Nelson Mandela fue encarcelado en 1964. Pasó 27 años en prisión. Salió en 1990 y en 1994 se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica. Treinta años entre la lucha y el fruto. Podría haberse rendido. No lo hizo. El fruto llegó, pero exigió una perseverancia que trascendía el resultado inmediato.
La Escritura llama a no cansarse de hacer el bien, no porque sea fácil, sino porque el tiempo de la cosecha existe aunque aún no se vea. El cansancio espiritual rara vez llega de golpe; se acumula en la repetición de lo correcto cuando nadie lo nota. El antídoto no es más fuerza de voluntad, sino volver a la fuente. Dios renueva a quienes regresan a Él con honestidad.
No abandones lo que Dios te llamó a sostener. La cosecha tiene su tiempo. La Biblia dice en Gálatas 6:9: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. (RV1960).