Diseñado para resistir el viento

Gustave Eiffel diseñó su torre en París considerando específicamente la resistencia al viento, calculando que la estructura debía ceder ligeramente para no quebrarse. Hoy, en tormentas fuertes, la torre se mueve varios centímetros en la punta sin sufrir daño alguno, porque fue construida para flexionarse, no para permanecer completamente rígida.

La fe madura aprende una lección semejante: ceder en lo secundario para no quebrarse en lo esencial. El Señor Jesús mostró flexibilidad en la forma de ministrar sin ceder jamás en la verdad que sostenía Su misión. Rigidez absoluta suele quebrarse; flexibilidad con firmeza interior resiste.

Tal vez hoy enfrentas presión que te tienta a endurecerte por completo frente a todo lo que ocurre a tu alrededor. Considera qué puedes ceder sin comprometer lo que realmente importa para tu fe. Dios sostiene mejor a quien se dobla con sabiduría que a quien se resiste sin discernimiento alguno.

Diseñados para ceder sin quebrarnos.

La Biblia dice en Efesios 6:13: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes”. (RV1960).

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