Héroes No Nombrados

La vida está llena de héroes no reconocidos. Me refiero a aquellos que son fieles, siervos, abnegados, sacrificados, determinados y que dan el todo de sí por otros sin esperar ningún tipo de recompensa. En nuestros días, dichos héroes son aquellos que responden primero a los desastres naturales o accidentes, los militares que arriesgan sus vidas, los vecinos que intervienen en tiempos críticos, los maestros quienes con sus palabras cambian el rumbo de una vida en particular, los doctores, psicólogos, misioneros, ministros y muchos más quienes no esperan el ser nombrados, pero que dan el todo de sí.

La Biblia está llena de héroes no reconocidos. Uno de los más prominentes es José, el esposo de María y padre terrenal de Jesús. Se nombra en los primeros capítulos de los evangelios de Mateo y Lucas durante el nacimiento de Jesús, pero desaparece de la escena cuando Jesús inicia su ministerio. Sin embargo, podemos inferir que él tuvo una tarea muy difícil al pastorear a María y a Jesús en los momentos tan críticos después de su nacimiento. José fue un hombre entregado a la Palabra de Dios (Mateo 1:20-25). Debido a la formación tan especial que vemos en Jesús a la edad de doce años (Lucas 2:41-52), José tuvo que haber invertido emocional y espiritualmente en Él de una manera excepcional.

Así que, “arriba a los héroes no reconocidos”, aunque otros no los ven, Dios sí los ve. La Biblia dice en 2 Timoteo 2:13, “Si somos infieles, él permanece fiel, pues él no puede negar quién es” (NTV).

Pasado Y Futuro

“Tu vergüenza del pasado es tu testimonio para el futuro”. Las cosas de las cuales no te quieres recordar hoy se vuelven en la fortaleza sobre la cual te levantarás mañana. Es más, en las luchas de tu pasado y tu presente, Dios está forjando armas en ti para enfrentar tu futuro. El pasado nos informa, pero Dios nos transforma. El pasado nos puede enseñar lo que el presente suele necesitar. 

Dios es el Dios de los tiempos. Nuestro pasado es usado por Él para cumplir Sus propósitos trazados para nuestras vidas. Tanto el pasado como el futuro son valiosos en los planes de Dios para nosotros. No seríamos lo que somos sin los dolores y experiencias del ayer. No construimos un presente bueno sin la preparación del ayer y no podemos esperar un buen futuro si no trabajamos diligentemente en el presente anhelando con esperanza un hermoso futuro. 

No somos definidos por los aciertos o desaciertos del ayer. No somos lo que somos por las vergüenzas del ayer. Somos lo que somos por el que conoce nuestro pasado, el que sustenta nuestro presente y el que construye nuestro futuro. Dios es el mismo ayer, hoy y por siempre, ¿Le entregarás tu pasado y le confiarás tu futuro a Él? La Biblia dice en el Salmo 31:15, “En tu mano están mis tiempos; Líbrame de la mano de mis enemigos y de mis perseguidores” (NTV).

Resistencia

La exploración británica hacia la Antártica dirigida por el explorador Ernest Shackleton en 1914 fue catalogada como legendaria por todas razones erróneas. El barco de expedición llamado, “Endurance (Resistencia)” quedó atrapado en el hielo. Después de veinticuatro meses al escuchar una de las hazañas más grandes de supervivencia, la tripulación fue rescatada. Esto fue algo que quedó marcado en la historia.

Muchos de nosotros podemos resistir más de lo que pensamos. Protestamos de manera audible por las inconveniencias causadas por nuestro dolor porque pareciera que no pudiéramos resistir. Aunque, muchos de nosotros no tenemos que resistir en el hielo y las bajas temperaturas del océano antártico, la Biblia menciona que la resistencia produce un resultado indispensable en nuestras vidas llamado: carácter.

El desarrollo del carácter es más importante que la comodidad personal. Dios está dispuesto en ayudarnos si clamamos a Él por fuerzas para poder resistir. La Biblia dice, “Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante”, (Hebreos 12:1, NTV).

Misericordia

Muchas ciudades tienen al menos un hospital conocido como el hospital de la misericordia, donde nadie es rechazado. La atención médica se brinda independientemente de la capacidad de pago. Esos hospitales tienen piedad, por así decirlo, de todos los que entran por sus puertas.

El cristianismo es como un hospital de misericordia. Venimos a Dios con las manos vacías, incapaces de pagar el costo de perdonar nuestros pecados. Le pedimos a Dios que tenga misericordia de nosotros, y lo hace. Él puede mostrar misericordia porque Su propio Hijo intervino y pagó la cuenta por nosotros.

¡Qué maravilloso es no ser rechazado! La misericordia de Dios cubre todos nuestros pecados, todas nuestras necesidades. Lo mejor es que es abundante y sin costo alguno. Su misericordia se renueva cada mañana. La Biblia dice, “Así que el Señor esperará a que ustedes acudan a él para mostrarles su amor y su compasión. Pues el Señor es un Dios fiel. Benditos son los que esperan su ayuda”, (Isaías 30: 18, NTV)

El Poder De La Semilla

Cada palabra es una semilla. Cada conversación es una semilla. Cada pensamiento es una semilla. Cada acción es una semilla. Cada reacción es una semilla. Cada relación es una semilla. Cada acto de acto de adoración es una semilla. Cada palabra de alabanza es una semilla. Cada oración es una semilla. Cada acto de compasión es una semilla. Cada acto de justicia es una semilla. Tiempo es una semilla. Entonces, hoy es tiempo de sembrar.

Todos debemos ser sembradores cada día. Si sembramos amor, recogeremos gracia. Si sembramos verdad, recogeremos libertad. Si sembramos bondad, segaremos justicia. Si sembramos perdón, recogeremos misericordia. Si sembramos el evangelio, podremos cambiar el mundo. Entonces, ¿qué estás sembrando hoy? Probablemente no estas recogiendo lo que esperas porque no estás sembrando lo que debes sembrar. Esta es una ley inevitable, muy verídica y a su vez demasiado práctica. La biblia dice en Gálatas 6:7, “No se dejen engañar: nadie puede burlarse de la justicia de Dios. Siempre se cosecha lo que se siembra” (NTV).

Primer Día De Trabajo

¿Recuerdas la agitación que sentiste en el estómago por la tensión del primer día de trabajo? Surgen preguntas como: ¿Saldrá bien? ¿Y si hago algo mal hecho? ¿Le caeré bien al jefe y a los demás? ¿Podré con todo lo que me asignen? 

Un día Jesús envió a sus discípulos a un nuevo trabajo. Les dio unas indicaciones un poco inusuales como, “no lleven con ustedes nada de dinero, ni bolso de viaje, ni un par de sandalias de repuesto; y no se detengan a saludar a nadie en el camino” (Lucas 10:4- NTV). Cuando llegó casi al fin de su discurso, su timbre de voz se hizo más alto y exigió atención diciendo: El que acepta el mensaje de ustedes me acepta también a mí. El que los rechaza a ustedes a mí me rechaza (Lucas 10:16- NTV). ¡Esto fue un mensaje de esperanza! El grupo comenzó a dispersarse, tragándose las incertidumbres y saliendo con el compañero asignado para la misión.

Unos días más tarde cuando vieron a Jesús parece que sus caras habían cambiado. La incertidumbre ya no les gobernaba y sonreían al darle el reporte de su misión. ¿Por qué? Porque el primer día de trabajo siempre conlleva incertidumbre. Recuerda que Dios es quien te llama, quien te sustenta y quien te ayuda. La Biblia dice en Sofonías 3:17, “Pues el Señor tu Dios vive en medio de ti. Él es un poderoso salvador. Se deleitará en ti con alegría. Con su amor calmará todos tus temores. Se gozará por ti con cantos de alegría” (NTV).

Placer Momentáneo

Todos hemos experimentado placeres momentáneos en la vida. Desde disfrutar un delicioso postre hasta participar en algún tipo de deporte extremo. Hay de placeres a placeres. Unos son benéficos y otros son totalmente maléficos. Algunos buscan dichos placeres a expensas de su salud, de sus relaciones familiares y laborales. Otros se involucran en relaciones extramaritales, cambiando el bienestar de su familia por la satisfacción de sus deseos lujuriosos. Algunos maltratan su cuerpo con excesos consumiendo sustancias adictivas o incluso con el exceso de comida. 

Usualmente los placeres desordenados provienen de la falta de comunión con Dios. Las decisiones que tomemos hoy podrán robarnos de las bendiciones que Dios quiere darnos. Cuando cedemos a la tentación sacrificamos nuestro futuro por un placer momentáneo. No podemos permitir basar nuestras decisiones en deseos o sentimientos inmediatos ya que el principio de sembrar y cosechar se puede revertir (Gálatas 6:7). ¿Qué estamos sembrando? La cosecha vendrá y en ese momento segaremos más de lo que hayamos sembrado. 

Así que, ten cuidado con tus placeres momentáneos. Una persona sabia evalúa las decisiones mirando hacia delante para ver las consecuencias negativas que estas podrían generar. La Biblia dice en 1 de Corintios 10:13, “13 Ustedes no han sufrido ninguna tentación que no sea común al género humano. Pero Dios es fiel, y no permitirá que ustedes sean tentados más allá de lo que puedan aguantar. Más bien, cuando llegue la tentación, él les dará también una salida a fin de que puedan resistir” (NTV).

Aunque No Lo Creas

¿Te has presentado con situaciones que no puedes creer? Es más, muchos conocemos la expresión que dice: “Aunque no lo creas”. Esto transmite la idea de que aunque algunas cosas parecen ser increíbles, estas pueden llegar a ser toda una realidad. Por ejemplo, aunque no lo creas, no hay nadie como tú. Aunque no lo creas, eres diseño único y eres amado con un amor incondicional, inquebrantable e inmensurable. Aunque no lo creas, eres un ganador desde el día de tu concepción. Aunque no lo creas, no eres producto de un accidente, eres alguien especial porque tienes un propósito específico que nadie puede completar por ti.


Aunque no lo creas, eres alguien importante ante los ojos de Dios. Tanta fue la importancia que te dio que decidió enviar a Su único Hijo para poder tener una relación contigo. Aunque no lo creas, el Hijo de Dios murió en tu lugar pagando una condena que tú merecías, pero también resucitó. Al hacer esto, te dio la posibilidad de llegar a tener una vida eterna, y aunque no lo creas, a través de Él puedes entrar al cielo.


Aunque no lo creas, el Creador de universo te amó y te ama tanto que tiene los mejores intereses para ti hoy y el día de mañana. Aunque no lo creas, Él desea perdonarte, darte una oportunidad y tener una relación personal contigo. ¿Deseas conocerle? La Biblia dice en 1 Juan 5:20a, “20 Y sabemos que el Hijo de Dios ha venido y nos ha dado entendimiento, para que podamos conocer al Dios verdadero” (NTV).

Constructores

Cuando una casa se construye, los trabajadores se presentan con diferentes herramientas: martillos, llaves, cortadores de cable, brochas para pintar, palas y rastrillos, lo que se necesite. Entre ellos hay: motivadores, organizadores, artesanos, ingenieros, arquitectos. En fin, la lista es extensa. 
Así también es la construcción del reino. A cada uno de nosotros se nos han dado herramientas como los dones que son regalos espirituales y las habilidades naturales al igual que los deseos, motivaciones, intereses, anhelos, sueños y visiones. Dios nos ha equipado de forma única a cada uno de nosotros de acuerdo con Su voluntad para llevar un rol en la construcción de Su reino. 


Grace Wilder usó las herramientas que Dios le dio para construir Su reino en una Universidad en Massachussets lo cual transformó su mundo. No cambió el mundo porque ayudó a fundar un movimiento de más de 100,000 estudiantes. Cambió el mundo porque estuvo dispuesta a enseñar la Biblia a treinta y cuatro estudiantes. Si solamente una persona hubiera ido, el mundo hubiera sido cambiado y el reino hubiera sido construido. Lo que seas o quien seas, Dios quiere que seas un constructor de Su reino. Eres una “mano en el tiempo de Dios” para expandir Sus preceptos y Su reino en la tierra.

La Biblia dice en Mateo 3:2, “Arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios, porque el reino del cielo está cerca”, (NTV)

En La Pérdida, Busca La Luz

La pérdida es una fuente común de estrés. Puedes perder tu trabajo, tu relación, tu salud, tu dinero, tu reputación o a un ser amado. Cuando las personas pasan por una pérdida, tienen dos reacciones comunes: “Una es el temor y la otra es la aflicción”. La aflicción es necesaria al pasar por las transiciones en la vida. De hecho, si no tienes aflicción, estás estancado. La aflicción no te matará, te fortalecerá.

Por otro lado, el temor es algo desafiante. En ningún lugar en la Biblia dice: “no te aflijas”, “no llores”, “no te preocupes”, “no gimas a gritos”. Lo que dice es: “no temas”. ¡Lo dice 365 veces! La aflicción no te paraliza, pero el temor sí.

Puedes estar pasando por el valle de la sombra justo ahora. Tal vez sea el valle de las sombras de muerte, deudas, conflicto, depresión, desánimo. He aprendido algunas cosas sobre las sombras: no pueden herirte, siempre son más grandes que la fuente que las origina y donde hay una sombra, tiene que haber luz. No puedes tener una sombra sin luz. 

Jesús es la luz. Míralo a Él y no a tus sombras. Confía en Dios en los valles más oscuros como lo hizo el rey David. La Biblia dice en el Salmo 142:3, “Cuando me siento agobiado, solo tú sabes qué camino debo tomar” (NTV)