Cuidar lo que Dios confió

Un mayordomo en el siglo primero no era dueño de lo que administraba, pero era completamente responsable de cuidarlo. Su función no era acumular para sí, sino preservar y hacer fructificar lo que le fue confiado.

El Señor Jesús usó esa imagen para describir la responsabilidad del creyente. Es decir, la vida, los talentos, las relaciones, el tiempo, los recursos, nada es propiedad propia. Todo ha sido confiado para ser administrado con fidelidad. La pregunta no es ¿cuánto tengo? sino ¿cómo lo estoy usando? La mayordomía fiel no requiere abundancia para comenzar; requiere conciencia de que lo poco también importa.

Recuerda que lo que se administra bien en lo pequeño, prepara el terreno para lo que Dios dará después. La Biblia dice en Lucas 16:10: “El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel; y el que en lo muy poco es injusto, también en lo más es injusto”. (RV1960).

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