Rescatar en medio del derrumbe

Tras el terremoto de México de 1985, un grupo de voluntarios conocidos como Los Topos comenzó a excavar entre los escombros para rescatar sobrevivientes, sin entrenamiento oficial ni recursos institucionales. Su labor fue tan efectiva que la brigada continúa activa hoy, décadas después, respondiendo a desastres en distintos países.

Dios suele levantar ayuda inesperada precisamente en medio del derrumbe más profundo. El Señor Jesús se detuvo constantemente ante quienes otros pasaban por alto, mostrando que el rescate divino llega muchas veces a través de manos dispuestas y sencillas. Nadie necesita un título oficial ni preparación formal para convertirse en instrumento de auxilio genuino.

Tal vez hoy puedes ser esa mano para alguien más, o quizá necesitas reconocer que está bien recibir ayuda cuando el derrumbe es demasiado grande para enfrentarlo en soledad. Ambas posturas honran a Dios y reflejan un corazón dispuesto a depender de Él.

Dios rescata a través de manos dispuestas.

La Biblia dice en Salmos 121:1-2: “Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra”. (RV1960).

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