Descansa En Sus Promesas

John Steinbeck dijo: “El arte del descanso es una parte del arte de trabajar”. Muchas veces pensamos en el descanso relacionado con el trabajo, pero ¿qué del descanso mental? Es decir, cuando necesitamos descansar de nuestros propios pensamientos. En repetidas podemos prometer descansar y tomar el tiempo que necesitamos para reponernos físicamente, pero se ha comprobado psicológicamente algo que se conoce como “descanso mental”. 

¿Padeces de estrés mental? ¿Padeces de cansancio mental? Probablemente estas tomando el tiempo y cambiando tus rutinas diarias para no verte afectado físicamente, pero no concibes descansar completamente. Entonces, ¿cómo podemos descansar mentalmente? Primero, reconociendo e identificando los pensamientos que nos tienen prisioneros del alma. Segundo, procesando los pensamientos negativos y que no se pueden cambiar. Tercero, buscando ayuda profesional para procesar las emociones cuando sea necesario. Cuarto, aceptar las cosas que no podremos cambiar y cambiar las que se puedan. Por último, confiar en las promesas de Dios y depositar toda nuestra confianza en Él. 

Te aseguro que descansar en las promesas de Dios te ayudará en gran manera. La Biblia dice en 1 de Reyes 8:56, “56 «Alabado sea el Señor, quien ha dado descanso a su pueblo Israel, tal como lo prometió. No ha faltado ni una sola palabra de todas las promesas maravillosas que hizo mediante su siervo Moisés” (NTV).

Una Persona Influyente

¿Has pensado en lo que significa una persona influyente? El mundo usualmente comunica la idea que una persona influyente es aquella que es exitosa, talentosa y reconocida por los demás. Sin embargo, la Palabra de Dios nos da ejemplos de personas comunes quienes Dios usó extraordinariamente. Por ejemplo, un padre. Uno de ellos es Zebedeo quien se menciona solo dos veces en los evangelios como padre de dos de los discípulos.

Todo lo que sabemos es que era un pescador de Galilea, el padre de Jacobo y Juan y el esposo de Salomé. Aunque no se menciona que haya seguido a Cristo, tal vez su influencia se vea en el hecho de que sus hijos y su esposa amaron al Mesías y le fueron fieles (Mateo 20:20). Él logró lo que todo padre cristiano aspiraba alcanzar, el criar a sus hijos para seguir a Cristo. La clave de este tipo de influencia es el ejemplo que demos a nuestros hijos y a los demás.

No importa tanto lo que decimos, nuestras acciones son las que realmente revelan quiénes somos en realidad y lo que en verdad creemos. Al estar comprometidos por completo con Cristo, nuestros hijos y todos al nuestro alrededor lo verán. La influencia proviene de Él. La Biblia dice en Mateo 4:19-20, “19 Jesús los llamó: «Vengan, síganme, ¡y yo les enseñaré cómo pescar personas!». 20 Y enseguida dejaron las redes y lo siguieron” (NTV)

No Te Tires Del Tren

Corrie Ten Boom dijo: “Cuando el tren atraviesa un túnel y el mundo se oscurece, ¿te tiras del tren? Por supuesto que no. Te sientas tranquilo y confías que el conductor te saque de allí”. Sin embargo, muchas veces nosotros nos tiramos del tren en nuestra vida diaria. No esperamos a que el conductor nos saque del túnel porque nosotros mismos queremos conducir todo en nuestras vidas. Es una falta de confianza y espera que nos crea desánimo y nos hace desistir.

Necesitamos escuchar que Dios aún tiene las riendas. Necesitamos escuchar que nada se acabará hasta que Él así lo disponga. Necesitamos oír que los percances y las tragedias no son motivo suficiente para darnos por vencidos. Son sencillamente motivos para mantenernos firmes.

¿Cómo podemos curar el desánimo o la desilusión que se produce a diario? Simplemente debemos recordar quien está a cargo del timón del tren en nuestra vida, regresar a la historia, leerla una y otra vez y recordar que no estamos solos y que Dios siempre sale al rescate por nosotros. Él esta en control de todo lo que nos pasa. Él esta a cargo de tu historia y de la mía. La Biblia dice en Jeremías 32:27, “27 «Yo soy el Señor, Dios de todos los pueblos del mundo. ¿Hay algo demasiado difícil para mí?” (NTV).

Sacrificios No Valorados

“Los sacrificios que otros no valoran, Dios sí los valora”. ¡Actúa en vez de suplicar. Sacrifícate sin esperanza de gloria ni recompensa! Sin sacrificio, no hay victoria porque cada sacrificio es un acto de honor. Alguien dijo: “No se puede conseguir el paraíso sin sacrificios”. Este fue el ejemplo del Señor Jesús cuando al estar en la cruz, le dijo al malhechor: “Si crees, estarás conmigo en el paraíso”. Ya antes había dicho que al que cree todo le es posible.

Jesús más que nadie conoce y valora todos tus sacrificios, aun aquellos que el mundo no valora. Él valora todo tu esfuerzo, porque lo bueno llega a través de tu esfuerzo. La razón por la que las personas fracasan realmente no es porque pusieron sus metas muy altas, sino porque las pusieron muy bajas y no quisieron pasar por ningún sacrificio. El Señor Jesús no puso estándares bajos, Él dio el todo de sí ¿lo hacemos nosotros? 

No te desanimes, sigue adelante porque tu bendición viene de Dios. Esfuérzate todos los días al depositar todas tus cargas en Cristo Jesús. Aprende de Su ejemplo que nos enseña que si uno no lo ha dado todo, entonces, no ha dado nada. La Biblia dice en Tito 2:14, “Él se entregó por nosotros para rescatarnos de toda maldad y purificar para sí un pueblo elegido, dedicado a hacer el bien” (NTV).

Iglesia

Muchos cristianos tienen la noción en sus mentes desafortunadamente de una división entre la Iglesia con “I” mayúscula y la iglesia con “i” minúscula. Es decir, son miembros de la iglesia universal que es el cuerpo de creyentes en Cristo, pero no ven la necesidad de unirse a una iglesia local.

La iglesia local es una manifestación del cuerpo espiritual de Cristo. El no pertenecer activamente a una comunidad de creyentes local es como unirse al ejercito y nunca reportarse al batallón. Aunque la iglesia somos todos los hijos de Dios y no necesariamente un edificio, es importante reportarse a una comunidad local.

El libro de los Hechos en el Nuevo Testamento presenta el ejemplo de lo hermoso que es pertenecer a un cuerpo local. Léelo y enlístate y luego permanece allí. Si no tienes una comunidad local, busca una o abre tu hogar para estudiar la Palabra de Dios. Te aseguro que no te arrepentirás. La Biblia dice, “24 Pensemos en maneras de motivarnos unos a otros a realizar actos de amor y buenas acciones. 25 Y no dejemos de congregarnos, como lo hacen algunos, sino animémonos unos a otros, sobre todo ahora que el día de su regreso se acerca”, (Hebreos 10:24-25, NTV).

Fidelidad

Casi a diario se promulgan noticias de personas que le son infieles a otras por medio de los periódicos locales. No solamente entre parejas, sino en lealtad de empresas, negocios y demás. Una frase dice: “La fidelidad es el esfuerzo de un alma noble para igualarse a otra más grande que ella”. La fidelidad viene del latín “fidelis” que va directamente relacionado con la lealtad. Ser fiel es una decisión y un acto de voluntad. 

La fidelidad es también un acto de respeto a ti mismo. Si no puedes ser fiel a un propósito, a una persona o a una causa, es muestra de un problema de carácter que no será solucionado fácilmente. La fidelidad no es ausencia del deseo o de la tentación, la fidelidad es autocontrol, devoción, entrega y compromiso aún en contra de los sentimientos y de las emociones. La esencia de la fidelidad se encuentra en el amor, porque si se ama verdaderamente, ser fiel no es un sacrificio, es una bendición y un gran placer.

Dios es el único que siempre es fiel. Su fidelidad es uno de sus atributos personales. Él nunca falla, siempre está allí para guiarnos, ayudarnos y sustentarnos. Entre más conozcas y reposes en la fidelidad de Dios, más fiel podrás ser a ti mismo y a los demás. La Biblia dice en Isaías 25:1, “Señor, tú eres mi Dios; te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas. Desde tiempos antiguos tus planes son fieles y seguros” (NVI).

Permanencia

La permanencia es fundamental en la vida. Yo tengo un dicho que he usado en repetidas ocasiones que dice: “El que no permanece perece”. En otras palabras, el que no reconoce que debe continuar, caminar y luchar es fácil que perezca en su propósito de vida. La permanencia marcará la diferencia en todas las áreas de nuestra vida. Si no permanecemos no lograremos todo lo que Dios tiene preparado para nosotros. 

Hemos sido diseñados para resistir, permanecer y conquistar los objetivos en el propósito por el cual hemos sido creados. Sin embargo, tenemos muchas cosas que nos hacen desistir. La primera es la falta de un propósito claro. La segunda es la falta de preparación, planeación y anticipación. La tercera es el desánimo y la constante frustración. La cuarta son los enemigos del creyente: Satanás, el mundo y la carne. Pero la más recurrente de todas es la falta de diligencia y permanencia en las tareas que nos han sido asignadas. 
Recordemos que las grandes cosas se conquistan por la permanencia y por la fidelidad. Entonces, todos debemos pedirle a Dios ayuda para ser permanentes y poder ver el cumplimiento de las grandes obras que Él tiene preparadas para cada uno de nosotros. La Biblia dice en Juan 15:7, “Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que quieran, ¡y les será concedido!” (NTV)  

La Soledad

La soledad no es solo el estar sin una persona al lado. A veces la soledad más triste es aquella que se vive acompañada de personas, y aún más, de las personas equivocadas. En otras palabras, puedes vivir acompañado de personas a tu lado, pero aún sentirte solo(a). ¿Te ha pasado? La soledad entonces es un estado emocional doloroso del cual padecen muchas personas. 

Sin embargo, la soledad no es simplemente un estado negativo o depresivo. A veces el estar sólo(a) es muy bueno. La soledad, cuando es bien usada, se convierte en un regalo que nos lleva a encontrar el propósito de alguna situación y muchas veces el propósito de nuestras vidas. En la soledad podemos reflexionar, meditar, formular y planear. En la soledad podemos reevaluar, restructurar y replantear. En la soledad podemos tomar seguridad, adquirir confianza y emprender con tenacidad. Entonces, la soledad puede ser una gran bendición. Por ahí dicen que los inteligentes disfrutan la soledad y los demás la llenan de cualquier cosa. 

¿Qué tal si nosotros llenamos nuestra soledad con la Palabra de Dios? ¿Qué tal si experimentamos la compañía de Dios? ¿Qué tal si nos aferramos a cada una de Sus promesas? Sólo así sabremos que espiritualmente nunca estamos solos, porque siempre hay un propósito cuando Dios esta con nosotros.    La Biblia dice en Isaías 43:19b, “Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (RV1960)

A Plazos

No se si tu has sido una de esas personas que ha comprado algo a plazos. Es decir, que lo vas pagando poco a poco hasta que finalmente es tuyo. Por ejemplo, una joya, una ropa fina, un electrodoméstico, un carro, etc. Afortunadamente muchas cosas se pueden comprar a plazos incluyendo la casa donde vivimos, sin embargo, no todo en la vida se compra y menos a plazos. Es más, son más las cosas del diario vivir que se necesitan comprar de una sola vez que las que se compran a plazos.    

La vida cristiana tiene estos dos componentes. Cristo ya pagó la cuota y saldo total en la cruz por todos y cada uno de nuestros pecados. No necesitamos pagar nada a plazos. Sin embargo, nuestro crecimiento espiritual parece darse paso a paso, un día a la vez, una prueba a la vez y un logro a la vez. Lo más importante es saber que Dios no nos ve y trata a plazos. Para Él hemos sido justificados, lavados y adoptados como parte de Su familia. Él ve la historia completa y no sólo parte de nuestro caminar. Él ve el trabajo completo y no sólo una fracción de este. Él ve el potencial y todo lo que llegaremos a ser. ¿Le conoces a Cristo? ¿Tienes una relación con Él? Si no es así, hoy es tiempo de hacerlo. 


La Biblia dice en Romanos 5:1, “Por lo tanto, ya que fuimos hechos justos a los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros” (NTV)

El Agua De Vida

Escuché un dicho que me llamó la atención: “Miles han vivido sin amor, pero ni uno solo sin agua”. El agua es esencial para poder vivir. Es la fuerza motriz de toda la naturaleza. Sin ella no se puede vivir. ¿Has tenido sed queriendo tan solo un poco de agua? ¿Has estado alguna vez deshidratado añorando beber por lo menos unos tragos de agua? Yo lo he experimentado en zonas selváticas y desérticas. No es nada placentero.

La Biblia menciona que Jesús es “el agua de vida”. En una ocasión, Él se acercó a un pozo para tomar un poco de agua. La mujer con la que habló era una samaritana quien por cultura no debía cruzar palabra alguna con los judíos. Jesús le pidió agua de beber y le comentó con pocas palabras todo lo que estaba pasando en su vida. Al traerle el agua, Jesús le dice que Él ofrecía un agua del cual nunca más tendría sed.

La mujer fue transformada por ese encuentro con Jesús. Ella fue y compartió de esta “agua de vida” con aquellos que tenían mucha sed. Y tú ¿has tomado de esta agua de vida o deseas tomar y beber para ya no tener sed? La Biblia dice en Juan 4:14, “pero todos los que beban del agua que yo doy no tendrán sed jamás. Esa agua se convierte en un manantial que brota con frescura dentro de ellos y les da vida eterna” (NTV).