Me Hierve La Sangre

¿Cuántos hemos escuchado el dicho que dice: Es que me hierve la sangre? Quizá la mayoría en América Latina entiende que este dicho comunica que una persona se encuentra alterada en gran manera a causa de algo o de alguien en particular. El que nos hierva la sangre quiere decir que estamos muy frustrados, enojados o hasta hastiados de los que nos esté pasando. 

¿Qué te hace hervir la sangre? ¿Qué te indigna y te mueve hacia la acción? Espero y no sean sólo ciertas actitudes, personas o situaciones, pero también que te hierva la sangre por poder hacer algo y no hacerlo; que nos hierva la sangre por razones de injusticia, por anhelos que parecen ser inalcanzables, por propósitos que sean loables, por planes frustrados, pero que se puedan volver a probar una y otra vez. 

¿Qué te hace hervir la sangre? Espero y lo sea una pasión por servir a otros, un sacrificio necesario o un sueño que pueda convertirse en realidad. De modo que, si te hierve la sangre, haz algo al respecto. Quizá sea una oportunidad para innovar, para emprender y para responder a una necesidad que al final será suplida porque tu inconformidad causó una transformación y un cambio duradero. Entonces, ¿por qué te hierve la sangre? 

La Biblia dice en Filipenses 2:13, “Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el poder para que hagan lo que a él le agrada” (NTV)    

Hasta la próxima

“Hasta la próxima”, es un dicho que se hizo popular a través de una película de acción que básicamente comunica: Nos vemos luego, adiós, nos vemos en otra ocasión o hasta que nos volvamos a ver. Hasta la próxima asume que habrá otra oportunidad, que habrá otro día, que nos veremos en un futuro y que volveremos a coincidir de nuevo. Sin embargo, nadie sabe si de verdad tendrá o no otra próxima oportunidad. 

Entonces, ¿cómo cambiarías tu manera de ver las cosas si no tuvieras un hasta la próxima? ¿Cómo cambiarías tu trato con las personas que más amas, con aquellos que están cerca de ti y con aquellos con los cuales ejerces más influencia? ¿Cómo cambiarías tu actitud hacia las cosas que haces? ¿Cómo cambiarías tus palabras y acciones si supieras que no tendrías una próxima oportunidad? Creo que sin lugar a duda todos cambiaríamos mucho de nuestro proceder. Quizá no nos preocuparíamos de más, no nos afanaríamos tanto y dejaríamos de discutir o altercar por pequeñeces que a final de cuentas no tienen mucho significado.  
Aunque siempre debemos confesar vida sobre nuestra vida y sobre los demás y esperar lo mejor, también debemos estar conscientes de la fragilidad de nuestra vida. Quizá digamos hasta la próxima muchas veces más, pero si no debemos estar preparados.  La Biblia dice en Salmo 90:12,Enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” (RV1960)   

No se puede

“No puedo”, me dijo mi hijo frustrado cuando estaba aprendiendo a montar en su patineta eléctrica y se estaba cayendo por el miedo que tenía en la primera vez que trató. Yo le miré a los ojos y le dije: “Sólo con una vez que trates no será suficiente. Vence tu miedo a caerte, cáete cuantas veces sea necesario y levántate, sólo así aprenderás”. Con su cara de frustración lo hizo y al caerse unas cuantas veces venció su miedo y aprendió en esta misma tarde. Ahora quiere montarse a su patineta eléctrica adentro, afuera y en todo lugar donde se lo permitamos.

De la misma manera nos sucede en nuestra vida diaria. Constantemente gritamos internamente que no podemos. No podemos con las demandas, con los problemas, con las relaciones, con los desafíos, con los compromisos, etc. A veces, no podemos ni siquiera con el pasado que no hemos podido dejar, con el presente que parece ser abrumador y otros con el futuro que todavía no llega. El sentimiento de no poder hacer lo que pensamos y de imposibilidad es real en todos nosotros. Entonces, ¿qué hacer?

Primero, enfrentar nuestro miedo. Tomar riesgos concienzudos y diligentes para salir adelante. Esperar caernos, pero a su vez levantarnos. Rodearnos de personas que nos puedan ayudar y animar. Ser diligentes y poner todo nuestro esfuerzo, al igual que aprender de las experiencias de otros, ya que estas no nos cuestan. Sobre todo, pedir sabiduría, fuerza y entendimiento de parte de Dios. Él nos ayudará en cada paso que demos. La Biblia dice en Marcos 9:23 “ Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible” (RV1960)

Por Sus Frutos

¿Has escuchado la frase: “Por sus frutos los conoceréis”? Creo que sí. Algunos piensan que fue dicha por un filósofo, otros piensan que es un dicho común y otros apenas la acaban de escuchar. Sin embargo, muchos ignoran que esta frase fue compartida por Jesús. Lo que quiere comunicar es que las acciones mostrarán la verdad acerca de cada persona. 

Muchas veces nos hemos preguntado lo siguiente: ¿Será que esta persona sí es como se ve? ¿Será que lo que se ve es lo que realmente es? Creo que todos nos hemos hecho esa pregunta o no la han hecho a nosotros. La autenticidad y genuinidad es algo que este mundo necesita ver cada vez más. La gente anhela ver nuestras grandes destrezas y fortalezas, pero también nuestra vulnerabilidad. El mundo necesita ver que somos honestos con nuestro hablar y con nuestro proceder. El mundo necesita ver que las palabras concuerden con los hechos los cuales corroboren nuestras creencias. 

Hay cuatro tipos de personas: Los que tienen las creencias correctas, pero las acciones incorrectas. Los que tienen las creencias incorrectas, pero tratan de proceder correctamente, los que tienen las creencias y las acciones incorrectas y los que luchan y trabajan por tener las creencias y las acciones correctas. Así que, deja que Dios obre en ti y aunque falles en repetidas ocasiones, Él te podrá restaurar.   La Biblia dice en Mateo 7:20: “Así que, por sus frutos los conoceréis” (RV1960)    

Perdonar

“Perdonar es recordar sin dolor”. Esa es una definición que yo comparto constantemente. El perdonar no significa que podamos borrar de nuestra memoria los hechos, las personas o las situaciones que nos han causado dolor. Sin embargo, el perdonar es una acción y es una decisión. La mayor parte del tiempo es un proceso progresivo y no instantáneo. No debemos frustrarnos si no perdonamos rápidamente, pero no debemos posponer ni oponernos a perdonar ya que los más afectados seremos nosotros mismos. 

Se ha comprobado que la falta de perdón es un factor crucial en el desarrollo de las enfermedades emocionales. Las personas que no perdonan tienden a ser más ansiosas, depresivas e inseguras. Son personas que batallan con confiar y con esperar lo mejor. Algunas suelen ser negativas y hasta posesivas. Aunque no podemos generalizar, sí podemos aseverar que las personas que perdonan son más seguras, confiadas y felices. 

El perdonar es liberador porque muestra la misma esencia de Dios quien nos perdona. El perdonar es liberarnos del peso innecesario y de sentimientos nocivos. Entonces, ¿deseas ser libre? Práctica el perdón. Te aseguro que caminarás en una libertad indescriptible. La Biblia dice en Proverbios 17:9, “El que perdona la ofensa cultiva el amor; el que insiste en la ofensa divide a los amigos”. (NVI)

El Camino Hacia Tus Sueños

No te preocupes por la cantidad de millas que vas a caminar detrás de tus sueños, mejor preocúpate por disfrutar el viaje y seguir a Dios. Un viaje de mil millas comienza con un solo paso. Como dice la siguiente frase: “Podrán romperte los sueños, podrán hacerte llorar, pero siempre podrás soñar una vez más”. Los sueños son sumamente importantes. Nada se hace sin que antes se imagine. Así como la vida te dio la posibilidad de soñar, también te dio la posibilidad de convertir tus sueños en realidad cuando son parte del gran sueño de Dios para ti. 

Las personas que no luchan por conseguir sus sueños suelen decirles a los demás que tampoco cumplirán los suyos. ¡No les creas! Al principio los sueños parecen imposibles, luego improbables y eventualmente inevitables. Como dijo Richard Branson: “ Si tus sueños no te asustan, no son lo suficientemente grandes”. Yo creo que el futuro le pertenece a aquellos que creen en la belleza de sus sueños y quienes trabajan diligentemente para obtenerlos. 

Pon todos tus sueños en las manos de Dios. Él puede darles dirección, proveerte de fuerzas para perseguirlos y la sabiduría para modificarlos cuando sea necesario. La Biblia dice en Lamentaciones 3:22-23, “¡El fiel amor del Señor nunca se acaba! Sus misericordias jamás terminan. Grande es su fidelidad; sus misericordias son nuevas cada mañana” (NTV).