Disfrutando

Disfrutar algo a veces se convierte en un desafío para algunas personas. Algunos no disfrutan el hoy porque quieren vivir en el ayer. Otros optan por no disfrutar el presente por vivir en un futuro incierto. Algunos expertos explican que la gente no disfruta el presente por las siguientes razones: falta de contentamiento con lo que actualmente tienen, carencias de provisión financiera, falta de apoyo emocional y psicológico, problemas familiares, rupturas laborales, la soledad, la depresión, el estrés y la ansiedad. Aunque la lista es mucho más larga, estas son las razones más prominentes que le roban al ser humano de poder disfrutar su realidad.

¿Disfrutas tu realidad? Evalúa si alguna de estas razones te esta robando el gozo de disfrutar lo que Dios te ha dado. Quizá no disfrutas lo que tienes por querer lo que no tienes. Aprende a desarrollar un espíritu de contentamiento y agradecimiento. Esta demostrado que los que practican la gratitud y el contentamiento están mucho más cerca de experimentar la plenitud en sus vidas.

Entonces, disfruta de las bendiciones que Dios te ha dado y recibe con gozo aquellas que aún han de venir.
La Biblia dice en Romanos 12:12, “Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración” (NVI).

Cuando Te Cansas

Tengo momentos en que me canso de hacer lo que estoy haciendo. Todos tenemos esos momentos. No importa cuál sea tu posición en la vida, habrán días en los que el cansancio te agobiará. Incluso, puedes pasar por una temporada más larga en la que sientes apatía y desinterés. Pueden haber muchas razones por las que tendríamos que buscar diligentemente en oración. Pero a menudo solo necesitamos animarnos y volver a empezar. 

Tenemos que hacerlo a propósito en lugar de esperar a que aparezca un sentimiento que nos mueva de nuevo hacia la acción. La gratitud me ayuda a empezar de nuevo en esos días. Cuando cuento todas mis bendiciones, me sorprende ver la bondad de Dios hacia mí. Me hace ser agradecido conmoviéndome y haciendo que mi vida se cobre más fuerza y esperanza. Tener grandes expectativas también me energiza y me motiva. Eso se llama “fe”. No tenemos que esperar para ver, sino creer para ver. 

La tercera cosa que hago cuando me canso, es quitar de mí ese pensamiento de cansancio y servirle a alguien más. Cuando lo hago, funciona todo el tiempo. En poco tiempo, me siento entusiasmado con la vida y emocionado de reanudar mi servicio al Señor. La Biblia dice en el Salmo 27:13, “Sin embargo, yo confío en que veré la bondad del Señor mientras estoy aquí, en la tierra de los vivientes” (NTV).

Refugio Y Fortaleza

Alguien una vez dijo: “Nunca te das cuenta de lo fuerte que eres hasta que ser fuerte es la única opción que tienes”. Esa frase comprende una verdad muy vital, ya que es en los momentos de más debilidad donde nuestra fortaleza puede crecer más. Las cosas más asombrosas de la vida suceden justo en el momento en que estás a punto de perder la esperanza.

La dulzura de una persona se puede ver más fácilmente cuando muestra su fortaleza con supremo sacrificio y dedicada entrega. Cuando los tiempos son difíciles, podemos hallar refugio en Dios. Él es nuestra fortaleza. Cuando una persona se llena de esperanza, se llena de fortaleza, porque entre más crece la carga, más crecerá la fortaleza. Aunque la carga sea fuerte y pesada, Dios ha prometido cargarla por nosotros y alivianar todo nuestro peso. Nada es tan difícil que no pueda conseguir la fortaleza. Pero ¿Qué tipo de fortaleza? Sólo la fortaleza que proviene de Dios, porque la nuestra tiende a decaerse y a menguar a través del tiempo.

¿Deseas que Dios sea tu fortaleza y tu refugio? La Biblia dice en el Salmo 46:1, “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza; siempre está dispuesto a ayudar en tiempos de dificultad” (NTV)

Sepulta Tus Quejas

Había una madre que siempre se quejaba de que su hijo dañaba demasiados zapatos ya que un par de zapatos le duraba unos dos meses. Un día se quejaba con otra madre y le decía: “No puedo aguantar ya a este muchacho; me hace gastar mucho dinero en zapatos. Dale gracias a Dios que tu hijo gasta sus zapatos, le respondió la dama. Y el tuyo, ¿cuántos zapatos arruina? Mi hijo no puede caminar, es paralítico para toda la vida, le respondió con la voz entrecortada.

¿Cómo te sientes cuando a menudo escuchas esa monótona conversación quejumbrosa de alguien con que te relaciones? Molesta, ¿verdad? He conocido personas que desde que se levantan comienzan a quejarse de su vida. Pasa tiempo sin verlas pero parece que siempre comparten “una queja”.

No vale la pena quejarnos de las cosas insignificantes de la vida. Recordemos que lo que hablamos se queda grabado en nuestra mente y de tanto repetirlo desarrollamos un espíritu quejumbroso sin darnos cuenta. Comenzamos a creer en las mentiras quejumbrosas de nuestra mente. Así que, “sepulta tus quejas”. Te aseguro que te ayudará. La Biblia dice, “si decidiera olvidar mis quejas, abandonar mi cara triste y alegrarme”, (Job 9:27, NTV).

Las Reglas Del Juego

En cada deporte hay reglas de juego. No se puede jugar exitosamente sin saber las reglas del juego. En la vida hay ciertas reglas que aplicamos diariamente. Por ejemplo, leí una frase titulada siete reglas básicas de vida que dicen: “Haz las pases con tu pasado, lo que otros piensen de ti, no es de tu importancia, el tiempo casi lo cura todo así que dale tiempo, nadie es responsable de tu felicidad-sólo tú, no te compares con los demás y dejar de juzgar, deja de pensar tanto y sonríe más”.

Aunque me gustan estas reglas para la vida y deseo también practicarlas, ¿qué tal unas reglas para vivir mejor espiritualmente? Por ejemplo, buscar cada día más de Dios, escuchar Su dirección, seguir Su Palabra, cuidar de nuestras relaciones, recursos y de nuestro tiempo. Qué tal si permanecemos en la brecha de lo que nos hemos propuesto, si somos fieles a las tareas asignadas, flexibles cuando sea necesario e innovadores cuando se presente la oportunidad.

Pidámosle a Dios que nos ayude a guardar las reglas del juego, pero sobre todo a permanecer en ellas. Él nos ayudará. La Biblia dice en 2 Tesalonicenses 3:5, “5 Que el Señor les guíe el corazón a un entendimiento total y a una expresión plena del amor de Dios, y a la perseverancia con paciencia que proviene de Cristo” (NTV)

Diferencias

Vivimos en un mundo lleno de muchas diferencias. Tenemos diferencias raciales, culturales, sociales, relacionales, comunales, individuales, etc. Algunos estudiosos de síndromes sociales suelen afirmar que las diferencias más notables son las físicas, las de personalidad, las psicológicas, las sexuales, raciales y las intelectuales.  

Si bien vivimos en un mundo de múltiples diferencias, dichas diferencias también llegan a ser enriquecedoras. Aunque como dicen por ahí: “Tarde o temprano lo diferente asusta a la gente, pero lo diferente es necesario”. Hemos sido creados únicos, irrepetibles y supremamente diferentes. Sin embargo, todos tenemos una misma esencia. En cierta instancia, somos diferentemente iguales: egoístas, llenos de errores y producto de nuestras rutinas, formación y más grandes temores. 
Por otro lado, somos seres diferentes que pueden añadir valor a la vida de otros al servir a los demás. Entonces, en lugar de enfocarnos en las múltiples diferencias que tengamos, enfoquémonos en lo únicos que somos y en el aporte que sólo cada uno de nosotros puede hacer a los demás. Somos únicos para hacer la diferencia. La Biblia dice en el Salmo 139:16,Me viste antes de que naciera. Cada día de mi vida estaba registrado en tu libro. Cada momento fue diseñado
antes de que un solo día pasara” (NTV)

Imposible

¡Eso es imposible, no lo puedo creer, tiene que ser un milagro, esto es sorprendente! Estas fueron las palabras de un oncólogo al leer los exámenes de un niño quien había padecido de leucemia por algún tiempo, pero ahora los exámenes arrojaban que ya no tenía rasgos de dicha enfermedad. ¿Milagros, prodigios, cosas extraordinarias? ¿Todavía existen? Sí. 

Dios es experto en hacer de las imposibilidades, posibilidades. Él sabe hacer de lo imposible algo posible. Con Dios todo es posible. Puede ser que no experimentes un milagro creativo y radical como el de este niño, pero sí puedes experimentar pequeños milagros día tras día. 

¿Tienes muchos desafíos, problemas, complejidades y enfermedades? Entrégale todo a Dios. Él suele hacer de las imposibilidades algo posible.  La Biblia dice en Jeremías 32:27,27 «Yo soy el Señor, Dios de todos los pueblos del mundo. ¿Hay algo demasiado difícil para mí?” (NTV)

Tragedia

Las tragedias ocurren tan frecuentemente y de manera tan consistente que casi nos volvemos inmunes a ellas. En las noticias todos los días hay algún tipo de evento que tiene el potencial de romper nuestros corazones y hacernos llorar por los afectados. Algunos eventos son tan horribles como los tsunamis, los ataques terroristas, los atentados de sicópatas a gente inocente y demás que hacen que nuestros corazones se mezclen en un dolor corporativo.

Cuando lloras por ti o por los demás, ¿en qué estás pensando? ¿Las tragedias te amargan o te hacen sentir mejor? La amargura es ciertamente comprensible, pero después de los momentos amargos, te puedes sentir mejor. La Biblia dice que con la ayuda de Dios la tristeza se puede convertir en alegría y las tragedias pueden cobrar un significado diferente.

Dios es un experto en convertir las tragedias en historias de triunfo. Solamente debemos dejarle que tome todas nuestras tragedias para que orqueste lo inesperado y lo transforme a nuestro favor. Así que cuando tengas tragedias, pídele Su consuelo y gracia. Él te sustentará. La Biblia dice, “Él sana a los de corazón quebrantado y les venda las heridas” (Salmo 128:1-2, NTV).

Premios

El mundo está lleno de premios. Desde el niño que desea ganar la medalla de asistencia perfecta al final del año escolar, como el corredor que desea ganar la medalla de oro por la que tanto ha entrenado. Desde el trabajador que desea ganar el viaje de sus sueños al alcanzar las ventas propuestas, como el niño que desea ser premiado por su buen comportamiento. La verdad es que todos, de alguna u otra manera, pensamos en una recompensa. 

La Palabra de Dios está impregnada de episodios donde se ilustra este principio. Por ejemplo, el apóstol Pablo en 1 de Corintios 3, usa metáforas para ilustrar la unidad de la iglesia con las recompensas eternas. Él usa la metáfora del agricultor y la metáfora de la arquitectura. En resumidas cuentas, se menciona que como sembremos y construyamos seremos evaluados por Dios. Como hayamos usado lo que Dios nos ha dado va relacionado con las recompensas y premios que recibiremos. Este es un principio de mayordomía para toda la vida. Pero , ¿qué nos ha sido dado para servir? La gracia, el amor, los dones, los talentos, las habilidades, el tiempo, los recursos tangibles y el Espíritu Santo. 

Si el juicio del tribunal de Cristo fuese hoy, ¿cómo responderías al Señor? Decide ser fiel con todo lo que tienes desde hoy. La Biblia dice en 1 de Corintios 3:8b, “8 El que planta y el que riega trabajan en conjunto con el mismo propósito. Y cada uno será recompensado por su propio arduo trabajo” (NTV).

Amistades

Recuerdo que hace un tiempo tradujeron un show de televisión llamado “Cheers”, donde todos sus personajes se conocían. Después hubo otro show donde se mostraban cuatro amigos inseparables y a su vez muy controversiales. Últimamente, se popularizó el show “friends”, amigos. Todos estos programas de televisión al igual que muchos más muestran una necesidad y enfoque que todos tenemos: los “amigos”.

Las culturas modernas son descritas como un conjunto de personas que son íntimos extraños. Es decir, que están físicamente cerca pero emocionalmente distanciados. La Biblia contrarresta esta imagen con la figura de un grupo de personas viviendo en comunidad quienes comparten la vida juntos como amigos verdaderos física, emocional y espiritualmente.

La amistad que se tienen los con los otros es modelada por la amistad que Dios tiene con ellos. Dicha comunidad está disponible para todo aquel que quiere ser parte de este cuerpo de amigos de Dios quien es el verdadero amigo. Una de las ricas bendiciones de Dios para nosotros es el regalo de la amistad. No rechaces dicho regalo. La Biblia dice, “un amigo es siempre leal, y un hermano nace para ayudar en tiempo de necesidad”, (Proverbios 17:17, NTV).