En la primavera de 1944, Dietrich Bonhoeffer, teólogo alemán encarcelado por la Gestapo por resistir activamente al régimen nazi, escribió desde su celda en la prisión de Tegel: “Hay momentos en que tenemos que decidir definitivamente y actuar”. Tenía plena conciencia de que podría ser ejecutado. Lo fue el 9 de abril de 1945, pocas semanas antes del fin de la guerra. Lo que eligió en la bifurcación del camino, sabiendo el costo, produjo cartas, escritos y un testimonio que siguen formando a la iglesia ochenta años después.
Las bifurcaciones de camino revelan en qué se apoya realmente la fe. Cuando la decisión cuesta algo concreto, la convicción queda expuesta. No se trata de heroísmo; se trata de obediencia sostenida en la confianza de que Dios acompaña a quienes lo siguen aunque el costo sea real.
¿Hay una decisión que has postergado porque el costo es claro? No la evadas más. Preséntala a Dios con honestidad hoy. La claridad para avanzar no siempre viene antes de dar el paso; a veces viene al darlo. La Biblia dice en Josué 24:15: “Escogeos hoy a quién sirváis”. (RV1960).