El Dolor

“El dolor no es una herramienta de destrucción, es una herramienta de construcción”. El dolor cumple lo que promete ya que todo hombre se parece a su dolor. En otras palabras, si dejamos que el dolor nos dicte cómo vivimos nuestras vidas, entonces viviremos fracasados, frustrados y desanimados. El dolor siempre busca la causa de las cosas, mientras que las convicciones y principios se encargan de proveernos recursos para no volver nuestra mirada atrás.

¿Cómo manejas tus dolores? ¿Dejas que estos te destruyan o te construyan? Dios usa el dolor para construirnos, para darnos perspectiva, para fortalecernos, para enseñarnos, para corregirnos, para instruirnos y para hacernos dependientes en Él en nuestro caminar de la fe. El dolor nos recuerda que somos humanos, que somos imperfectos, que no podemos solos y que constantemente necesitamos ser sanados, sustentados y animados.

¡Entrégale tus dolores a Jesús! Él transforma tu dolor que parece ser destrucción, en una herramienta de construcción.

La Biblia dice en Salmos 34:17-18, “El Señor oye a los suyos cuando claman a él por ayuda; los rescata de todas sus dificultades.18 El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado”, (NIV).

Abrirse con los demás

Parece que vivimos en un mundo muy abierto donde la gente tiene acceso a nuestra identidad fácilmente. La popularidad de las redes sociales revela nuestro deseo de conectarnos con otros, sin embargo, muchas personas siguen sintiéndose solas. De hecho, incluso en el hogar, el trabajo o en la iglesia, las personas a veces se sienten rodeadas por extraños. El dejar que realmente nos conozcan, en parte, es nuestra responsabilidad. En vez de construir un muro de protección, debemos tratar de abrirnos y dejar que otros entren a nuestra vida.

La caída de Adán y Eva suele traer a la mente la desconexión que creó el pecado entre Dios y la humanidad, pero esto también afectó todas las relaciones humanas desde entonces. Como resultado, el temor y el orgullo amenazan con esclavizarnos debido al aislamiento y a la autoprotección.Los muros en una relación pueden ser difíciles de reconocer, pero a veces, el tratar de protegernos se demuestra con resentimiento, desconfianza y murmuraciones. Pídele a Dios que te muestre las maneras en las que puedes estar dejando fuera a alguien. Él te ayudará a derribar los obstáculos en tu relación con Él y con los demás. La Biblia dice en Proverbios 18:24, “ Hay quienes parecen amigos, pero se destruyen unos a otros; el amigo verdadero se mantiene más leal que un hermano” (NTV)   

Provisión

¿Te has sorprendido por la provisión sobrenatural de algo en tu vida? ¿Te has quedado anonadado(a) por la manera como Dios te ha provisto cuando menos lo esperabas? ¿De qué manera has recibido la provisión de Dios? ¿De qué manera ha movido Dios a las personas para obrar a favor tuyo?

Jesús conoce nuestras necesidades. La Biblia relata la historia de que en una ocasión la multitud había estado con Él por tres días y tenían hambre. Él conocía las necesidades que tenían por el tiempo que habían estado con en camino con Él. Jesús conoce exactamente las necesidades individuales que tenemos. Él conoce cada detalle de nuestra vida y nada le es oculto. Tenemos periodos de necesidad material que Dios conoce. Él no es ajeno a nuestras necesidades físicas, emocionales o espirituales. Él siempre provee. La palabra provee, viene de la raíz de prever, es decir, de ver antes de que suceda. Dios “ve antes” todas nuestras necesidades y las suplirá en su debido tiempo.

La Biblia dice, “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”, (Filipenses 4:19, RV1960).

Pepsi-Cola

Recientemente estuve con mi familia en un juego de Beísbol y aunque no suelo tomar bebidas carbonizadas, se me antojó tomarme una Coca-Cola. Al llegar al estante donde vendían las bebidas, les pregunté por una Coca-Cola Zero. La señora me dijo: “Perdón, pero no tenemos productos de Coca-cola, tenemos Pepsi-cola”. “Pero es lo mismo”, afirmó ella. La verdad que tenía antojo y me la compré. Sin embargo, el sabor de una Pepsi-Cola, no es igual a la Coca-Cola. Aunque las dos no son tan buenas para la salud, sí te pueden saciar el antojo de vez en cuando y quitar la sed por unos pocos instantes. 

Este es un ejemplo hasta gracioso, pero cuántas veces nos pasa lo mismo en nuestra vida diaria. Esperamos algo, pero lo que recibimos es algo totalmente diferente. Hacemos algo por antojo, pero al final no quedamos satisfechos. Se nos ocurre algo, pero terminamos haciendo algo totalmente diferente. En otras ocasiones, somos sorprendidos por los resultados que no esperábamos y por encuentros no anhelados. Sin embargo, a veces por nuestros antojos y deseos, resultamos tomándonos una Pepsi, en lugar de una Coca-Cola. 

Pidámosle sabiduría a Dios para pedir cuando sea necesario, para esperar cuando sea prudente y para que Él controle nuestro arranques y hasta nuestros antojos. Él desea lo mejor para nosotros. La Biblia dice en Salmos 34:8,Gustad, y ved que es bueno Jehová;Dichoso el hombre que confía en él” (NTV)   

Naturaleza

¿Te has puesto simplemente a mirar por un periodo de tiempo la grandiosa naturaleza que está sólo al salir de nuestra casa? Aunque vivas en una ciudad metropolitana, puedes oír el sonido de los parajitos en la madrugada, puedes ver el precioso amanecer y atardecer, puedes ver perros y gatos en las calles, en fin, por más mínimo que sea, puedes apreciar la creación. 

Otros viven paraísos naturales. Algunos al frente del mar, otros al frente de ríos cautelosos, otros en montañas preciosas y algunos en valles o sabanas. Todos estos lugares tienen su belleza y atracción. 

¿Qué decir de lo que los hombres han podido crear? Por ejemplo, los grandes edificios, las grandes avenidas, los parques recreativos, los estadios llamativos, los jardines botánicos, los zoológicos, los museos, las escuelas, en fin, todo lo creado. La naturaleza muestra el diseño de un Creador y nosotros como humanos ejemplificamos con nuestros diseños a nuestro diseñador. 
Dale gracias a Dios por la naturaleza que esta alrededor tuyo. Dale gracias por Su creación y por haberte hecho con capacidades de crear, innovar, desarrollar y aplicar lo que Él ya te ha dado. La Biblia dice en el Salmo 19:1,Los cielos cuentan la gloria de Dios, Y el firmamento anuncia la obra de sus manos” (RV1960)   

Hacer nada es hacer algo

Un día estaba jugando un video juego con mi hijo David. De repente hice una jugada que ni supe cómo me salió, ya que no soy nada bueno en los video juegos porque no suelo practicarlos. Mi hijo me preguntó: Papi, ¿cómo le hiciste? Yo le respondí: “No hice nada”, a lo cual él me dijo: “A veces hacer nada es algo”. Esta es una gran verdad. Muchas veces no tienes que hacer nada y a su vez, estás haciendo algo. 

Por ejemplo, a veces tenemos que callar cuando otros hablan. A veces tenemos que esperar cuando otros están ansiosos y no saben qué hacer. En otras ocasiones, tenemos que dejar pasar el tiempo para cobrar una nueva perspectiva, sanar nuestro corazón, retomar las fuerzas necesarias y seguir adelante. 
La sabiduría de un niño de 12 años parece poder aplicarse en diferentes áreas de nuestra vida. Recuerda que quizá el activismo, las muchas palabras y las múltiples tareas, no son lo más indicado. Con esto no digo que seas perezoso(a). Simplemente, hay veces que al no hacer nada, hacemos algo mucho mejor que lo que podríamos estar haciendo. La Biblia dice en el Salmo 62:1,Espero en silencio delante de Dios, porque de él proviene mi victoria” (NTV)  

Nunca es demasiado tarde

George Elliot dijo: “Nunca es demasiado tarde para convertirte en lo que podrías haber sido”. Esta es una buena afirmación. Algunas personas piensan que ya es demasiado tarde para emprender, reiniciar o trabajar en algo que han anhelado toda su vida. El desánimo se convierte en un sentimiento de temor que los deja paralizados. La inhabilidad de seguir adelante parece ser lo más desafiante cuando se cree que ya es demasiado tarde. 

Yo soy testigo que no debe ni tiene que ser así. Recuerdo cuando me gradué de mi licenciatura ya hace algunos años. Por el pasillo de los graduandos venía caminando una abuelita. Sí, una abuela. Ella se estaba graduando con su licenciatura en estudios teológicos. La ovación en la sala fue tremenda. Su familia estaba gritando, aplaudiendo y celebrando. A ellos se unieron todos los demás. Está abuelita tomó años para terminar su licenciatura, ya que la tomó clase por clase, pero al fin se graduó. También marcó la pauta a su familia, porque era la primera en su generación que se graduaba en la universidad. Qué ejemplo de inspiración tan real, ¿verdad?
De modo que nunca es demasiado tarde para comenzar. Dios todavía tiene planes contigo. Él te puede ayudar.  La Biblia dice en Josué 1:6a, “Esfuérzate y sé valiente” (RV1960)   

Haciendo rendir los ocho dólares

¿Has hecho rendir el dinero lo más que puedas? ¿Has hecho que valga la pena la inversión de tu dinero por más grande o pequeña que esta sea? Hace poco tiempo, tuve la oportunidad de tomar una clase en un seminario fuera del estado donde actualmente resido. Fue una buena y grata experiencia. Entre dichos momentos fue el tiempo que nos daban al medio día para comer el almuerzo. Por motivos de distancia, como buenos estudiantes, optamos por comer en la cafetería. El costo de la comida tipo buffet era de ocho dólares. Un bueno precio para la variedad que ofrecían en cada día. 

Uno de mis compañeros supo cómo sacarle provecho a esos ocho dólares. No solamente comía ensalada, su plato de entrada, sino que también repetía, tomaba fruta, hacía un sándwich para llevar y terminaba comiendo el postre, sin no ignorar la bebida que también estaba incluida. Todos, hasta el mismo, se reía y coincidíamos que si viviese allí en el plantel, la cafetería quebraría o lo vetaría de entrar después de algún periodo de tiempo. Esto es algo jocoso y hasta divertido, pero la verdad es que él sacaba provecho de sus ocho dólares. 
En la vida diaria, ¿sacamos el máximo provecho de las oportunidades, de las experiencias, de las relaciones y de todo lo que se nos presenta diariamente? A veces no lo hacemos. Pero aún más, ¿sacamos el máximo provecho de nuestra relación con Dios? ¿Nos alimentamos, como mi amigo, cada vez más de Su palabra?  La Biblia dice en Mateo 4:4b, “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (RV1960)   

Ignorancia

¿Cuántas cosas hacemos o dejamos de hacer debido a la ignorancia? Hay un dicho que dice que hay varios tipos de ignorantes: “el que asume no saber lo que debería saber; el que no sabe bien lo que sabe y el que sabe lo que no debería saber”. Esta definición me llamó la atención, porque la ignorancia está directamente relacionada con el saber y el no saber y con el hacer o el dejar de hacer. 

¿Qué cosas estas ignorando que no deberías ignorar? Por ejemplo, una relación muy importante, una tarea apremiante, una situación desafiante o una responsabilidad acuciante. Cualquiera y sea lo que estás ignorando, no debes ignorar tu relación con Dios, tu relación con tu familia y tu relación con los más cercanos a ti. No debes ignorar que los más gratos momentos se construyen de los momentos más insignificantes y que suelen ser menos importantes. No debes ignorar el cuidarte a ti mismo y el servir a los demás. No debes ignorar el querer salir adelante, aprender constantemente y desafiarte para crecer cada día más al correr la carrera que Dios ha trazado por delante. Sobre todo, seamos conscientes de nuestra propia ignorancia, porque la peor característica del ignorante es no ser consciente de su propia ignorancia. 
Pidámosle a Dios que nos conduzca, que nos enseñe y que cada día nos saque de nuestra ignorancia. La Biblia dice en Santiago 1:5,“Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada” (RV1960)   

Estilo

Muchas figuras mentales llegan a nuestra mente cuando hablamos de la palabra “estilo”. Por ejemplo decimos, esa persona tiene estilo para hablar, para vestirse, para relacionarse con otros, etc. La palabra estilo puede ser la forma o manera con la que hacemos las cosas. Todos tenemos un estilo o manera de hacer todo. Desde las abuelitas quienes tienen un estilo peculiar para cocinar, contar historias, regañar y demás, como los niños quienes van adoptando estilos de hablar y actuar de los adultos y seres queridos. 

En la literatura, hay estilos literarios en la forma de escribir de ciertos autores. En las artes, hay pinturas con ciertos toques y estilos especiales. En los deportes, hay estilos de cómo ciertos jugadores se desempeñan en los diferentes deportes o certámenes en los que participan. En la música, hay diferentes estilos y géneros que enriquecen la diversidad musical. En la ciencia, hay diferentes estilos de investigación y campos de práctica. En fin, la vida está llena de formas y estilos diferentes. 
Sin embargo, en la vida espiritual, hay sólo un estilo y una manera. Es el estilo de Jesús. En otras palabras, es ser imitadores de Él. Estamos llamados a ser más como Él, a la manera de Jesús. ¿Quieres reflejar cada vez más el estilo de Jesús? La Biblia dice en Juan 3:30: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe (RV1960)