Descansar no es rendir

El descanso fue diseñado por Dios antes de que el ser humano necesitara recuperarse. No fue una concesión posterior a la caída; fue parte del diseño original. Dios mismo descansó al séptimo día, no por agotamiento, sino como acto soberano y modelo de ritmo para la creación.

En 1953, el fisiólogo Nathaniel Kleitman, de la Universidad de Chicago, publicó las primeras investigaciones sistemáticas sobre el sueño REM. Sus estudios demostraron que el cerebro no se apaga durante el descanso. Al contrario, procesa, consolida y restaura. De modo que, el descanso no es pasividad; es actividad diferente. El Señor Jesús durmió durante una tormenta, se retiró a lugares apartados y comió con amigos. No porque descuidara Su misión, sino porque entendía que el alma sostenida en ritmos saludables sirve con mayor profundidad y durante más tiempo.

Permítete descansar hoy sin culpa. Detener el paso no es rendirse; es honrar el diseño de Dios para ti. Lo que Él sostiene mientras tú descansas es mucho más de lo que puedes sostener tú mismo mientras sigues ocupado.

La Biblia dice en Éxodo 33:14: “Mi presencia irá contigo, y te daré descanso”. (RV1960).

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