Entre 1904 y 1914, miles de trabajadores construyeron el Canal de Panamá en medio de epidemias de malaria y fiebre amarilla, derrumbes y un terreno que parecía resistirse a cada avance. Cuando el 15 de agosto de 1914 el vapor Ancón realizó el primer tránsito oficial por los ochenta kilómetros que conectan dos océanos, el esfuerzo acumulado de una década se hizo visible de golpe. Lo que resistió cada desafío transformó el comercio global para siempre.
Pablo llamó a trabajar abundantemente en la obra del Señor, con una promesa específica de que ese trabajo no es en vano. Por lo tanto, no todo esfuerzo humano tiene garantía de resultado visible en esta vida, pero el trabajo hecho en obediencia a Dios tiene un peso eterno que trasciende lo que los ojos pueden medir ahora.
Por lo tanto, lo que haces fielmente hoy tiene un valor que no siempre se mide en esta vida. Sigue trabajando.
La Biblia dice en 1 Corintios 15:58: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. (RV1960).