Nick Vujicic nació sin brazos ni piernas. Sus padres, en lugar de ocultar su condición o sobreprotegerlo, decidieron enseñarle que cada limitación visible podía volverse plataforma. Su padre lo introdujo al agua cuando era niño para que aprendiera a nadar. Era aterrador, pero era necesario. Hoy Nick habla frente a millones de personas en decenas de países.
Por lo tanto, la paternidad fiel no es la que protege a los hijos de todo desafío; es la que los equipa para enfrentarlo. El Señor Jesús, describiendo al Padre celestial, preguntó: ¿quién de vosotros, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? De modo que, el amor paterno genuino provee lo que el hijo necesita, no siempre lo que pide. A veces, lo que el hijo necesita es el desafío que forma lo que el confort no puede construir.
Honrar a un padre significa reconocer lo que construyó en ti, incluso lo que costó. La Biblia dice en 1 Pedro 5:10: “Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca”. (RV1960).