Escapando La Ira

¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de lo que hemos dicho o hecho en un momento de ira? Un proverbio chino dice: Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza. La ira es el castigo que nos damos a nosotros mismos por nuestra propia condición, por la condición de otras personas o por las situaciones que nos suceden diariamente. La ira es la manifestación profunda de nuestros sentimientos y es un veneno que uno toma esperando que surja efecto en otros, cuando tiene su efecto en nosotros mismos. 

La ira es un sentimiento normal en el ser humano y todos lidiamos con ella. No hay nada malo con experimentar momentos de ira, ya que hay ira producida por la injusticia, por la desigualdad o por el celo de ayudar a otros. Hay ira que surge por en anhelo de ser mejores y de liberarnos de cierta opresión. Sin embargo, el ser iracundos es algo diferente. El estar siempre airado maltratándonos a nosotros mismos y por ende a los demás, no es una buena práctica. 
La ira puede ser tratada, controlada y encausada, pero cuando no se hace es como un pequeño fuego que puede quemar todo un terreno en menos de lo que nos pudiésemos imaginar. De modo que controla tu ira, pídele autocontrol a Dios y sabiduría para responder con sabiduría y no con ira en cada paso de tu vida. La Biblia dice en Efesios 4:26, “ Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo” (RV1960) 

Incómodos

¿Te has sentido incómodo alguna vez? ¿Te has sentido como dicen comúnmente: como un mosco en leche? ¿Piensas que estas fuera de lugar? Bueno, ese sentimiento es común al estar en un lugar totalmente diferente, en una cultura disímil o con gente totalmente extraña a nosotros. Esto se conoce como “un sentido de incomodidad” que se refriere al estado de perder la comodidad por lo “no familiar o circunstancial”. 

El Señor Jesús se sintió incómodo en muchas ocasiones. Cuando estuvo con los fariseos y religiosos se sintió incómodo. En ocasiones se sintió incómodo por el comportamiento de sus discípulos y hasta experimentó este sentimiento en su mismo hogar y ciudad. Jesús vivió el rechazo y la incomodidad en su sentido más profundo. Sin embargo, aunque se sintió incómodo, nunca perdió su enfoque de la tarea que tenía por realizar y de su misión de salvar a la humanidad perdida. 

Recuerda que aunque te sientas incómodo(a), Dios puede usar tu incomodidad como una lección de vida. El sentirnos incómodos no debe alterar los planes que Dios tiene para nosotros. No dejes que la incomodidad te detenga, al contrario, enfócate en el llamado de Dios. Él te ayudará en medio de todas tus incomodidades. La Biblia dice en 2 Corintios 10:3, “Es verdad que vivimos en este mundo, pero no actuamos como todo el mundo” (TLA).

Aunque No Salga Como Queremos

Todos estamos familiarizados con la frase que dice “cambio de planes”. En otras palabras, no todo en la vida nos sale como habíamos planeado. Sin embargo, hay que aprender que los planes no siempre salen como uno quiere y que el aprendizaje muchas veces duele. Sin embargo, cuando se frustra un plan es porque vienen muchos más que aunque no sean los que uno planeó resultan ser los mejores. Como dicen por ahí: “Que las cosas no salgan como esperábamos en ocasiones es lo mejor que nos puede pasar”. Tenemos que reconocer que nuestros planes no siempre son los mejores, ya que muchos de ellos son egoístas, altruistas y en ocasiones muy limitados.

Por otro lado, Dios tiene los mejores planes para nosotros. Un dicho dice: “Quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes”. Los planes de Dios siempre son los mejores. El proceso a veces puede ser doloroso y difícil, pero debemos recordar que cuando Dios parece estar en silencio, realmente está haciendo algo por ti.

Constantemente Dios suele destruir nuestros planes antes de que estos nos destruyan a nosotros. Sobre todo recuerda que “nadie puede detener los planes de Dios para tu vida”. La Biblia dice en Isaías 14:27, “ 27 El Señor de los Ejércitos Celestiales ha hablado; ¿quién podrá cambiar sus planes? Cuando levante su mano, ¿quién lo podrá detener?»” (NTV).

Una Mirada

Muchas cosas se expresan y comunican con una mirada. Una mirada puede hablar más que mil palabras en un solo instante. Alguien dijo que “Los ojos son las ventanas del corazón”. En muchas ocasiones, los ojos muestran algo diferente a lo que profieren nuestras palabras. Por ejemplo, decimos que estamos felices y nuestra mirada es de tristeza, decimos que no tenemos temor y ponemos cara de aterrorizados, decimos tener tranquilidad y ponemos cara de desosiego. En fin, una mirada transmite mucho. 

Hay un canto antiguo que se titula “Una Mirada de Fe”. Este canto encapsula una gran verdad. Es una mirada de fe la que puede salvar al pecador, porque si venimos a Cristo Jesús, Él nos perdonará, porque esa mirada de fe es la que podrá salvarnos. Entonces, te recomiendo que en cualquier cosa que estés experimentando en tu vida, mires con fe. Mira a Jesús. Él podrá ayudarte para que tu corazón descanse, experimente paz y tu mirada sea sincera sin tener que esconder nada. 

De modo que, “Una mirada de fe” es lo que nos puede salvar. Confía en Jesús, espera en fe y Él hará. La Biblia dice en el Salmo 34:5-6, “5 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias” (RV1960).

No Corre, Vuela

Muchos hemos escuchado el refrán que dice: “No corre, vuela”. Posiblemente este es uno de los refranes populares españoles más usados, ya que puede emplearse en muchas situaciones. Se usa para indicar que cuando surge la oportunidad, hay que aprovecharla, porque sino, otro lo hará en nuestro lugar. El famoso refrán sirve para motivar a otros y para alentarles a actuar con rapidez, diligencia y entusiasmo. 

En otras ocasiones, escuchamos este dicho para denotar que muchas personas toman ventaja de su situación y vuelan cuando otros apenas quieren correr. Si algo podemos aprender del dicho popular es la prontitud para responder con diligencia. En otras palabras, debemos desarrollar prontitud al responder a las circunstancias de nuestra vida. 
Dios es un Dios de oportunidades. Muchas veces las oportunidades vienen y nosotros las dejamos pasar y de esa manera ellas vuelan. ¿Qué oportunidades te ha dado Dios a las que debes responder rápidamente? Quizá no puedas volar, pero si puedas correr y atravesar las puertas que Dios ya ha abierto y tú no has querido entrar por ellas. La Biblia dice en Deuteronomio 31:8, “  8No temas ni te desalientes, porque el propio Señor irá delante de ti. Él estará contigo; no te fallará ni te abandonará” (NTV)   

Justicia Social

Un niño llegó apresurado a su casa para contarle a su mamá lo que había visto en la casa de su vecino. Aún con su corazón acelerado y muy alarmado, le dijo a su mamá, “vi como el vecino estacionó su carro, se bajó rápidamente, entró enojado a la casa, comenzó a gritar y a querer golpear a mi amiguito porque estaba borracho y fuera de control”. Y tú, ¿qué hiciste hijo? ¿qué te pasó? “yo hice lo que lo que pensé y era justo. Defender a mi amigo, quitárselo del frente de su papá y comenzar a correr”; por eso estamos aquí, decía con su voz agitada.

Aunque esta anécdota parece triste y a su vez muy común, nos enseña algo muy importante acerca del ser humano y es que todos tenemos sentido de justicia social. ¿Cuántas veces te has indignado por algo injusto que parece estar fuera de tu control? ¿Cuántas veces has tenido que hacer algo a causa de la injusticia social? La Palabra de Dios nos llama a velar por las necesidades de otros. ¡Haz lo que este a tu alcance para defender al desamparado, maltratado y abusado de nuestra sociedad¡ Dios te respaldará. La Biblia lo dice muy explícitamente, “…el Señor ha dicho de ti lo que es bueno y lo que él exige de ti: que hagas lo que es correcto, que ames la compasión y que camines humildemente con tu Dios” (Miqueas 6:8, NTV)

Planear O No

¿Cuántas veces has planeado algo y no ha salido de acuerdo con tu plan? ¿Cuántas veces has invertido horas en un plan y todo se desmorona fácilmente? Por ejemplo, hay personas que planearon muchas cosas en su vida, pero no se cumplieron para nada. Sin embargo, hay otras que sin planear se dieron por sí mismas. Entonces, ¿cuál es la solución? ¿Es la solución no planear? No. De ninguna manera. La solución no es sólo planear, sino vivir en una actitud de planeamiento. Es decir, se planea concienzudamente, pero se aprende en el proceso y se reflexiona al respecto para obtener resultados de la mejor manera posible. Como dice un dicho: “Planear es nada. El planeamiento lo es todo” (Dwight D. Eisenhower).

Debemos entender que aunque tengamos planes, los planes de Dios pueden ser otros. Entonces, es necesario estar en sintonía con Dios para planear de acuerdo con Su voluntad. Pidámosle sabiduría a Dios, confiemos en Sus planes y disfrutemos de los propósitos que Él tiene preparados para nosotros. La Biblia dice en Isaías 55:8, “«Mis pensamientos no se parecen en nada a sus pensamientos—dice el Señor—. Y mis caminos están muy por encima de lo que pudieran imaginarse” (NTV).

Donde Quiera Que Vayas

Leí la siguiente frase que me llamó la atención en una sala de espera: “Vayas a donde vayas, no importa el clima, siempre lleva tu luz”. Me impactó porque alude a un principio fundamental para nuestro vivir: “No importa el lugar donde nos encontremos, ni las condiciones que enfrentemos, ni las personas que veamos, siempre podemos llevar con nosotros la luz que irradia todo nuestro ser”. Para los hijos de Dios, dicha luz se encuentra en Cristo. Él alumbra el todo de nuestro ser.

Así que vayamos donde vayamos siempre podemos llevar la luz de Jesús. Dicha luz alumbra mucho más en la oscuridad. La luz de Cristo no se apaga. Es siempre real y eterna. Aunque nosotros la podemos esconder, esa luz irradia todo nuestro ser. De modo que estés donde estés, la luz de Cristo siempre podrá guiarte por caminos oscuros, protegerte y animarte para seguir caminando en el caminar de la fe.

Recuerda que vayas donde vayas siempre llevas a Jesús. La Biblia dice en Génesis 28:15, “15 Además, yo estoy contigo y te protegeré dondequiera que vayas. Llegará el día en que te traeré de regreso a esta tierra. No te dejaré hasta que haya terminado de darte todo lo que te he prometido” (NTV).

Perdonarnos A Nosotros Mismos

“Si no te has perdonado algo ¿cómo puedes perdonar a los demás? Como dicen por ahí: “Perdonarse a uno mismo es mucho más importante que hacer que los demás nos perdonen”. ¿Alguna vez has venido al Señor en arrepentimiento, confesando tu pecado y aún así has seguido sintiéndote culpable? Por lo tanto, entramos en un estilo de autocastigo, repitiendo una y otra vez el pecado hasta que nos sentimos indignos no solo del perdón, sino también de las bendiciones, de las respuestas a la oración y del amor del Padre.

Según la Biblia, nuestro Padre concede el perdón basándose en el pago de la deuda de pecado por parte de Su Hijo y ha quitado nuestra transgresión “como está de lejos el oriente del occidente” (Sal 103.12, LBLA). De modo que, nuestra negativa a perdonarnos a nosotros mismos es una manera de decir que consideramos insuficiente el sacrificio de Cristo. Para ser libres de un espíritu no perdonador, debemos comprender que ese espíritu es resultado del egocentrismo. En vez de creer en la verdad del perdón de Dios, hemos estado confiando en nuestros propios sentimientos. Es hora de humillarnos y confiar en Dios, no en nuestros sentimientos.

La Biblia dice en 1 Juan 1:9, “9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad” (NVI).

Sin La Constancia

La constancia marca la diferencia. Alguien dijo que no es la fuerza, sino la perseverancia de los altos sentimientos la que hace a los hombres superiores. La constancia lo alcanza todo sin prisa, pero también sin descanso. En muchas ocasiones dedicarse constantemente a una misma cosa vence con frecuencia al talento y al arte. No obstante, el que no es constante, es poco exitoso en la vida. 

Hay miles de personas talentosas, pero poco constantes y no se puede contar con ellas. Por otro lado, hay muchas personas exitosas, pero no tan talentosas. ¿Cuál es la diferencia? La diferencia es la constancia con la que pueden afrontar y enfrentar las cosas. La constancia es la virtud por las que todas las cosas dan fruto. De modo que si deseas que algo crezca y de fruto, debes ser constante, ya que la constancia marcará la diferencia. 
Medita en lo siguiente: ¿En qué áreas de tu vida necesitas ser más constante? ¿Cómo puedes ejercitar la constancia para llegar a cumplir el propósito que Dios tiene preparado para ti? Hoy podemos decidir ser más constantes esperando cosas grandes de parte de Dios, aprendiendo en los aciertos y desaciertos de la vida, pero siempre con la fe enfocada sabiendo que lo mejor está por venir. La Biblia dice 1 Corintios 15:58, “Por lo tanto, mis amados hermanos, permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo, porque ustedes saben que nada de lo que hacen para el Señor es inútil” (NTV)