Sí Se Puede

“Sí se puede, sí se puede, sí se puede. Son las porras que escuchamos en los estadios, en las peleas, en las competencias, en muchos certámenes y demás”. La expresión “sí se puede” es una expresión de ánimo en medio de cualquier lucha. “Sí se puede” encapsula el apoyo, las ganas, el emprendimiento, la confianza, el desafío y el aliento.

Sabías que Dios es el primero que dijo: “Sí se puede”. Desde el día de la creación de la humanidad, Dios expresó Su sentir de sí poder hacerlo todo. Aún cuando la humanidad se apartó de Él, Su ánimo, apoyo y respaldo nunca se apartó de Su amada creación. Es más, aunque por muchas generaciones trataron una y otra vez el seguirle, Él busco la manera de poder restablecer lo que se había roto y perdido. 


Él dijo: “Sí se puede” y envió a Su Hijo a morir por cada uno de nosotros, ¿crees no poder o continuar hacia adelante? ¿Crees no poder con algún problema, enfermedad, relación o con tu vida misma? En Cristo, “sí se puede”. Él puede hacer lo que nosotros no podemos hacer. La Biblia dice en Juan 1:3, “Dios creó todas las cosas por medio de él, y nada fue creado sin él” (NTV).

Nuevos Desafíos

Usualmente no crecemos cuando las cosas se vuelven fáciles, crecemos cuando enfrentamos desafíos. Yo creo que una vida sin desafíos no sería vida, porque la vida está llena de múltiples desafíos que nos frustran, nos prueban, pero a su vez, nos hacen crecer. A veces el desafiarnos a nosotros mismos es la mejor manera para conducirnos a un crecimiento personal, emocional y espiritual.

La verdad de todo es que nos enfrentaremos a múltiples desafíos en la vida, pero dichos desafíos, suelen prepararnos para un futuro extraordinario. Así que no debemos desistir, sino permanecer, ya que la permanencia marcará la diferencia. ¿Qué debemos hacer? Saber que los desafíos vendrán. Enfrentar cada uno de ellos con una postura de fe. Pedir sabiduría al sobrellevar cada uno de ellos. Buscar la dirección de Dios, recibir ayuda cuando sea necesario y proseguir hacia la meta que Dios nos ha puesto por delante. Además, debemos recordar que cuando Dios nos llame a una tarea más allá de nuestras capacidades, debemos confiar en lo que sabemos de Él y de Sus promesas. Él nos ayudará a enfrentar, sobrepasar y aprender de cada desafío.

La Biblia dice en Santiago 1:12, “12 Bienaventurado el varón que soporta la tentación; porque cuando haya resistido la prueba, recibirá la corona de vida, que Dios ha prometido a los que le aman” (RV1960)

Nuevas Oportunidades

Cuando menos lo esperas, la vida te sorprende con nuevas oportunidades. En cierta instancia, todos los días son una nueva oportunidad. Nunca es tarde para emprender un nuevo rumbo, vivir una nueva historia o construir un nuevo sueño. Algunos resisten el cambio porque tienen miedo a lo desconocido, pero muchas veces el cambio es el camino a nuevas oportunidades hacia el éxito.

No olvidemos que las dificultades dominadas son oportunidades ganadas. Cada nuevo amanecer puede traer nuevos pensamientos, nuevas esperanzas y un sinfín de nuevas oportunidades. A veces toca comenzar de cero, sin embargo, aunque toque hacerlo, recibirás una nueva oportunidad para hacer las cosas bien. Como alguien bien lo dijo: “La capacidad de cambiar tu mundo es tan grande como las ganas que tengas de hacerlo”.

Dios es un Dios de nuevas oportunidades. Él no se cansa de ser paciente, perdonador y compasivo. ¿Deseas una oportunidad de parte de Él? Sólo pídela y Él te la dará. La Biblia dice en el Salmo 103:8, “Misericordioso y clemente es Jehová; Lento para la ira, y grande en misericordia” (RV1960)

Las Reglas Del Juego

En cada deporte hay reglas de juego. No se puede jugar exitosamente sin saber las reglas del juego. En la vida hay ciertas reglas que aplicamos diariamente. Por ejemplo, leí una frase titulada siete reglas básicas de vida que dicen: “Haz las pases con tu pasado, lo que otros piensen de ti, no es de tu importancia, el tiempo casi lo cura todo así que dale tiempo, nadie es responsable de tu felicidad-sólo tú, no te compares con los demás y dejar de juzgar, deja de pensar tanto y sonríe más”.

Aunque me gustan estas reglas para la vida y deseo también practicarlas, ¿qué tal unas reglas para vivir mejor espiritualmente? Por ejemplo, buscar cada día más de Dios, escuchar Su dirección, seguir Su Palabra, cuidar de nuestras relaciones, recursos y de nuestro tiempo. Qué tal si permanecemos en la brecha de lo que nos hemos propuesto, si somos fieles a las tareas asignadas, flexibles cuando sea necesario e innovadores cuando se presente la oportunidad.

Pidámosle a Dios que nos ayude a guardar las reglas del juego, pero sobre todo a permanecer en ellas. Él nos ayudará. La Biblia dice en 2 Tesalonicenses 3:5, “5 Que el Señor les guíe el corazón a un entendimiento total y a una expresión plena del amor de Dios, y a la perseverancia con paciencia que proviene de Cristo” (NTV)

Cuando Sientes Ahogarte

Recuerdo cuando estaba chico y fui por primera vez al mar. Fue una experiencia muy linda. En mi ímpetu de ir a nadar me fui corriendo para lanzarme al agua y nadar como si fuera una piscina. Tal fue mi sorpresa que las olas me acobijaron hundiéndome de tal manera que pensé y me iba a ahogar. Salí rápidamente, pero literalmente con unas buenas onzas de agua salada en mi estómago. ¿Has sentido que te ahogas? Quizá no en tu vida física, pero sí en tu vida emocional, familiar, laboral o hasta en tu vida espiritual. 

Una vez escuché una frase que me llamó la atención que dice: ¨Si sientes que te ahogas y ya no puedes más, recuerda que Jesús caminó sobre las aguas¨. Cuando sientas ahogarte, debes recordar que no estás solo, que Jesús está contigo. Él es quien te levanta, quien te sustenta y quien te alienta. Él es quien pueda sacarte de las profundidades de tus problemas, de todos tus dolores, de tus malas relaciones y de tus pobres decisiones. Él es quien te sostiene con Su mano y quien camina contigo mano a mano. 

De modo que si sientes ahogarte, solo clama a Jesús. Él puede llegar a tu rescate. La Biblia dice en el Salmo 25:5, “Guíame con tu verdad y enséñame, porque tú eres el Dios que me salva. Todo el día pongo en ti mi esperanza” (NTV).

Entrega

“El que se entrega por completo, jamás regresa entero”. Esta es una gran verdad. La entrega en sí misma es la representación palpable del amor. La entrega muestra nuestra disponibilidad, nuestro compromiso, nuestra perseverancia, nuestra determinación e inspira toda nuestra confianza. La entrega muestra la justicia del amor y desemboca como resultado el cariño y la aceptación. En otras palabras, la entrega es esencial para la vida. De modo que, ¿cómo está tu entrega?

Si te cuesta entregar de tu tiempo, de tus talentos y de tus tesoros, quiere decir que eres un poco egoísta. La entrega es el antídoto del egoísmo y la medicina para el orgullo. La entrega es la representación máxima del servicio y la expresión real de cualquier palabra. La entrega muestra la devoción y responsabilidad, pero también forja el carácter y la confiabilidad. 

Dios mismo es un “ejemplo de entrega”. Él lo entregó todo sin ser egoísta. Él renunció a Su misma gloria por amor a nosotros. Entonces, ¿cómo puedes mejorar en tu entrega a Dios y a los demás? La Biblia dice en Gálatas 2:20, “20 Mi antiguo yo ha sido crucificado con Cristo. Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí. Así que vivo en este cuerpo terrenal confiando en el Hijo de Dios, quien me amó y se entregó a sí mismo por mí” (NTV).

Una Mirada

Muchas cosas se expresan y comunican con una mirada. Una mirada puede hablar más que mil palabras en un solo instante. Alguien dijo que “Los ojos son las ventanas del corazón”. En muchas ocasiones, los ojos muestran algo diferente a lo que profieren nuestras palabras. Por ejemplo, decimos que estamos felices y nuestra mirada es de tristeza, decimos que no tenemos temor y ponemos cara de aterrorizados, decimos tener tranquilidad y ponemos cara de desosiego. En fin, una mirada transmite mucho. 

Hay un canto antiguo que se titula “Una Mirada de Fe”. Este canto encapsula una gran verdad. Es una mirada de fe la que puede salvar al pecador, porque si venimos a Cristo Jesús, Él nos perdonará, porque esa mirada de fe es la que podrá salvarnos. Entonces, te recomiendo que en cualquier cosa que estés experimentando en tu vida, mires con fe. Mira a Jesús. Él podrá ayudarte para que tu corazón descanse, experimente paz y tu mirada sea sincera sin tener que esconder nada. 

De modo que, “Una mirada de fe” es lo que nos puede salvar. Confía en Jesús, espera en fe y Él hará. La Biblia dice en el Salmo 34:5-6, “5 Los que miraron a él fueron alumbrados, Y sus rostros no fueron avergonzados. 6 Este pobre clamó, y le oyó Jehová, Y lo libró de todas sus angustias” (RV1960).

Aflicciones

La siguiente frase me llamó la atención: “No te desesperes por las aflicciones de tu vida, pues de las nubes más negras cae agua limpia y fecunda”. Las aflicciones aunque parezcan eternas, son momentáneas. La aflicción es la maestra de las destrezas más grandes para el vencimiento de cualquier obstáculo o batalla. La aflicción no solo viene a nosotros para hacernos sentir preocupados o en dificultad, sino que viene a nosotros para hacernos más sabios. 

En otras palabras, toda aflicción que llega a nuestras vidas acaba por irse de una u otra forma. Por otro lado, nunca se está más cerca de Dios que durante la aflicción, porque esta nos induce a la purificación de nuestra alma. Las aflicciones tratan con nuestros sentimientos, con nuestras emociones y alteran nuestra voluntad. Estas nos fortalecen, nos purifican y nos enseñan lecciones que nunca hubiéramos estado preparados o dispuestos para recibir. 

De modo que si estás pasando por alguna aflicción, simplemente es una ocasión para crecer, aprender, ser desafiados, animados y fortalecidos. Dios mismo ha prometido estar contigo en la aflicción y sacarte en victoria de cada una de ellas. La Biblia dice en el Salmo 34:19, “Muchas son las aflicciones del justo, Pero de todas ellas le librará Jehová” (RV1960).

Fobias

¿Cuántos no sufren de fobias en nuestros días? La respuesta es “muchos”. De hecho, se dice que cada ser humano ha experimentado alguna de las cinco fobias más comunes que son la agorafobia, claustrofobia, aracnofobia, acrofobia y glosofobia. La agorafobia tiene que ver con el miedo irracional a los espacios abiertos. La claustrofobia tiene que ver con miedo excesivo a los espacios cerrados. La aracnofobia se define como el intenso miedo hacia las arañas. La acrofobia es el miedo a las alturas y la glosofobia es el miedo a hablar en público. ¿Cuántas de estas fobias has experimentado?

Creo que todos, sin lugar a dudas, hemos tenido algún tipo de fobia. La pregunta que surge es, ¿nos dejaremos controlar por ellas? Si las fobias son comunes en los seres humanos, el adoptarlas como una condición de vida es lo que marca la diferencia. En otras palabras, no porque experimentes una fobia momentánea quiere decir que siempre la tendrás. De modo que, enfrenta y encara tus fobias de una manera saludable. He aquí unos pasos: identifica tu fobia, estúdiala, enfréntala con la ayuda de otros y pide ayuda de parte de Dios para vencer tus fobias día tras día. Él te dará la victoria. La Biblia dice en el Salmo 56:3, “Cuando siento miedo, pongo en ti mi confianza” (NVI).

Reír Sin Parar

¿Te has reído sin parar por algún lapso de tiempo? La risa atrae la alegría, nos libera de la negatividad y muchas veces nos conduce a la sanidad de nuestra alma. A los que les cuesta reír, les cuesta sentir de corazón. Alguien dijo que la risa es la distancia más corta entre dos personas. La risa nos une, nos anima y se ha comprobado que libera muchas toxinas que afectan negativamente a nuestro cuerpo. Una sonrisa y una cara amable nos ayuda a sobrellevar nuestras dificultades. 

Aunque la risa no es siempre sinónimo de alegría, nos ayuda a encarar las circunstancias más adversas que se presentan en la vida. Muchas veces nos tenemos que reír aún de nuestros mismos errores una vez y hemos aprendido algo en cada uno de ellos. Como dicen por ahí: “La risa es la música del alma”. La risa ha probado ser una forma económica para mejorar nuestra salud. 

Así que, sonríe un poco más. La risa es un tónico, un alivio y un respiro que nos permite apaciguar el dolor. Dios desea convertir tu lamento en gozo.
La Biblia dice en el Salmo 126:2, “Entonces nuestra boca se llenará de risa, y nuestra lengua de alabanza; Entonces dirán entre las naciones: Grandes cosas ha hecho Jehová con éstos” (RV1960).