Firmes cuando todo se moja

En humedales de Bolivia, como los que rodean el río Iténez, comunidades enteras construyen sus viviendas sobre pilotes de madera llamados palafitos. Cuando las lluvias inundan la región durante meses, las casas permanecen secas y habitables mientras el agua fluye debajo sin arrastrar nada. La estructura fue diseñada pensando en la inundación, no a pesar de ella.

Una vida cimentada en Dios funciona de manera muy parecida a esas viviendas elevadas. Las circunstancias pueden inundarse por completo de incertidumbre, pero el corazón que descansa sobre un fundamento firme no se derrumba con la marea creciente. El Señor Jesús comparó a quien obedece Su palabra con una casa edificada sobre roca, capaz de resistir cualquier crecida repentina.

Examina hoy sobre qué estás construyendo tus decisiones diarias. Un fundamento espiritual sólido no evita la inundación, pero sostiene la estructura completa mientras las aguas suben y bajan alrededor sin encontrar dónde afirmarse.

Así que, estamos construidos para resistir la inundación y no para evitarla.

La Biblia dice en Salmos 93:4: “Jehová en las alturas es más poderoso que el estruendo de las muchas aguas, más que las recias ondas del mar”. (RV1960).

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