Reconocer la mano de Dios

El 28 de septiembre de 1928, Alexander Fleming regresó al laboratorio tras dos semanas de vacaciones. Encontró sus cultivos bacterianos contaminados con un moho que había destruido las colonias a su alrededor. Lo que parecía un error de laboratorio era en realidad un descubrimiento sin precedentes: la penicilina. Cambiaría la historia de la medicina para siempre.

Dios suele obrar en lo que parece un error, una interrupción, una pérdida. La clave no está en que todo salga como se planeó, sino en reconocer lo que Dios está haciendo dentro de lo que no se planeó. José, vendido por sus hermanos, no interpretó su historia como abandono. Años después pudo ver que Dios había estado presente en cada traición, cada prisión, cada demora.

Aprende a mirar tu historia con ojos de fe, no solo con ojos de resultado.La Biblia dice en Génesis 50:20: “Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo”. (RV1960).

Leave a comment