Vivir con lo suficiente

En el siglo VI, el monje Benedicto de Nursia escribió su Regla para comunidades monásticas, un texto que ha sostenido comunidades por quince siglos y que muchos estudiosos del liderazgo citan hoy por su sabiduría práctica. Uno de sus principios centrales es la moderatio: la suficiencia como virtud activa. No escasez impuesta, sino la libertad que produce no necesitar siempre más de lo que se tiene. La moderación no empobrece; al contrario, libera el corazón para lo esencial.

La cultura contemporánea predica sin descanso que más siempre es mejor. Pero el alma que aprende a vivir con lo suficiente descubre una libertad que el exceso no puede comprar. No se trata de desdeñar lo bueno que Dios da; se trata de no hacer del deseo de siempre más el eje de la vida.

Por lo tanto, hay una diferencia entre desear crecer y necesitar siempre más. Una viene del propósito; la otra, de una insatisfacción que ninguna adquisición puede calmar. ¿Desde cuál caminas hoy? El contentamiento es uno de los frutos menos visibles y más profundos de la fe. La Biblia dice en Filipenses 4:11: “He aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación”. (RV1960).

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