes de actuar”. Si no pensamos antes de actuar, nos podremos arrepentir de lo que diremos o haremos. No podemos vivir la vida bajo el motor de propulsión del enojo. No es recomendable actuar ni por instinto, ni por impulso, ni por cólera, ni por emocionalismos torpes de los cuales tengamos que arrepentirnos después. 

Así que si eres de los que se le suben los humos fácilmente, “cuenta hasta diez”. Quizá no solo sea de beneficio para tu vida sino para la vida de todos lo que te rodean. El actuar sin pensar es la receta perfecta para ser un fiasco en la vida. La Biblia dice en Proverbios 15:1, “La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos”, (NTV).

Por Dios

“Deja cualquier cosa por Dios, pero nunca se te ocurra dejar a Dios por cualquier cosa”. Creo que este debe ser uno de los emblemas en nuestra vida. Muchas veces no cumpliremos con las expectativas de todas las personas alrededor nuestro, pero nuestra prioridad es cumplir la voluntad de Dios. En base a esto, escribí la siguiente frase: “Perdóname sino cumplo con todas tus expectativas, pero mi expectativa más grande es cumplir la voluntad de Dios”. 

El Señor Jesús fue un vívido ejemplo de eso cuando dijo: “Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lucas 22:42, LBLA). El objetivo primario de Jesús fue hacer la voluntad del Padre. Eso requirió de sacrificio y entrega. Piensa por unos momentos en esas dos palabras y hazte las siguientes preguntas: ¿qué estás sacrificando y entregando hoy en día? ¿cómo le estás dando prioridad a Jesús en tu vida? ¿qué debes dejar para no dejar a Dios? 

Restablece el rubro de tus prioridades y te irá mucho mejor. Si Dios no es el centro, hazlo el centro y tu vida dará un rumbo excelente. La Biblia dice en el Salmo 40:8, “Me complace hacer tu voluntad, Dios mío, pues tus enseñanzas están escritas en mi corazón” (NTV).

Edifiquemos Con Fe

Un día leí la siguiente frase que me puso a pensar: “No construyas tu vida sobre cimientos ajenos, porque si un día se mueven, te puedes quedar sin vida. Edifica sobre tus propias raíces”. La pregunta que surge es ¿cuáles son tus raíces? La sencillez, la fe, el amor y la alegría son magníficas piedras para edificar la casa de la vida.

Nuestra vida también podría ser comparada con un edificio. De hecho, así lo comparó el Señor Jesús en Mateo 7: 24-27. De modo que la calidad de la vida depende de cómo se construya nuestro edificio. Tristemente muchos construyen sus vidas sobre fundamentos falsos o débiles y les espera un derrumbe final. Cuando la vida se construye sobre la fama, el dinero, el placer, los vicios, la hipocresía o la imitación de un líder político o religioso, el derrumbe es inevitable.

Jesucristo es el único fundamento firme. Él es la roca inconmovible de todos los tiempos en el cual podemos depositar nuestra fe y construir nuestras vidas. Él es poderoso para librarnos de caídas y calamidades, tanto en lo material como en lo espiritual. El fin no será un colapso de ruina y destrucción, sino un legado que glorifique al Señor e inspire a otros. La Biblia dice en Judas 1:24 “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída y para presentaros sin mancha en presencia de su gloria con gran alegría”, (LBLA).

Dolor

Aquella persona que hizo famoso el dicho en inglés, “no pain no gain”, (sin dolor no hay ganancia), no solamente fue un poeta sino un sabio maestro. Ese “slogan” no pertenece solo a los atletas de envestidura mundial ni a los que pertenecen a las fuerzas militares. Este dicho aplica a nuestra vida en general porque “las lecciones más profundas de nuestras vidas son usualmente aprendidas en medio del dolor más profundo”.

El dolor nos prueba en los niveles que nunca hemos vivido. Como resultado de esas pruebas surgen las enseñanzas más profundas acerca de Dios, de otras personas y de nuestra vida misma. Aprendemos lecciones que nos hacen más fuertes y enfocados para enfrentar los desafíos que tenemos por delante. Nos prepara para enfrentar la vida.

Deja que el dolor sea tu ganancia al enfrentar tus desafíos personales. Estoy convencido que Dios hará que tu dolor torne un significado que nunca habías considerado. Él esta dispuesto en hacerlo, ¿lo estas tú?
La Biblia dice, “Pues su ira dura solo un instante, ¡pero su favor perdura toda una vida! El llanto podrá durar toda la noche, pero con la mañana llega la alegría”, (Salmo 30:5, NTV).

Oscuridad

Hace poco al visitar la selva, recordé lo que se sentía dormir en completa oscuridad al despertarme durante altas horas de la noche. Lo instintivo del ser humano es buscar un poco de luz en medio de la oscuridad, ya que una pequeña luz en medio de un lugar totalmente oscuro, suele brillar de una manera impresionante. Una pequeña lámpara marca la diferencia cuando se está caminando en la oscuridad de la noche. 

Esto me puso a pensar en la luz que irradiamos como hijos de Dios. Nosotros somos esa luz que alumbra desmedidamente en la oscuridad. Somos el punto de referencia para los perdidos. Somos la llama encendida para el que tiene frío. Somos la lámpara en el camino para el desubicado. Somos la esperanza para los ciegos. Somos la guía para los que pueden ver, pero andan desorientados. Somos la esperanza para el que se encuentra caído. Somos la paz para el que está oprimido y la confianza para el que se encuentra entristecido. 

Entonces ¿cómo estás dejando brillar tu luz? ¿estás dejando que otros sigan la luz de Cristo en ti o estás escondiendo el poder de la luz que hay en ti? ¿cómo puedes hacer para que brille aún más? Recuerda que somos la luz en un mundo lleno de oscuridad. La Biblia dice en Mateo 5:15, “Nadie enciende una lámpara y luego la pone debajo de una canasta. En cambio, la coloca en un lugar alto donde ilumina a todos los que están en la casa” (NTV).

Toma De Decisiones

Uno de los distintivos que hace que el ser humano sea la creación máxima se llama, “libre albedrío”. El ser humano tiene la capacidad de tomar decisiones. Esto lo distingue de toda la creación. El raciocinio es un regalo de Dios para cada uno de nosotros. No hemos sido creados como robots o como máquinas que solo ejecutan una acción. Se nos ha dado la capacidad de tomar decisiones, estas pueden ser buenas y malas.

La diferencia más notoria entre una persona exitosa y una que no lo es radica en la manera como usa su libre albedrío. Las personas que toman buenas decisiones usualmente han aprendido de las malas decisiones que han tomado. Sin embargo, ellos han desarrollado principios que les permiten ejercer bien su dominio propio. Por ejemplo, para tomar buenas decisiones se necesita: evaluar bien los “pros” y los “contras”, pedir el consejo de personas que sepan o tengan experiencia en la decisión que se ha de tomar, aprender de los errores del pasado si es una decisión recurrente, sopesar los efectos físicos y relacionales al tomar dicha decisión, tomar un tiempo prudente antes de tomar una decisión y por sobre todo consultar con Dios para ver si es Su voluntad. 

He aquí otro consejo que se viola constantemente al tomar una decisión: “No tomes decisiones cuando estés enojado y no hagas promesas cuando estés feliz”. Pidámosle sabiduría a Dios antes de tomar cualquier decisión. Él desea que tomemos buenas decisiones. La Biblia dice en Eclesiastés 5:2, “No te apresures, ni con la boca ni con la mente, a proferir ante Dios palabra alguna; Él está en el cielo y tú estás en la tierra. Mide, pues, tus palabras”, (NIV).

No Es Una Carrera, Es Una Jornada

En el verano del 2002, tuve la oportunidad de asistir a la famosa carrera de las 500 millas de Indianapolis. Como Colombiano, sentí el orgullo de ver mi bandera entre sus ganadores con la foto de Juan Pablo Montoya quien había ganado la carrera recientemente. 

Al observar el arranque de los carros de carreras, sus sonidos impetuosos y sus grandes hazañas para adelantarse uno al otro, me di cuenta de un principio fundamental, “Más que una carrera este evento era una jornada”. No se trataba solo de arrancar con las velocidades más altas y al frente de todos, se trataba de permanecer en la carrera. De todos los autos que iniciaron en la carrera, alrededor de un cuarto de ellos, no pudo culminar. Algunos se estrellaron, otros tuvieron fallas mecánicas, unos recibieron golpes inesperados sin poder llegar a la meta. 

De la misma manera lo es en nuestra vida. No se trata de una carrera de velocidad sino de permanencia. Se debe aprender y disfrutar de la jornada antes para llegar a la meta. Las vueltas pueden ser muchas, los obstáculos pueden ser innumerables y las fallas incontables. Pero, lo importante es llegar a la meta. La pregunta es, ¿cómo estás corriendo la carrera de tu vida? La Biblia dice, “hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13-14, RV1960)

Soltería

Si estás soltero(a), sabrás de la tendencia y negocio más grande que hay en la internet. Es más, probablemente has contribuido a esta industria. Muchos solteros están explorando diariamente en el internet los perfiles que más les atraigan y los sitios web están explotando dicha necesidad produciendo miles de dólares anualmente.

Es difícil debatir en contra de este concepto ya que los solteros quieren estar seguros de escoger bien. El matrimonio es algo bueno como también lo es la soltería. No hay mejor tiempo para establecer metas, conocer lugares, entablar prioridades y desarrollar relaciones duraderas que durante esta etapa.

La Biblia también sugiere que los solteros gozan de un privilegio especial, “una relación de exclusiva atención con Dios”. Cualquiera y sea tu estado, dale gracias a Dios. Él nos brinda compañía y sentido de vida en los años de soltería al igual que la bendición en el matrimonio. Los dos estados son únicos y especiales para Dios. Él tiene grandes planes para ti si solo crees en Él y le confías tu futuro. La Biblia dice, “El Señor te protege al entrar y al salir, ahora y para siempre”, (Salmo 121:8, NTV).

Todo Pasa Por Una Razón

“Todo pasa por una razón”. Esta es una frase de cliché que he escuchado de muchas personas y en diferentes etapas de mi vida. Sin embargo, aunque parezca muy simple y hasta incómoda en el momento que la escuchamos, encapsula una gran verdad. Al final de cuentas, nos damos cuenta que lo trágico cobró un color más cálido y el tiempo nos provee perspectiva y una visión diferente de las cosas. 

Aunque hay cosas que suelen pasar sin razón alguna, después cobran sentido. Lo entendamos o no, la voluntad de Dios siempre será buena aunque no lo parezca. Se tornará en agradable aunque parezca muchas veces desagradable, y en perfecta aunque vivamos en un mundo de imperfección. Usualmente las situaciones más desafiantes en nuestra vida se convierten en las experiencias más preciadas que le dan razón a nuestra existencia. 

Definitivamente que todo pasa por una razón. Hay una “ley de causa y efecto” que son inevitables y que rige nuestra vida. Así que cuando te encuentres angustiado, desesperado y desilusionado, recuerda que todo hará sentido aunque en ese preciso instante no parezca tenerlo. La verdad siempre sale a la luz y Dios siempre obra a favor de Sus Hijos. La Biblia dice en Romanos 8:28, “Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito”, (NIV).