Sobrevivientes en aguas profundas

En 1945, tras el hundimiento del USS Indianapolis en el océano Pacífico, cientos de tripulantes sobrevivieron varios días a la deriva en aguas infestadas de tiburones, sosteniéndose mutuamente hasta que finalmente fueron localizados por casualidad. Muchos atribuyeron su supervivencia a mantenerse unidos en lugar de dispersarse por el pánico.

Las aguas profundas de la vida rara vez se atraviesan en completa soledad si se elige permanecer cerca de otros creyentes. El Señor Jesús prometió estar presente donde dos o tres se reúnen en Su nombre, ofreciendo una presencia constante incluso en las circunstancias más desesperadas y prolongadas.

Quizá te sientes a la deriva en aguas que parecen no tener fin visible desde donde estás. Mantente cerca de quienes también confían en Dios; la supervivencia rara vez depende de nadar más rápido que los demás, sino de no soltarse jamás de la compañía correcta.

En las aguas profundas, mantente cerca de los tuyos.

La Biblia dice en Juan 16:33: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”. (RV1960).

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