Condiciones O Decisiones

Algunos le echan la culpa a las condiciones que rodean sus vidas en cuanto a las decisiones que han tomado. Pero no es así. Son tus decisiones y no tus condiciones lo que determinan el éxito en tu vida. Cada decisión que tomamos en la vida esta relacionada a una condición. Aunque las condiciones pueden llegar a influir mucho en la toma de decisiones, estas no deben ser una excusa para la toma de malas decisiones.

Por ejemplo, si creciste en un ambiente hostil y abusivo, no tienes que decidir necesariamente ser una persona abusiva. Si creciste con muchas carencias, no debes conformarte con ser carente por el resto de tu vida. Si no tuviste una formación o educación formal, nunca es tarde para comenzar a estudiar. Si fuiste recíproco de la mentira, esto no te debe convertir en un mentiroso de por vida. 
Por lo tanto, deja que tus decisiones cambien tus condiciones y no que tus condiciones dicten tus decisiones.   La Biblia dice en el Salmo 19:8, “Las leyes del SEÑOR son justas, hacen feliz a la gente. Los mandamientos del SEÑOR son buenos, le muestran a la gente el camino correcto a seguir” (PDT)

Tú Eres Mi Todo

“Tú eres mi todo y sólo a ti te pertenezco”. Eres mi profundo amor quien sacia mi sed infinita. Esta parece una frase romántica, pero es una frase que escuché el otro día en una canción cristiana dirigida a Dios. Habla de que Dios es el único que puede saciar nuestra sed de amor. Él es infinito, majestuoso y poderoso. No hay nada ni nadie que se compare con Él.

El rey David y muchos salmistas hablaron de la sed que tenían de estar en la presencia de Dios. Muchas veces nuestra sed física no se sacia a no ser que tomemos agua. Podemos tomar refrescos, comer un delicioso helado, un granizado, o una rica paleta. Aunque todas estas opciones frías tratan de saciar nuestra sed, lo que hacen es saciar nuestro antojo por algo frío. Sin embargo, lo único que nos puede saciar la sed es el agua. De la misma manera nos ocurre en nuestra vida espiritual. Él único que puede saciar verdaderamente nuestra sed es Jesús.

¿Con qué o con quién estás tratando de saciar tu sed emocional y espiritual? ¿Todavía tienes sed? Te recomiendo para que juntos tomemos del agua de vida que nos ofrece el Señor Jesús. La Biblia dice en el Salmo 42:2, “Tengo sed de Dios, del Dios viviente. ¿Cuándo podré ir para estar delante de él?” (NTV)

Paz Permanente

Me fascina la temporada navideña. Las ciudades se visten de luces, las decoraciones llenan las casas, las tiendas se visten de artículos navideños, los negocios ponen música navideña, las iglesias tienen programas especiales, las familias se reúnen a compartir regalos, hay numerosas fiestas navideñas, etc. Toda la atmósfera nos vuelve a recordar ese anuncio original de la primera noche navideña que decía: “Paz en la tierra”.

¿Tienes paz en tu vida? ¿Tienes paz en tu corazón? El mensaje navideño trae esperanza, gozo, alegría y sobre todo, mucha paz. Dios es un Dios de paz. Su paz sobrepasa nuestro entendimiento y tranquiliza nuestros pensamientos. Su paz inunda nuestro ser y transforma todo nuestro alrededor. Sin embargo, es difícil concebir ese tipo de paz en un mundo lleno de conflicto, lleno de guerras y de situaciones muy desalentadoras. 

Dios promete Su paz a través del príncipe de la paz. Ese príncipe de paz se llama Jesús. Así que cuando estés en luchas, pruebas y situaciones extremas, siempre medita en Jesús quien puede ser realmente tu paz. No dejes que lo que te rodea te robe la paz, deja que el Dios de paz te otorgue siempre de Su paz. La Biblia dice en Lucas 2:10, “10 pero el ángel los tranquilizó. «No tengan miedo —dijo—. Les traigo buenas noticias que darán gran alegría a toda la gente” (NTV).

Flexibilidad

Hay gimnastas que son supremamente flexibles. Pasan horas y horas entrenando para que sus coyunturas, tejidos y músculos estén listos para el momento de sus competencias. Si ellos no desarrollan flexibilidad todos los días, no podrán tener un buen desempeño en sus competencias. De la misma manera, debemos aprender a ser mentalmente más flexibles y no tan rígidos. 

Para ser más flexibles hay algunos consejos: 1. Escucha con interés y curiosidad. Esto no te obliga a cambiar. 2. Recuerda que cambiar no es una debilidad. 3. Sé curioso y trata de aprender a cada momento. 4. Muchas veces cambiar es progresar. 5. Sé generoso y cede cuando sea lo correcto. 6. Cuida tu comunicación, ya que eres un modelo de conducta. Por último, el ser flexible es reconocer que no todo lo que se planea sale y que de las sorpresas que nos da la vida resultan grandes enseñanzas. 

¿Qué tan flexible eres? Si tienes problemas con esto, como muchas veces yo lo tengo, pidámosle a Dios que nos enseñe a ser más flexibles, pero siempre siguiendo Su voluntad. El apóstol Pablo dijo en 1 Corintios 9:22, “22 Cuando estoy con los que son débiles, me hago débil con ellos, porque deseo llevar a los débiles a Cristo. Sí, con todos trato de encontrar algo que tengamos en común, y hago todo lo posible para salvar a algunos” (NTV).

Dosis Familiar

“Todos necesitamos una buena dosis familiar”. Los estudios han arrojado que las personas que crecen en un buen ambiente familiar poseen fundamentos sólidos que los capacitan para tener más éxito en la vida. Algunos son bendecidos con lindas familias. Otros, son carentes de una familia biológica pero si tienen un círculo familiar donde son recibidos, aceptados y animados.

Se dice que cada familia tiene un intelectual, un alborotador, un organizador, un tío rico, una oveja negra, un pacificador y uno que otro loco. Y tú, ¿cuál de esos eres? Independientemente si gozas de familia consanguínea o no, nos es necesario vivir bajo un ambiente familiar. Algo que me parece impresionante es que la Biblia habla de una gran familia la cual es el gran sueño de Dios. Nos habla de una familia compuesta por toda raza, tribu, lengua y nación. Lo único que debemos hacer es “creer” en Jesús.

Así que, te guste o no tu familia biológica, también puedes tener una familia espiritual en todos los lugares del mundo. ¿No te parece impresionante tener hermanos y hermanas en todo el mundo? Entonces, siéntete privilegiado de ser parte de esta familia y si no lo eres, ¿qué esperas? Sólo debes creer en Jesús. La Biblia dice, “Dios decidió de antemano adoptarnos como miembros de su familia al acercarnos a sí mismo por medio de Jesucristo. Eso es precisamente lo que él quería hacer, y le dio gran gusto hacerlo”, (Efesios 1:5, NTV).

Reclamos

Los reclamos son comunes en nuestra vida. Reclamamos lo que es justo y hasta lo injusto. Reclamamos con razón o sin razón. Proferimos reclamos como también recibimos reclamamos de otros. En cuanto a eso, recuerdo haber leído una frase que dice: “Dios me creó. Así que cualquier queja o reclamo hablen con él”. Me hizo reír, pero no está del todo descabellada dicha expresión. Dios nos ha creado. Él nos ha hecho así como somos y no hay nada malo con eso. Al contrario, nos ha hecho únicos e irrepetibles.

Muchas veces le reclamamos a Él por habernos hecho como nos hizo. Los bajos de estatura desean ser altos, algunos que son altos, a veces desean tener una estatura promedio. Unos batallan con el color de su piel, otros con los rasgos peculiares de sus rostros. Algunos no les gustan sus ojos, nariz, sonrisa, etc. Otros, tienen problemas con aceptar su personalidad. En fin, le reclamamos a Dios cosas que no tienen mucho sentido.

¿Qué tal si le reclamamos Sus promesas? ¿Qué tal si nos apropiamos de Sus promesas y vivimos en fe bajo ellas? Esta clase de reclamo será mucho más productivo para nuestra vida. La Biblia dice en Hebreos 10:23, “23 Mantengámonos firmes sin titubear en la esperanza que afirmamos, porque se puede confiar en que Dios cumplirá su promesa” (NTV).

Enojo

Las disputas de enojo en las vías y carreteras se han incrementado de tal manera que un estado de los EEUU adoptó una ley para sancionar a los conductores que manejan muy despacio en sus autopistas. Aparentemente los conductores lentos tienen la culpa de los enojos y quejas de los motoristas quienes los culpan por sus riñas viales. Pero, ¿es eso una buena idea?, ¿el culpar a otros por mi enojo? Muchos lo hacemos.

La Biblia comparte algo muy interesante acerca del enojo. Dice, “puedes airarte pero no peques”(Efesios 4:26). En otras palabras, nos dice que “revisemos nuestro enojo periódicamente de manera que no afectemos a ninguna persona alrededor nuestro”.

La verdad es que hay muchas razones y maneras de ser tentados para enojarnos constantemente en nuestros días. Sin embargo, la Biblia enseña que podemos aprender a controlar nuestro enojo y a mantenernos en calma en los momentos donde nuestro temperamento es probado. No hay ninguna ley en contra del auto-control. Es más, dicha ley es prescrita por cada uno de nosotros y el aplicarla hará una gran diferencia. La Biblia dice, “22 En cambio, la clase de fruto que el Espíritu Santo produce en nuestra vida es: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, 23 humildad y control propio. ¡No existen leyes contra esas cosas!”, (Gálatas 5:22-23, NTV).

Pesadillas

¿Cuántos no hemos tenido pesadillas de las cuales nos hemos despertado ansiosamente? Una pesadilla es un sueño no placentero. Es un proceso del cerebro que no duerme el cual se mantiene activo atravesando por las diversas fases del sueño incluyendo los movimientos oculares rápidos (MOR). Puede hacerte sentir miedo, ansiedad o desconcierto. Las pesadillas no son reales ni pueden hacerte daño en ese preciso momento. Solo logran quitarte la tranquilidad y el descanso. Algunas pesadillas están relacionadas con la proyección de temores, dolores emocionales, ansiedades y situaciones de índole físico por los cuales se este atravesando.

Un estudio afirma que todos tenemos sueños a diario, pero los adultos ocasionalmente tenemos pesadillas, seguido por un despertar con el impacto cognitivo de lo soñado, aunque se sepa que no es cierto. Los niños menores de 11 años son más propensos a tener pesadillas por los cambios en su crecimiento. Pero, ¿cuál es la raíz de las pesadillas? Se determina que pueden ser de índole psicológico y neurológico. Entonces, ¿qué se debe hacer? Se aconseja una buena higiene del sueño. Es decir, evitar las películas de terror, la mala nutrición, no trasnochar, evitar los excesos, el estrés y las preocupaciones.

Dios ha creado el sueño para que podamos descansar y recuperarnos. De modo que, entrégale tus cargas a Él y concibe el sueño que necesitas día tras día. La Biblia dice en Proverbios 3:24, “Puedes irte a dormir sin miedo; te acostarás y dormirás profundamente”, (NTV).

Ir Donde Nadie Quiere Ir

En una reciente entrevista escuché lo siguiente, “Debes estar dispuesto a ir donde nadie quiere ir para ir donde todos quieren ir”. Esta es una gran verdad y premisa para nuestra vida. Debemos estar dispuestos a ir donde nadie quiere ir para que Dios nos lleve donde Él desea hacerlo. Esto se llama obediencia, fidelidad y sacrificio. 

¿Qué tantas cosas hacemos por obediencia? Es decir, lo hacemos porque sabemos que está bien aunque no disfrutemos el proceso de hacerlo. Muchas cosas en nuestra vida son así. De hecho, no todo se disfruta, pero sí sabemos que tendrá repercusiones buenas para nosotros y para los que nos rodean. Es parte de la ley de la vida. Se siembra con sacrificio, pero se recogerá con gozo y alegría. 


Piensa en los lugares que Dios te ha pedido visitar, en las situaciones y decisiones que Dios te ha pedido tomar y no dudes en hacerlo. Pídele de Su dirección y Él te sorprenderá en llevarte a lugares que no imaginabas y te abrirá las puertas donde no parecían haberse abierto. ¡Seamos obedientes!  La Biblia dice en Juan 14:23, “23 Jesús contestó: Todos los que me aman harán lo que yo diga. Mi Padre los amará, y vendremos para vivir con cada uno de ellos” (NTV)

No Me Lloren Cuando Me Muera

Crecí escuchando las rancheras que ponía uno de mis vecinos cuando se emborrachaba los fines de semana y comenzaba a gritar para que todos los vecinos lo escucháramos. En particular recuerdo que ponía una ranchera que decía, “cuando yo me muera, no me lloren porque yo no estaré llorando”. Después de algunos años, lastimosamente murió mientras conducía su bus de transporte y un puente se desplomó convirtiendo el suceso en un evento fatal.

Al asistir a la funeraria y después a la iglesia, recuerdo haber visto a muchos de sus familiares y vecinos llorando desmedidamente. Aunque me dio mucha tristeza porque era muy buena persona, recuerdo aún teniendo pocos años de edad haberle dicho a mi padre: “yo no lloraré porque don Fernando siempre gritaba los viernes en la noche: cuando yo me muera no me lloren porque yo no estaré llorando”. La intrepidez y sencillez de un niño hacen ver la vida de manera diferente, ¿verdad? Pero, ¿qué decir de las lágrimas que salen de nuestros ojos cuando un ser querido muere o por eventos emotivos de nuestra vida?

La Palabra de Dios nos aconseja a vivir bajo un valor empático en la vida. Nos dice que “debemos llorar con los que lloran y reír con los que ríen”. Dios nos ha hecho seres emocionales y desea que expresemos nuestras emociones de manera saludable en dependencia total de Él. No podemos estar siempre riéndonos o siempre llorando pero sí debemos “llorar y reír” cuando sea necesario. La Biblia dice en Eclesiastés 3:4 que hay, “Un tiempo para llorar y un tiempo para reír. Un tiempo para entristecerse y un tiempo para bailar”, (NTV).