¿De Qué Alimentas Tu Mente?

Todos sabemos la importancia de la nutrición. La buena comida y las buenas calorías te hacen más fuerte y saludable, además, te dan más energía. Las malas calorías y la comida chatarra perjudican tu cuerpo. Lo mismo es verdad en tu salud mental. Debes alimentar tu mente sin basura ni veneno sino con la verdad. Si quieres una mente sana, debes alimentar tu mente con verdades. El filósofo Aristóteles solía decir: “La energía de la mente es la esencia de la vida”. En otras palabras, lo que la mente dicta maneja mucho de nuestro proceder. Una mente sana nos suele conducir a una vida sana.

Necesitas la mejor información para vivir la mejor vida que Dios quiere que vivas. ¿Cuál es la fuente de tu información? Porque lo que te informa te transforma, para bien o para mal. La mejor información se encuentra en la Palabra de Dios. Él quiere que tomes las mejores decisiones y recibas lo mejor para tu vida sin muchas equivocaciones. La única manera de hacerlo sin equivocarte es alimentándote de la Palabra de Dios a lo largo de tu día y todos los días. Debe ser una nutrición constante y muy balanceada. Te ayudará a tener energía, a evitar fatigas y hasta rejuvenecerá tu vida.

Entonces, ¿cómo puedes alimentarte hoy de la Palabra de Dios? La Biblia dice en Mateo 4:4, “La gente no vive solo de pan, sino de cada palabra que sale de la boca de Dios” (NTV).

Trabajo En Equipo

Hay una frase popular que dice: “Si quieres llegar rápido, camina solo. Si quieres llegar lejos, camina en grupo”. Esto nos habla del principio del trabajo en equipo. Henry Ford, exitoso empresario estadounidense, se refirió a ello cuando dijo: “Reunirse en equipo es el principio, mantenerse en equipo es el progreso, trabajar en equipo asegura el éxito”. El trabajar con otros diversifica el trabajo, disminuye la carga y multiplica los resultados.

El trabajo en equipo es esencial en toda organización, empresa o equipo deportivo. Michael Jordan, talentoso jugador de baloncesto y quien no ha sido olvidado por sus grandes destrezas deportivas, dijo: “El talento gana partidos, pero el trabajo en equipo y la inteligencia gana campeonatos”. Él reconoció que un partido se puede ganar por un reconocido talentoso, pero un campeonato solo lo ganan los que saben jugar en unidad.

Entonces, hazte las siguientes preguntas: ¿Soy un buen miembro en el equipo? ¿Cuál es mi función en el equipo al cual pertenezco? ¿Cómo puedo involucrar y empoderar a otros como parte del equipo? ¿Qué metas puedo alcanzar junto a otros que no podré alcanzar por mi mismo? De modo que, trabaja en equipo. Te sorprenderás de donde podrás llegar. La Biblia dice en Eclesiastés 4:9-10, “9 Más valen dos que uno, porque obtienen más fruto de su esfuerzo.10 Si caen, el uno levanta al otro. ¡Ay del que cae y no tiene quien lo levante!”, (NVI).

Tentación

“He caído en la tentación, no pude resistir, soy muy débil, etc.”. Expresiones como estas son muy comunes y describen nuestra tendencia a caer en cosas que no queremos o debemos caer. Por ejemplo, algunos malos hábitos, unas pocas malas palabras e innumerables malas acciones. En fin, esto muestra nuestra plena y llana debilidad. 

¿Cuántos hemos batallado con alguna tentación en la vida? Creo que todos. Desde el chocolate que en exceso no debemos consumir hasta los malos pensamientos que no debemos cultivar. Todos, sin excepción somos diariamente tentados. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña que la tentación en sí no es pecado. Es decir, podemos ser tentados una y otra vez y no es pecado. El problema es hacia dónde nos conduce dicha tentación, ya que nos puede conducir hacia dos lugares. Primero, nos puede hacer caer en desobediencia o pecado, separándonos de Dios. Por otro lado, nos puede conducir hacia la obediencia mostrando nuestra necesidad de dependencia y confianza en Dios quien quiere que seamos victoriosos. 

De modo que si te sientes muy tentado(a), no te preocupes. Hasta nuestro Señor Jesús fue tentado, pero nunca pecó. Por eso, Él te puede ayudar a permanecer firme y se has caído, puede también restaurar tu vida. La Biblia dice en Santiago 1:12, “Dichoso el que resiste la tentación porque, al salir aprobado, recibirá la corona de la vida que Dios ha prometido a quienes lo aman” (NVI)  

Realidad

¡Es toda una realidad! ¿De verdad? ¡No lo puedo creer! Esta es la expresión que usamos muchas veces como sorpresa por algo que no esperábamos y fuese una realidad. Algunos no desean enfrentar su realidad, otros la evaden, unos la idealizan y otros viven en una realidad ficticia. Sin embargo, lo que somos , lo que tenemos y los que está alrededor nuestro constituye nuestra verdadera realidad. 


Dios es un Dios de realidades. Él desea que vivamos en el presente disfrutando de la realidad que nos permite experimentar. Él ha gestionado todo a favor nuestro y no hay nada que le sorprenda ni que se salga de Sus manos. No obstante, Él desea que aprendamos en medio de nuestra realidad actual. Él desea que aprendamos de nuestras decisiones, de nuestras circunstancias, de las personas que ha puesto alrededor de nosotros, de nuestros errores, de nuestras batallas, de nuestros desafíos, de nuestras victorias y de nuestras derrotas. 

Él desea que aprendamos de Su Palabra y que vivamos cada día en dependencia de Él, pero a la luz de la eternidad. Es decir, Él espera que enseñarnos las más gratas lecciones y hacer de nuestra realidad parte de Sus propósitos y de Sus planes para nuestras vidas. La Biblia dice en 1 Juan 1:6, “6 Por lo tanto, mentimos si afirmamos que tenemos comunión con Dios pero seguimos viviendo en oscuridad espiritual; no estamos practicando la verdad” (NTV).

Insuficiente

Recuerdo que en la escuela primaria en mi país una de las calificaciones que daban era insuficiente. Es decir, no apto para pasar dicha materia. La mayor parte de la clase trabajaba para no obtener dicha calificación y cuando se obtenía era demasiado frustrante. Como humanos, todos experimentamos sentimientos de insuficiencia de vez en cuando. Pero el problema real no es si somos capaces de realizar una tarea, sino cómo reaccionaremos ante los desafíos.

El pueblo de Israel se sintió insuficiente al pararse al frente de la tierra prometida. El tamaño y la fuerza del enemigo contrastaban con lo débiles e incapaces que se sentían. Su sentimiento los hizo vagar por el desierto por cuarenta años. Es más, una generación entera no pudo ver la tierra que Dios les había prometido. Qué tragedia, ¿verdad?

Al igual que ellos, nosotros tenemos muchos temores y tenemos miedo al fracaso. Sin embargo, el alejarnos de una tarea dada por Dios no nos llevará a la seguridad sino a la esclavitud. La fe, por otro lado, nos pondrá en el camino indicado.

Cuando Dios nos llame a una tarea más allá de nuestras capacidades, confiemos en lo que sabemos de Él y de Sus promesas. La Biblia dice en Joel 3:10b, “diga el débil: Fuerte soy” (RV1960)

Cambiar

“Cambiar, ¿para qué?” Esa es la respuesta de muchas personas que tienen problemas con el cambio. Aunque las cosas no estén funcionando, prefieren hacer lo mismo, obteniendo resultados muy pobres, pero conformes por temor al cambio. Sin embargo, el cambio es natural, bueno y muy enriquecedor. Por ejemplo ¿qué sería de las plantas si no crecieran y se convirtieran en árboles frondosos o en hermosas flores y rosales? ¿Qué sería del ser humano si no creciera y llegara a la madurez?¿Qué sería de la naturaleza si no tuviera las diferentes estaciones? ¿Qué sería de los animales si no fueran parte de una cadena alimenticia? En fin, el cambio es evidente e inevitable. La pregunta que surge es ¿por qué lo queremos evitar nosotros?

De modo que aquí te ofrezco tres pautas para recibir los cambios. En primer lugar, evalúa los tiempos, procesos y eventos que estás pasando actualmente en una manera objetiva. Segundo, evalúa el efecto que dicho cambio tendría en tus relaciones más importantes y en tu crecimiento personal. Tercero, toma en cuenta lo que dice la Palabra de Dios, otros creyentes y mentores maduros en la fe y nunca ignores la voz del Espíritu Santo. 

La Biblia dice en Efesios 4:22-23, “22 desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. 23 En cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes” (NTV).

Dosis Familiar

“Todos necesitamos una buena dosis familiar”. Los estudios han arrojado que las personas que crecen en un buen ambiente familiar poseen fundamentos sólidos que los capacitan para tener más éxito en la vida. Algunos son bendecidos con lindas familias. Otros, son carentes de una familia biológica pero si tienen un círculo familiar donde son recibidos, aceptados y animados.

Se dice que cada familia tiene un intelectual, un alborotador, un organizador, un tío rico, una oveja negra, un pacificador y uno que otro loco. Y tú, ¿cuál de esos eres? Independientemente si gozas de familia consanguínea o no, nos es necesario vivir bajo un ambiente familiar. Algo que me parece impresionante es que la Biblia habla de una gran familia la cual es el gran sueño de Dios. Nos habla de una familia compuesta por toda raza, tribu, lengua y nación. Lo único que debemos hacer es “creer” en Jesús.

Así que, te guste o no tu familia biológica, también puedes tener una familia espiritual en todos los lugares del mundo. ¿No te parece impresionante tener hermanos y hermanas en todo el mundo? Entonces, siéntete privilegiado de ser parte de esta familia y si no lo eres, ¿qué esperas? Sólo debes creer en Jesús. La Biblia dice, “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo”, (Efesios 1:5, NTV).

Una Perspectiva Diferente

“Un lugar diferente a un paso diferente nos provee una perspectiva diferente”. Mucho en la vida es en base a nuestra perspectiva, a la manera como vemos las cosas o a los lentes que nos ponemos para verlas. Siempre he dicho que el tiempo nos ayuda a sanar las heridas, pero también nos hace ver las cosas de una manera diferente. Por ejemplo, hoy no vemos las cosas de igual manera que hace algunos meses, sobre todo por la crisis de salud por la cual el mundo entero ha estado pasando.

De la misma manera, debemos trabajar con nuestra perspectiva. Quizá el día de hoy necesites dar un paso diferente o necesites tomar una decisión crucial para tu vida. Probablemente debes apurarte en algunas decisiones y esperar en otras. Muchas veces solo necesitas detenerte, reflexionar, mirar a tu alrededor a las bendiciones que Dios te ha dado, recobrar el ánimo y retomar tu camino.

Dios desea darte una perspectiva diferente. Él puede cambiar el rumbo de tu vida hoy, restaurar tu pasado y guiarte hacia un futuro seguro en Él. La Biblia dice en el Salmo 146:8, “Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos” (RV1960)

Sentimientos De Liberación

Mucho se habla hoy en día sobre diferentes tipos de ¨liberación¨. Por ejemplo, la liberación femenina, la liberación del yo, la liberación sexual, la liberación individual, etc. Parece ser que hay un auge con el término ¨liberación¨. Alguien dijo: ¨La sabiduría es la liberación de la cabeza. El amor es la liberación del corazón. La belleza es la liberación de los sentidos y el rito es la liberación del acto¨. Pero, ¿cuáles son los sentimientos más frecuentes de los que tenemos que ser liberados?

En una encuesta reciente acerca de los sentimientos que más albergan los adultos mayores de 20 años, se identificaron los siguientes sentimientos: la decepción, la culpabilidad, el rencor, la falta de perdón, la traición, la auto conmiseración, el temor, la amargura, el odio, los deseos reprimidos y la baja autoestima. Todos estos sentimientos se albergan en lo más profundo del corazón y tienden a gobernar los pensamientos, y por ende, las acciones. Bob Marley dijo: ¨Nadie más que uno, puede liberar su mente de la esclavitud¨. Yo añadiría: ¨Nadie más que Dios puede liberar la mente, el alma y el cuerpo de cualquier esclavitud¨.

Medita en los sentimientos y pensamientos de los cuales desearías ser liberado. ¡Dios desea liberarte! ¿Dejarás que Él lo haga? La Biblia dice en 2 de Samuel 22:2-3, “2«El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; 3 mi Dios, mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Él es mi refugio, mi salvador, el que me libra de la violencia” (NTV).

Creer

Creer es esencial para nuestra vida. Creer es el propulsor que nos levanta de algo o el distractor que nos desenfoca en nuestras tareas diarias. Creer es no solo conocimiento, sino conocimiento combinado con fe que resulta en una acción. Sin embargo, creer es su máxima expresión es conocer. Cuando la creencia se transforma en conocimiento, nuestra vida puede llegar a ser totalmente cambiada.
Por ejemplo, cuando pasamos por un momento trágico o una prueba difícil, tenemos la creencia y la fe de que todo saldrá bien de acuerdo a los planes de Dios. Aunque durante el proceso tengamos altos y bajos, dudas, cuestionamientos y demás, al salir de dicha prueba, no salimos solamente creyendo que Dios es real y que puede obrar proezas en nuestras vidas; salimos conociendo al Dios real que hace milagros, que calma nuestras ansiedades, ilumina nuestras oscuridades, limpia nuestros pecados, corrige nuestro andar y sana nuestro cuerpo, nuestra alma y nuestro espíritu. Pasamos de una creencia conceptual a un conocimiento vivencial del poder de Dios.
La pregunta que surge es, ¿en qué o en quién crees? Si crees solo en ti mismo y en algunos a tu alrededor, saldrás defraudado. Si crees en Dios, nunca más serás igual. La Biblia dice en Juan 11:25, “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí vivirá aun después de haber muerto” (NTV).