Cara A Cara

Cuando estaba chico y mis padres me comentaban que conocían a alguien en particular, yo usualmente les preguntaba: ¿Lo conocen cara a cara? Lo que quería decir en mi intrepidez de niño era si conocían a esa persona personalmente. Al crecer, escuché una canción cristiana de Marcos Vidal que dice: “Sólo déjame mirarte cara a cara y perderme como un niño en tu mirada, y que pase mucho tiempo, y que nadie diga nada, porque estoy viendo al Maestro cara a cara”. 

La realidad es que algún día estaremos “cara a cara” ante Dios. La pregunta que surge es: ¿Estas preparado(a) para presentarte ante Él? Hay muchas personas que aún no están preparados(as) para presentarse delante de Dios. Por otro lado, otros esperan el día que estén delante de Dios, ¿Cuál es la diferencia? La diferencia radica en la relación que tengamos con Él. Si tienes una relación firme con Dios, ni la vida ni la muerte te podrá separar de Él. Pero si no la tienes, quizá sea tiempo de comenzarla. 
Estaremos cara a cara delante de Dios para salvación o para condenación. Dios desea que sea para salvación al presentarnos ante Su tribunal en el fututo. Hoy puedes venir delante de Él en oración y entregarle todo tu corazón. De esa manera, le verás cara a cara para salvación. ¿Estas listo(a)? La Biblia dice en 2 Corintios 5:10, “10 Pues todos tendremos que estar delante de Cristo para ser juzgados. Cada uno de nosotros recibirá lo que merezca por lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en este cuerpo terrenal” (NTV)   

Éxito

Al visitar las bibliotecas y tiendas de libros hoy en día podemos encontrar libros para ser exitosos en muchas áreas. Se encuentran libros para el éxito en el amor, en los estilos de vida, en el dinero, en el matrimonio, en las relaciones, en los estudios, etc. Hay una gama de libros para todo. Los libros tienen mucho valor. La lectura enriquece, educa, corrige y amplia nuestra visión. Pero, cuando leo principios para el éxito en estos libros, los comparo con los principios encontrados en el libro de Dios, la Biblia.

Aunque hay seres humanos muy exitosos y podemos aprender de ellos, no conozco a nadie más exitoso que a Dios. ¿Quién más ha creado un universo y lo mantiene a través del tiempo? Él nos ha creado y nos ha dado principios para nuestro éxito personal. He aquí un principio que Dios le dio a un hombre exitoso llamado Josué, “medita en las Escrituras y síguelas cuidadosamente y diariamente”.

El resultado te sorprenderá. Experimentarás un éxito real y perdurable. La Biblia dice, “Estudia constantemente este libro de instrucción. Medita en él de día y de noche para asegurarte de obedecer todo lo que allí está escrito. Solamente entonces prosperarás y te irá bien en todo lo que hagas” (Josué 1:8, NTV).

Pérdidas Normales

Las pérdidas son parte natural en nuestra vida. Tenemos pérdidas en todo ámbito, tanto en el físico, como en el emocional y hasta en el espiritual. La diferencia radica en cómo enfrentamos nuestras pérdidas. ¿Los enfrentamos con una postura de fe o en nuestras propias fuerzas? Tenemos que entender que en el camino perderemos personas y cosas, pero no debemos perdernos con ellas. Como bien dice el dicho: No sabes lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es la única opción que tienes.
Dios permite pérdidas en nuestras vidas para enseñarnos el valor de la vida y fortalecer nuestro espíritu en el caminar de la fe. Hasta que sufrimos ciertas pérdidas logramos descubrir la fuerza que existe en el duelo, pero también en la resignación. Aunque no haya ganas de continuar, la única opción es levantarnos día tras día, emprender la lucha, encarar la realidad, aprender y fortalecernos con fe esperando con esperanza que todo estará bien en el futuro que tenemos por delante.

Tenemos que reconocer que poco a poco podemos dejar ir la pérdida, pero no el amor, ya que este es trascendente. Las cosas pasan, las personas se van, pero el amor de Dios permanece para siempre. Su amor es real y pase lo que pase, Él siempre estará con nosotros. Así que, le podemos entregar todas nuestras pérdidas a Dios y Él tendrá cuidado de nosotros, nos sabrá restaurar y proveer de las fuerzas para seguir hacia adelante. La Biblia dice en el Salmo 34:18, “El Señor está cerca de los que tienen quebrantado el corazón; él rescata a los de espíritu destrozado” (NTV)

Resistente A Los Golpes

Todos nos hemos golpeado duro en la vida. Desde una caída que siempre recordamos por las cicatrices nos dejó, como los golpes emocionales por los que solemos pasar. Sin embargo, los golpes en la vida son los que nos hacen más fuertes. Pero, como duelen, ¿verdad? Aunque nos caigamos mil veces, debemos levantarnos de nuevo. En eso consiste la vida. De modo que: “La vida te dará golpes duros, pero Dios te dará fuerzas para resistirlos”.

Los golpes que nos da la vida no vienen para destruirnos, sino para enseñarnos las lecciones más profundas que no hubiésemos aprendido de otra manera. Los golpes marcan, pero a su vez nos fortalecen, así como las tormentas hacen que los árboles tengan raíces profundas. Crecemos con los golpes duros de la vida que se convierten muchas veces en toques suaves para el alma. 

La próxima vez que experimentes un gran dolor recuerda que puede ser la antesala de una gran enseñanza y de una esperada victoria, porque detrás de cada dolor hay una bendición. La confianza, la fortaleza y la paz provendrán de Dios quien te sustentará y te fortalecerá. La Biblia dice en 2 de Samuel 22:2-3, “2 El Señor es mi roca, mi fortaleza y mi salvador; 3 mi Dios, mi roca, en quien encuentro protección. Él es mi escudo, el poder que me salva y mi lugar seguro. Él es mi refugio, mi salvador, el que me libra de la violencia” (NTV).

Sorpresa

¡Sorpresa! Es la palabra que escuchamos cuando algo nos sorprende, bien sea para bien o para mal. Hay sorpresas muy agradables como la visita de un ser querido que no veíamos desde hace mucho tiempo, un logro esperado, un trabajo anhelado, un negocio concretado, un premio recibido, etc. Por otro lado, hay sorpresas que nos cambian la vida. Por ejemplo, las pérdidas de seres queridos, el ser despedido de un trabajo o el ser diagnosticado con una enfermedad que no se esperaba. Qué decir de las rupturas relacionales o emocionales o de las noticias sorprendentes que muchas veces no podemos creer. Nos quedamos con la boca abierta y con el corazón en conflicto. 

Sin embargo, las sorpresas son parte esencial de nuestra vida. Es más, le dan sentido y color a nuestro diario vivir. Si nunca somos sorprendidos, nunca hubiésemos experimentado ciertas emociones y aprendido de ciertas respuestas. Es decir, que las sorpresas pueden llegar a ser un regalo de Dios para prepararnos mejor y crear en nosotros conceptos, emociones y situaciones que nos permitan crecer en la vida. 

Desde un regalo sorpresa para un niño, como una noticia sorpresa para el mismo pueden ser parte vital en la Universidad de la vida. Así que, déjate sorprender, recibe tus sorpresas, aprende de ellas y sorprende a otros. Recuerda que las sorpresas le dan color a la vida. Job dijo en la Biblia, “Señor, sé que tolo lo puedes y que nadie puede detenerte”, (Job 42:2, NTV)

Reedificar

Hace poco visitamos con la familia el monumento que se hizo para conmemorar las muchas vidas que murieron en la tragedia del 9/11 en Nueva York en el año 2001. Al visitar dicho monumento y ver las fotos de este momento tan doloroso para la historia estadounidense, solo podía pensar en que años después, aunque se haya construido un monumento y el otro este en construcción, el sitio de la tragedia, ya es comúnmente transitado y visitado. Esto nos habla del principio de “reedificar”.

La historia es testigo una y otra vez de cómo naciones, civilizaciones y distintas regiones se han sobrepuesto a las guerras, a las tragedias naturales y a los accidentes criminales. Dios le ha dado al ser humano la capacidad de crear, reorganizar, diversificar, asignar y reconstruir. Después de las tragedias, hay una nueva oportunidad para construir de nuevo.

¿Qué necesitas reedificar en tu vida? Los patriarcas en el Antiguo Testamento reedificaron altares para adorar a Dios. Un hombre como Nehemías pudo liderar la reedificación del muro de Jerusalén. Otros como Josué, pudieron caminar sobre ruinas en la conquista y reedificar. Y tú ¿qué necesitas reedificar hoy?

La Biblia dice en Isaías 61:4 , “Entonces reedificarán las ruinas antiguas, levantarán los lugares devastados de antaño, y restaurarán las ciudades arruinadas, los lugares devastados de muchas generaciones” (LBLA).

El Entrenador

¿Cuántos hemos tenido algún entrenador en nuestras vidas? Quizá un entrenador de educación física en el colegio y algunos que han estado envueltos en deportes lo han experimentado en sus equipos. Por otro lado, aficionados del deporte usualmente andan hablando de los entrenadores bien sea para bien o para mal.

La verdad es que del entrenador dependen muchas cosas como la estrategia, las decisiones, el ánimo, la cultura del equipo, la estabilidad, la intervención en medio de las crisis, etc. El entrenador es vital para cualquier deportista a nivel individual y también a nivel colectivo. En nuestro caminar de la fe tenemos algunos entrenadores. Es decir, voces a las que les prestamos importancia y hacemos caso en nuestro diario vivir. Unas de estas voces pueden ser nuestro pasado, nuestras experiencias, nuestras relaciones, nuestro entorno, una persona en particular, entre otros. De modo que muchos pueden tomar el rol de la voz del entrenador. Sin embargo, para el creyente, la única voz de entrenador debe ser la de Dios.  

Él es nuestro entrenador en los olímpicos de la fe. Entonces, ¿escuchas Su voz, obedeces a Su Palabra, crees en Sus promesas? Si no conoces a este entrenador, hoy es día para que lo hagas. Él quiere adiestrar y dirigir tu vida. La Biblia dice en Deuteronomio 5:33, 33 Manténganse en el camino que el Señor su Dios les ordenó que siguieran. Entonces tendrán una vida larga y les irá bien en la tierra donde están a punto de entrar y que van a poseer” (NTV)  

Ejemplo

Un día escribí la siguiente frase: “Hay vidas que son ejemplo y otras que son advertencia”. En otras palabras, no puedes predicar lo que con hechos no puedes ejemplificar. Debemos predicar con el ejemplo antes de dar un buen consejo. Pablo Coelho dijo: “Todos vamos a sufrir cuando nos ataquen y nos hieran en nuestra dignidad, pero el dolor más grande será provocado por aquellos que considerábamos un ejemplo”.

Aunque algunos dicen que no se puede hacer nada, siempre se puede dar un buen ejemplo. Los hijos aprenden poco de las palabras, solo sirven nuestros actos y la coherencia de estos con las palabras. Todos los estratos socioeconómicos pueden converger en la misión de dar un buen ejemplo. De la misma manera, la buena educación se demuestra solo por medio de un buen ejemplo. Puedes tener todos los títulos académicos, pero si no eres un buen ejemplo, no sirve de nada. Se puede calificar de hombre superior al que primero pone en práctica sus ideas y después le predica a los demás lo que ya realiza. La gente solo cree lo que ve.

De modo que, “sé ejemplo y otros creerán en ti”. La Biblia dice en 1 Timoteo 4:12b, “Sé un ejemplo para todos los creyentes en lo que dices, en la forma en que vives, en tu amor, tu fe y tu pureza”, (NTV).

Carrera

Me gusta mirar algunas de las carreras de 200 metros planos en los juegos olímpicos. Aunque este tipo de carrera es una prueba de velocidad del atletismo actual, lo que más me impresiona es saber la carrera que se ha corrido antes de la carrera en los juegos olímpicos. Al escuchar las historias de muchos de estos atletas, quedo impresionado de todo lo que han tenido que sobrepasar para llegar a los juegos olímpicos.

Al igual que ellos nosotros estamos en una carrera. Tenemos que sobrepasar obstáculos de enfermedades, entrenamientos dolorosos y esforzarnos grandemente para poder llegar a la meta. Los atletas que corren en los 200 metros planos, usualmente han corrido miles de metros antes de su participación. Se han caído, lastimado, desanimado, enfermado, frustrado y han querido tirar la toalla. Sin embargo, su pasión por participar en la carrera los hace levantar una y otra vez.

Y tú, ¿cómo te encuentras hoy? Quieras o no, te des cuenta o no, estás corriendo la carrera de tu vida. Dios puede ser tu entrenador, tu sustentador y quien te puede llevar a la meta. La Biblia dice, “Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante.” (Hebreos 12:1, NTV).

Forzar Las Cosas

“Cuando no forzamos las cosas le damos la oportunidad para que sean como tienen que ser de acuerdo a la voluntad de Dios”. Una vez leí un letrero que decía: “Prohibido forzar: Ni el amor, ni las amistades, ni las situaciones. Absolutamente nada”. Muy popularmente se dice: “Forzados, ni los zapatos”. De modo que lo que se forza nunca sale bien. El escritor William Shakespeare dijo: “He aprendido que no puedo exigir el amor de nadie. Yo solo puedo dar buenas razones para ser querido y tener paciencia para que la vida haga el resto”. Así que tanto en el amor, en las relaciones y en las decisiones, no es bueno forzar las cosas.

Dios no nos forza a tener una relación con Él. Al contrario, nos ha mostrado Su infinito e inmensurable amor al enviar a Su Hijo para sacrificarlo todo, incluyendo su misma vida por amor a nosotros. Aunque Él tenía todo el poder para hacerlo, no usurpó del mismo por amor a nosotros. Su amor lo entregó todo, lo esperó todo y lo dio todo, ¿por qué tendríamos que forzar las cosas?

Aprendamos a no forzar nada aplicando estos dos principios: “Confiar en los tiempos y en los planes de Dios, al igual que sacrificando y dando lo mejor de nosotros mismos”. La Biblia dice en Mateo 6:34 , “
34 »Así que no se preocupen por el mañana, porque el día de mañana traerá sus propias preocupaciones. Los problemas del día de hoy son suficientes por hoy” (NTV).